01
Nov 22

El fiambre, una celebración de la vida

 

¿Cuál es la tradición chapina más bonita? ¡La del fiambre! Es que en Guatemala, en el contexto del Día de los muertos, celebramos la vida.  La reunión con la familia y los amigos es el eje de la fiesta; y el fiambre es la comida tradicional de esta celebración.  El fiambre es el más chapín de todos los platos chapines.

La fiesta en la que los guatemaltecos comemos fiambre es la forma chapina del Día de Gracias. Es una festividad que celebra la vida, los frutos del trabajo productivo y la dicha de tener con quienes compartirlos.

No es posible un buen fiambre sin trabajo y sin productividad, sin ahorros, sin abundancia y sin familia, ni amigos para compartirlo. Un buen fiambre es imposible sin amor, como dijo mi cuata, Carmen. La tradición del fiambre es de las cosas más bonitas de Guatemala, dijo mi cuata, Adriana.

Cada familia guatemalteca tiene su propia receta de fiambre, y ¿sabes cuál es el mejor fiambre? El que sabe como el de la casa de tus padres, o como en la de tus abuelos; pero también es el que tiene tu toque personal.  Es el que te recuerda tu niñez, tu adolescencia y tu proceso de maduración, y el que tiene tu carácter.  El mejor fiambre es el que es acerca de tus raíces y acerca de tus ramas…para usar una metáfora como cualquiera otra.  El fiambre que hacemos en casa tiene su origen en por lo menos cuatro generaciones.  Está basado en la receta de mi madre, Nora; que recibió la de mi abuela paterna, Frances; basada en la receta de mi bisabuela, Adela que, a su vez, la recibió de su cuñada, Elisa.

Hay fiambres rojos, blancos y verdes (y el jueves oí que hay amarillos); y en casa el caldillo de nuestro fiambre es rosado.  El fiambre es un plato tradicional y muy complejo de la cocina guatemalteca por lo que requiere de todo el buen juicio, el entusiasmo y la sazón que puedan tener quienes lo preparan.  Las claves de un buen fiambre son la armonía de los sabores, de sus formas, sus texturas y sus colores, así como la calidad de los ingredientes y tener con quién compartirlo. Hace unos años leí, en Twitter, que la verdadera soledad es no tener quién te regale un buen plato de fiambre.

La preparación del fiambre lleva semanas de planificación y de ejecución.  La fiesta del fiambre no es sólo acerca de comerlo (que ya es bastante bueno); sino acerca de la expectativa de seleccionar las carnes, los embutidos y los adornos; es sobre la compra de las verduras y sobre el proceso de hacerlo en familia, con amigos y en buena compañía. Es sobre lo que se goza haciéndolo y sobre recordar y recordar las anécdotas relacionadas con su elaboración. Por ejemplo, este año, como el año pasado, fuimos a seleccionar y a comprar una gallina gorda al Mercado Colón y eso es toda una experiencia. Nosotros siempre usamos los embutidos de La puerta del Sol, preparados por Virgilio y su equipo, basados en la receta del legendario Abel.

En casa, este año, lo hicimos Raúl y yo.  Creo que por primer vez, desde que lo hacemos en casa, posiblemente desde 2001, que lo hacemos sin participación de nadie más.

A mí me gusta el fiambre desde niño, y recuerdo muy bien la emoción que sentía cuando llegaba este día y nos dirigíamos a casa de mi abuela, para almorzar.  Recuerdo muy bien lo feliz que estaba el primer día que mi madre preparó el fiambre en casa y la ilusión con la que preparamos nuestro primer fiambre, en mi casa.

Este año -en igual que en 2020 y 2021- decidimos resignificar las fiestas en medio de otro año difícil; y para no olvidar que a pesar de que la vida es frágil, el universo es benevolente.  Este año, como en el pasado y el antepasado, hubo otro plato estelar: el pan de muerto de Tradición culinaria.  Un pan de muerto, relleno que ha elevado la barra y es aplaudido por todos los que tenemos la dicha de probarlo.

