Agosto, Augusto y Sandra Torres

Agosto se llama así en honor a Augusto, primer emperador de Roma. Esta es mi primera columna de agosto y el 11 de agosto los guatemaltecos elegiremos Presidente.  Te voy a contar una historia.

“Yo, Claudio”, por Robert Graves

Augusto fue el heredero del tirano Julio César, conformó el segundo triunvirato que fue una dictadura y gobernó como autócrata; se hizo reelegir cada año luego de exiliar a uno de sus competidores y después del suicidio de otro. Dio la apariencia de restablecer el senado; pero en la práctica contaba con numerosos poderes que le daba aquel cuerpo de apariencia republicana, con el apoyo de la clientela del emperador.  Era el comandante general del ejército y el senado le era servil. Como las cosas nunca están tan mal que no se puedan poner peor, a Augusto lo sucedió Tiberio, cuyo período como emperador degeneró en terror.  La historia es espeluznantemente relatada en Yo, Claudio, por R. Graves, libro del que, además, hay una serie británica de televisión que algunos vimos hace muchas lunas.

Aquel relato viene a cuento, precisamente porque nos acercamos a la recta final rumbo al día en el que los chapines habremos de decidir si concentramos el poder, o lo dividimos.  Me explico: La UNE controla una inmensa mayoría de municipalidades, tendrá la bancada más grande en el Congreso, tiene mucha influencia (cuando no el control) en juzgados y salas en el Organismo Judicial, y hasta en la Corte Suprema de Justicia y en la Corte de Constitucionalidad.  ¿También debería tener el control del Organismo Ejecutivo y la Presidencia?  ¿Queremos la concentración de una multitud de poderes en la persona de Sandra Torres y lo que representa?  Yo digo que no.

Sospecho que recuerdas por qué.  El poder “reside en el monopolio legal del uso de la fuerza” (A. Rand); “El poder tiende a corromper y el poder absoluto corrompe absolutamente” (Lord Acton); el liberalismo “se preocupa principalmente de la limitación del poder coactivo de todos los gobiernos, sean democráticos, o no” (F. A. Hayek); y “la división del poder es la base del gobierno civilizado” (C. J. Friedrich).  ¿Qué podemos aprender de la historia de Augusto?

Columna publicada en elPeriódico y en el Centro de Estudios Económico-Sociales.

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