Historias de cebollas

Manix era hijo de Simón y era uno de nuestros mejores perros en la casa de mis padres; y Manix tenía la manía de robarse las cebollas de la cocina.

En el colegio se decía que si uno se ponía unas cebollas en las axilas le daba fiebre; y que esa era una forma efectiva para capearse de clases.
Mis cebollas favoritas son las Vidalia. Así asadas, u horneadas sólo con un chorrito de aceite de oliva.
El pie de cebollas que hacían mi bisabuela, Adela; mi abuela, Frances; y que hace mi madre, es uno de los mejores de todo el universo mundo.
Robert Louis Stevenson escribió estos versos:
First let the onion flourish there,
Rose among roots, the maiden-faire
Wine-scented and poetic soul
Of the capacious salad bowl!
La cebolla de la foto fue cultivada en mi balcón y el fin de semana formó parte de un vindaloo de pollo que estuvo de chuparse los dedos.

Comments

comments

2 comments

  1. revoluciónporminuto

    buen provecho…y por cierto, ¿se le puede acompañar de algún buen vino al Vindaloo?

  2. Ah, si,pero debe ser algo con cuerpo y maderas porque el vindaloo tiene muchas especias: Cardamomo, semillas de culantro, cúrcuma, cominos, ajo, cebolla, pimienta.