Ahora que con el Halloween y el Día de los muertos empezaron las fiestas del fin de año, en Guatemala, les deseo a todos lo mejor.  Felicidad, salud y paz al lado de quienes aman.


28
Oct 22

Hoy es día importante

Hoy en la mañana, tan temprano como sea posible, iremos a comprar la gallina para el fiambre.  Tiene que ser galana y tiene que ser joven y fresca.  Es que la calidad del caldo depende mucho de las bondades de la gallina.

A la noche, doña gallina será cocida con ajo, tomate, cebolla, apio, laurel y tomillo para producir el caldo y la carne que necesitamos para aquel plato tradicional del día de los muertos en Guatemala.  También coceremos las butifarras, longanizas y cesina que han producido el maestro Virgilio y su equipo (con la receta del gran Abel), así como la posta de marrano y las pechugas de pollo.  De todo esto, solo los caldos de la cesina y de las pechugas serán integrados al caldillo para el fiambre.

Un buen whisky y buena música acompañarán las tareas de esta noche.  También los recuerdos y las anécdotas estarán presentes mientras limpiamos, cocemos, rodajamos y cortamos.

Mañana no será muy diferente; pero será con las verduras que lleva el fiambre.  Mañana limpiaremos, coceremos y cortaremos zanahorias, arvejas, güisquiles, ejotes repollo, coliflor. Los caldos de las primeras cuatro también servirán para hacer el caldillo.

Pero no te creas, en casa la elaboración del fiambre no empieza hoy, sino que comenzó el primer sábado de octubre con la producción del encurtido de remolachas y cebollas que, aderezado con laurel, tomillo, pimientas gordas, vinagre y miel de abejas servirá para decorar el fiambre y darle color al caldillo.

En casa, en el segundo sábado de octubre compramos los ingredientes enfrascados y enlatados del fiambre; y el 29 compramos lo jamones, salami, la gelatina de cerdo, el salchichón de sangre y el queso de cerdo que nos gusta para adornar el fiambre.

¿Qué hace un buen fiambre? ¡El caldillo!…pero también la calidad de los ingredientes, el balance delicado entre ellos y el amor con el que se hace.  Como cada familia chapina tiene su receta de fiambre, ¿cuál es el mejor fiambre? El que se hace en tu casa y el que te conecta con las tradiciones y experiencias de tu familia y está hecho a tu gusto.

A ti, ¿cómo te gusta el fiambre?

Columna publicada en elPeriódico.


04
Oct 22

¡Empieza la temporada de fiambre!

 

Con la preparación del encurtido de remolachas, ha empezado la temporada de fiambre, en casa.  ¡Todo el orbe cante!

El encurtido de remolachas es importante porque el caldillo de casa toma de él su color rosado característico.  En casa no incorporamos las remolachas al fiambre, sino que las usamos como un complemento importante.

Aquel encurtido lo preparamos con remolachas que han sido cocidas en agua y sal, sazonadas con pimienta gorda y pimienta negra enteras, laurel y tomillo sin moler, miel de abejas y vinagre; y le añadimos cebollas de cambray a la hora de enfrascarlo.

Hacemos este encurtido durante el primer fin de semana de octubre y a mediados del mes revisamos la sazón.  Por si falta miel, o si falta vinagre, o qué se yo.

Lo que sigue es encargar los embutidos en La Puerta del Sol, y comprar los adornos enlatados y de frasco.

En Guatemala, la fiesta del fiambre equivale al Día de gracias.  Es una celebración que celebra la vida (como en el Día de los muertos), los resultados del trabajo productivo y la dicha de poder compartirlos. Hace unos años leí, en Twitter, que la verdadera soledad es no tener quién te regale un buen plato de fiambre.

