Querella contra ex embajador Máximo Cajal y López

Una querella fue presentada hoy; y el antecedente de la misma es el Plan Subida, en el contexto de las acciones terroristas que vivía Guatemala en 1980.  Los querellantes mencionan en su denuncia que el Plan  Subida, tuvo un trágico final al incendiar, los terrorista,s la embajada de España, el 31 de enero de 1980 y con ello ocasionar la muerte de distinguidas personalidades,  de otras víctimas inocentes y causar la actual prisión de Pedro García Arredondo.

Aquel plan fue organizado por quienes conformaban  la dirección nacional de la organización terrorista denominada Ejército Guerrillero de los Pobres.

Para ejecutar el plan, los dirigentes del EGP utilizaron a varios miembros de sus organizaciones de fachada, o de frente como ellos las denominaban. Las acciones  tendrían como objetivo final la captura de rehenes en la embajada de España,  para lo cual, supuestamente contaban con el consentimiento, colaboración y participación activa del embajador , Máximo Cajal y López,  personaje ampliamente conocido por su militancia con los sectores de izquierda radical en su país, según dicen los querellantes.

El documento presentado dice que desde su llegada a Guatemala este diplomático efectúo varios viajes hacia diferentes zonas del Quiché, en donde se entrevistó con los religiosos españoles militantes del EGP.

Dicho Plan dio inició el lunes 21 de Enero de 1980.  El tema principal de sus demandas fue la salida del ejército de Guatemala del occidente del país (casualmente el área de operaciones terrorista del EGP).   Durante el 22 y 30 de enero, este grupo terrorista tomó en diversas ocasiones institutos, colegios y radiodifusoras.

El jueves 31 de enero y luego de que el embajador de España Máximo Cajal  convocara a una reunión  y se asegurara de la participación de distinguidas personalidades guatemaltecas, ese mismo día ingresó el grupo de  terroristas (siguiendo el Plan y estando en la hora en que conocían que habrían llegado las personalidades invitadas).  Fue del conocimiento público que los terroristas se encontraban armados con bombas molotov y armas cortas. Ante el pánico que provoca dicha acción, empleados de la embajada y sus invitados dan aviso a las fuerzas de seguridad.

Es así como el embajador se convirtió en interlocutor  de las demandas de los terroristas, quienes indicaron que no|abandonaría las instalaciones hasta que se conformara una comisión que negociara el retiro del Ejército de Guatemala de los departamentos del occidente del país, así como la devolución de sus tierras ancestrales.

Sin embargo, la denuncia asegura que la historia ha sido  manipulada, intentando ocultar la conspiración terrorista de la dirección nacional del EGP, de la cual  el embajador  Máximo Cajal era sabedor y colaborador, cual otro terrorista.   Cajal rompió con lo estipulado en la Convención de Viena, que estipula  que los diplomáticos no deben involucrarse en los asuntos políticos internos del país.  Cajal orquestó un plan que él  esperaba lo haría protagonista de un acontecimiento político sin precedentes a nivel mundial, dice la denuncia.  Los familiares de los convocados  fueron testigos de la insistencia del ex Embajador en realizar esa reunión en la Embajada. Hoy día se conoce  que inclusive, él acudió personalmente a las residencias particulares respectivas, para confirmar la asistencia y  puntualidad a la cita de los convocados. El resultado final fue que la sede de la Embajada de España en Guatemala fuera  tomada por asalto por quienes dejaron ingresar con  el consentimiento del ex jefe de la misión diplomática.

A continuación, se amontonaron a las puertas de la Embajada.  Una vez les fueron abiertas las puertas, el embajador ordenó que se cerraran tras ellos. Los responsables intelectuales de lo que allí ocurrió siguen impunes.

Dice la denuncia que la toma de rehenes en la Embajada de España no fue un hecho aislado ni fortuito, y que se dio dentro de la dinámica del  enfrentamiento armado interno. Por lo que se solicita que  se proceda a cursar como corresponde la solicitud de  detención con fines de extradición del querellado Máximo Cajal y López en su país de origen, por medio del  procedimiento que establece la Convención Internacional Contra la Toma de Rehenes, vía el Secretario General de las  Naciones Unidas.

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  1. Los pobladores de Uspantán y otros municipios fueron llevados días antes de este echo a la AEU en la Ciudad Universitaria. Allí los llevaron como monigotes de clase en clase en toda la universidad a hacer denuncias sobre la intervención del ejército en ese municipio y a pedir limosna pues no les dieron ni para comer. Estos pobladores ni hablaban, eran los universitarios los que hacían el show y los pobladores eran “la muestra”.

    Este fue un plan orquestado por la guerilla en colaboración con personas que pertenecían a la AEU de ese tiempo y personas allegadas a esta asociación; y por supuesto el Embajador de España.

    Tardaron mucho en poner esta querella contra el responsable de la muerte de guatemaltecos muy ilustres que fueron llevados con engaños a esa embajada por el entonces Embajador de España en Guatemala.

    Los Doctores Carlos Molina Orantes (ex Canciller), Mario Aguirre Godoy y el Lic. Eduardo Cáceres Lehnoff, ex vice Presidente de Guatemala estaban en la embajada en esos momentos. De estos ilustres compatriotas solo sobrevivió milagrosamente el Dr. Aguirre Godoy, quien tiempo después publicó en Prensa Libre una serie de artículos narrando esta espeluzante experiencia.

  2. Sergio Samayoa

    En ese entonces yo apenas tenía unos 13 o 14 años y recuerdo que YA SE SABIA de la intervención del embajador y no por las noticias ni los comunicados oficiales. Era vox-populi pero bueno, la “justicia poética” tardó más de 30 años y ahora el error de poner diplomáticos SHUTES lo están pagando en Argentina con la estupidez de la presidenta de nacionalizar la YPF.

  3. Luis, nos conocimos hace muchos años en la AGO, cuando ingresé se acababa de morir mi papá: Adolfo Molina Orantes. Quiero felicitarlo por escribir con tanta honestidad sobre la participación de Máximo Cajal en la toma de la Embajada de España en 1980. A mi Familia no le cabe ninguna duda de su colaboración con el grupo insurgente que seleccionó y secuestró a los rehenes para conseguir sus objetivos. Nunca fue necesario entablarle un juicio para probar su responsabilidad, como cobarde que fue, nunca hubiera asistido. Y porque no perseguimos una indemnización, la vida de mi papá no tiene un precio y el dinero sabría a muerte. Nos basta con tener la absoluta certeza de la culpabilidad de Cajal y de que ya tuvo que haberse presentado ante el Juez Supremo a rendirle cuentas. Por mucho que algunos diplomáticos españoles escriban artículos y hagan esfuerzos en limpiar su imagen, aún después muerto. Aquí en Guatemala nos encargaremos que nadie olvide quien fue ese siniestro embajador español que salvó su pellejo pero que sobre su conciencia se llevó la vida de varios inocentes .

  4. Va un abrazo, Carmen Lucía!!!