Lo que hay que aguantarle a Bergoglio

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Jorge Mario Bergoglio dijo que los cristianos no deben acumular riquezas y aseguró que es virtuoso no considerar de tu propiedad aquello que te pertenece.

¿Cómo se sentirán todos esos millonarios que financian la organización que dirige Bergoglio? ¿Cómo se sentirán esas beatas que rezan con rosarios Swarovski y que asisten a misa mientas el piloto y el seguridad se quedan afuera cuidando la Cayenne? ¿Se darán cuenta de lo que dice su pastor, o no se oye, padre?

Sospecho que Bergoglio es de los que cree que los ricos acumulan riquezas como se acumulaban tesoros antes de la revolución industrial. ¿Bergoglio imaginará bóvedas y baúles con piezas de ocho, copones y pectorales? Bergoglio dice que los ricos deben poner su riqueza al servicio de los necesitados y que tienen que ser generosos con ellas.  Pero ni una palabra en cuanto a ahorrar e invertir la riqueza.  Ni una palabra en cuanto a realizar inversiones productivas que la multipliquen.  Ni una palabra en cuanto a emprender y ni una con respecto a multiplicar. Pudo haber hablado de eso…pero Niente, de lo que habló fue de restar y de dividir.

Bergoglio ha de haberse preguntado: Lo tuyo, ¿es tuyo? Y debe haberse respondido que no.  Por eso es que puso como ejemplos de virtud a los miembros de la comunidad de Jerusalén para quienes -en la supuesta primera comunidad cristiana- ninguno entre ellos estaba necesitado, ninguno consideraba de su propiedad aquello que les pertenecía, estaba al servicio de la comunidad; o sea, ¿de cada cual según su capacidad y a cada cual según su necesidad?  Este principio leninista es conocido como A cada cual según su aporte.

Si te interesa conocer más sobre a qué se refiere Bergoglio cuando menciona a la utópica comunidad de Jerusalén, quizás quieras hacerlo por medio de la pluma genial de Fancisco Pérez de Antón.  Te invito a leer el capítulo tres de El gato en la sacristía, titulado El mito de Jerusalén o la nostalgia de una herejía.  Si no tienes ganas de leer, te recomiendo este vídeo corto del mismo autor.

Por cierto que para ser cabales, Pérez de Antón explica que aquella nostalgia no es una novedad de Bergoglio, sino que ha sido compartida, por ejemplo, por el Sínodo de obispos de Roma en 1996: sigue siendo inspirador en el campo de una real comunión y participación de bienes incluso materiales; y por Karol Wojtyla que alude a un modelo que ayudaría a buscar soluciones a nivel mundial instaurando una verdadera economía de comunión y participación de bienes.  ¿Que sorpresa, verdad? No.  En realidad, no.

Al respecto, mi cuate Alfonso comentó: El Papa, alzando su libro enmarcado en oro e incrustado con gemas dijo que “los cristianos no deben acumular riquezas sino ponerlas al servicio de quien tiene necesidad”. Luego, ajustó su anillo de oro mientras estaba parado en el podio de la Basílica decorada con detalles de madreperla y dijo que “las riquezas son para el servicio”. 

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  1. Geraldine Pearse

    ¿De dónde salieron esos lujos del Vaticano? De mucha gente rica,pero también de mucha gente pobre que dio sus centavitos para la iglesia. Muchas empresas que son atacadas sistemáticamente, son las que más ayudan a los pobres. Sin riqueza no se puede salir de la pobreza.