¿De qué ideología hablan?

 

En esta ideología, el pasado no puede entenderse en sus propios términos, sino que debe juzgarse a través de la moral y las costumbres del presente, dice Bari Weiss en un artículo titulado Llegamos aquí por cobardía. Salimos con coraje, publicado en Commentary.

En esta ideología, las palabras son violencia. Pero la violencia, cuando la llevan a cabo las personas adecuadas en pos de una causa justa, no es violencia en absoluto. En esta ideología, la intimidación está mal, a menos que estés intimidando a las personas adecuadas, en cuyo caso es muy, muy buena. En esta ideología, la educación no se trata de enseñar a las personas cómo pensar, se trata de reeducarlas sobre qué pensar. En esta ideología, la necesidad de sentirse seguro triunfa sobre la necesidad de hablar con sinceridad, añade la autora.

 

¿De qué ideología está hablando? ¿La reconoces? ¿La has experimentado?

En esta ideología, eres culpable de los pecados de tus padres. En otras palabras: no eres tú. Eres solo un mero avatar de tu etnia, de tu religión o de tu clase social.  Es la ideología woke, que Weiss nos invita a resistir.  En este sistema, todos estamos claramente ubicados en un espectro de “privilegiados” a “oprimidos”. Estamos clasificados en algún lugar de este espectro en diferentes categorías: etnia, sexo, orientación sexual y clase. Luego se nos da una puntuación general, basada en la suma de estas clasificaciones. Tener privilegios significa que tu carácter y tus ideas están manchadas.

En el artículo que te invito a leer, Weiss explica qué es lo que atrae a las personas hacia la ideología y la revolución woke.  Hay muchos factores que son relevantes para la respuesta: decadencia institucional; la revolución tecnológica y los monopolios que creó; la arrogancia de nuestras élites; pobreza; la muerte de la confianza. Pero hay una palabra en la que debemos detenernos, porque cada momento de victoria radical gira en torno a ella. La palabra es cobardía. Y si i la cobardía es lo que ha permitido todo esto, la fuerza que detiene esta revolución cultural también se puede resumir en una palabra: coraje.

Es nuestro deber resistir a la multitud en esta era de pensamiento multitudinario. Es nuestro deber pensar libremente en una era de conformidad. Es nuestro deber decir la verdad en una época de mentiras.

Este artículo que -de nuevo- te invito a leer completo, es una de las explicaciones más claras que he leído; y con información así, ¿quién con una luz se pierde?

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