Maldiciones y religiosos

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Es un error grave confundir la religión con la ética. ¿Por qué no es virtuoso Tomás, el discípulo de Jesús?  Porque no creyó ciegamente; porque su creencia necesitaba pruebas y porque quería evidencias para creer.  Porque en realidad no quería creer, sino saber.  Creer sin ver es el campo de la religión.

¿Cuál es el de la ética? Esta es el código de valores que sirve para guiar nuestras elecciones y acciones con el propósito de ser felices y vivir como seres humanos.  Y para vivir como seres humanos debemos elegir hacerlo.  La razón, y no la fe es la herramienta que nos permite conocer e integrar los valores que –de acuerdo con la realidad y la naturaleza– hacen posible que vivamos como seres humanos pensantes y productivos.

Esto viene al caso porque se avivaron los intentos de imponer la enseñanza de la Biblia en las escuelas y colegios, por parte del diputado Marvin Osorio y un grupo de fanáticos.  En ese contexto, el consultor Carlos Mendoza fue maldecido y acusado de ser enviado de Satanás, durante una intervención en el Congreso.  Te recomiendo que veas el vídeo publicado por el diario La Hora.  Es una muestra de lo que ocurre cuando los fanáticos del pensamiento único tienen, o pretenden controlar el poder y hacer uso de la ley para imponer sus creencias

En julio de 1562, el mismo celo que animó a los religiosos en el Congreso chapín el miércoles pasado, animó a Diego de Landa y a otros frailes a quemar los códices de los mayas porque no tenían cosa en que no oviesse supersticion y falsedades del demonio.

El control político de la educación es el semillero del pensamiento único emanado del ministerio del ramo y de la ideología que lo controla.  De ese tipo de educación salen los ciudadanos obedientes que son más súbditos que otra cosa.  De ahí salen los mandantes y tributarios que no cuestionan a sus mandatarios, que creen que estos tienen derecho a expoliarlos y que más que mandantes se sienten gobernados.  ¿También van a salir de ahí fanáticos que en vez de atender razones sólo puedan lanzar maldiciones y gritar ¡Saquen a Satanás!?  Es mala idea forzar la Biblia (o cualquier otro libro) en la educación.

Columna publicada en elPeriódico.

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