La cuchara grande electoral

 

Como buenos socialistas, la Administración semillera/raicera de Guatemala ha estado haciendo crecer el presupuesto para políticos y burócratas, lo ha hecho crecer de forma deficitaria, lo ha hecho crecer sin capacidad de ejecución, sin capacidad de ejecución, sin capacidad de ejecución  y ha estado endeudando y endeudando a los tributarios. Esto no va a acabar bien, y el lector lo sabe. ¿Lo sabes? ¿Verdad?

Es cierto que todos los gobiernos estatistas hacen crecer el Presupuesto; pero con alguna capadidad de ejecución y mira la gráfica para entender las proporciones.

Así ha crecido el presupuesto para políticos y burócratas durante la Administración semillera/raicera. Gráfica de Prensa Libre.

Por si se te ha olvidado, el cancelado movimiento semilla pertenece a la Progressive International y figura como participante de la Progressive Alliance. En octubre de 2023 el partido fue aceptado como miembro de la Internacional Progresista, red fundada en 2018 por figuras como Bernie Sanders y Yanis Varoufakis. La Progressive Alliance es una red de partidos socialdemócratas y progresistas creada en 2013 a partir de una ruptura con la Internacional Socialista. En un espectro que va de la izquierda colectivista a la derecha individualista, aquellas organizaciones se encuentran à gauche.

Esto es importante porque los tres impagos (quiebras) de los últimos 10 años en Hispanoamérica han sido en países con gobiernos de izquierda: Argentina, Ecuador y Venezuela. Los tres defaults comparten ingredientes y muestran un patrón; ojo porque los impagos no son casualidad. Cuba no está mencionada porque La Perla de las Antillas vive en un impago permanente bajo la dictadura socialista y revolucionaria.

Aquel patrón incluye: gastos estatales elevados y presupuestos deficitarios (como los de los últimos tres años en Guatemala); endeudamiento en dólares (como el que está creciendo en manos de la Administración semillera/raicera); y choques externos (como la actual alza en el precio de los combustibles).

El default no es el único peligro que acarrean los presupuestos estatales elevados y desfinanciados. La inflación ocurre porque, para financiar el déficit fiscal y para financiar el Presupuesto elevado, los pipoldermos deciden imprimir dinero. En Guatemala, el artículo 133 de la Constitución les hace complicado a los políticos en el poder la impresión arbitraria de dinero; pero lo único que necesitan para remontar la dificultad es declarar una catástrofe para echar a andar la maquinta de impresión con la complicidad de diputados afines.

Tanto el endeudamiento como la inflación podrán servir a los intereses electorales y de corto plazo de los semilleros/raiceros; pero para ti y tu economía familiar son devastadores. Tarde, o temprano el endeudamiento se traduce en impuestos que te arrancan antes de que tu sueldo sea depositado; y más temprano que tarde la inflación les roba valor a tu sueldo y a tus ahorros. Por eso es que causar inflación debería ser delito.

El legado de la Administración semillera/raicera (que no está en sus 12 primeros meses de ejercicio) va a ser el incremento sostenido y megalómano del Presupuesto del Estado. Para 2027 —que es un año electoral— los semilleros/raiceros se quieren servir con la cuchara grande y pretenden un presupuesto de poco más de Q192 mil millones. De esa cifra grosera casi el 30% no se cubre por los tributos que te quitan, o sea que casi 3 de cada 10 quetzales del presupuesto dependen de endeudamiento, si no de inflación, o de algún truco contable. El legado, ciertamente que no va a ser mejora en la calidad de la educación, o de la salud; y no va a ser mejores puertos, ni carreteras. ¡Esta gente no ha podido ni siquiera chapear los camellones de las carreteras principales! Y ya vimos los resultados de la prueba PISA.

De esos Q192 mil millones, 67% se irá en sueldos, gasolina, viáticos, dietas, transferencias y papeleo para los políticos y burócratas en el poder. Para la mal llamada inversión sólo se usará 20%. Y para pago de deudas se usará casi 13%.

Si se agrupan funcionamiento y servicio de la deuda, casi 80% del presupuesto es gasto no inversor y solo uno de cada cinco quetzales se destina a inversión. Para la temporada electoral, ¿los diputados van a modificar esas proporciones, o van a ser cómplices?

El presupuesto se infla; ¿y la cuenta?, como siempre, la vas a pagar tú.

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