Por cierto que desde el mes pasado ya probé tres fiambres: el de mi amiga Majo y su mamá que estaba de campeonato; el de Delica que me gusta mucho en sandwichs aunque me recuerde los odiosos domingos de turno en otra vida; y el de Astoria que es el más parecido al que hacemos en casa.


21
Jun 22

Se salva el puente que hizo el Diablo

 

Como consecuencia de las lluvias intensas en Guatemala, por lo menos nueve puentes han sido destruidos. ¿Cuál permanece? ¿Cuál ha resistido más de 400 años y quién sabe cuántos temporales? ¡El que hizo el Diablo!

Según la leyenda, hace poco mas de 400 años el esclavo que estaba encargado de la construcción del puente le vendió su alma al Príncipe de las Tinieblas, a cambio que la obra fuera terminada. Una vez concluida esta, el esclavo se le escapó a Satanás y este, enojado, le quitó una piedra al puente para que no quedara concluido. Según la tradición, la piedra que quitó Belzebú desaparece cada vez que alguien trata de reponerla.

El puente que es encantador de visitar se halla en el kilómetro 66.5 en Cuilapa, Santa Rosa.

Mis amigos Roberto y Amable me cuentan que este no es el único puente que ha tendido el Diablo.  Lucifer hizo el puente de Navacoyan en Durango, México; e hizo una obra similar en Gorias, España.


11
May 22

Salmorejo “guatemalensis” y almuerzo frío

 

No se por qué, desde hace semanas andaba con la gana de hacer salmorejo.  Seguramente que el calor de esta temporada contribuye al deseo por esa sopa fría; pero también un poco de nostalgia por los días en que, al volver a casa, había gazpacho, o sopa de banano para el almuerzo en casa de mis padres.

En casa nos gusta interpretar las recetas ya sea que preparamos un clásico como el salmorejo, o que preparemos una receta familiar, o de amigos.  Es normal que le quitemos, o le pongamos ingredientes para que el resultado sea nuestro, aunque basado en receta ajena.

De ahí que al salmorejo que preparamos el lunes le hayamos añadido el adjetivo guatemaltensis.  Ya que a los ingredientes tradicionales: Tomates pelados y sin semillas, buen pan de ayer,  aceite de oliva virgen, ajos asados y sal, le añadimos…le añadimos…chile guaque asado.  MI mamá preparaba el gazpacho con chiles guaques y como no teníamos vinagre de Jeréz, usamos un toque, un toquecito de vinagre de manzanas.  El chile guaque le da mucho carácter al salmorejo.  Lo servimos bien frío.

Los tropiezos fueron el clásico huevo duro; y sustituimos el jamón serrano por tocino sólo porque eso es lo que había en casa.  También sustituimos los trocitos de pepino por trocitos de uvas verdes, práctica que aprendí con mi amiga, Maite y que nos gusta mucho en casa.

La verdad es que quedamos contentos con el resultado y con ganas de volverlo a hacer.

Esto me lleva a la tradición del almuerzo frío.

Cuando pasaba la fiesta de Pascua en el Hotel Cacique Inn, en Panajachel (gracias a la generosidad de mi tía Adelita) era tradición que el jueves se sirviera un plato frío para el almuerzo.  Práctica atinadísima para los calores y el espíritu relajado de la temporada. La semana pasada, en casa, hicimos una interpretación de aquella costumbre y preparamos platos con pastrami, jamón de York y jamón prensado, acompañado por huevos endiablados, chucrut, ensalada de papas, y mostaza a la antigua o mostaza de grano. Acompañado por buena baguette fue un éxito.

¿Y la sopa de banano?

Cuando yo estudiaba la primaria había dos jornadas en el colegio: de 8:00 a 12:00 y de 14:00 a 16:00 horas.  Uno llegaba a casa, con calor justo antes de la hora del almuerzo, y en esta temporada mi madre a veces servía sopa de banano.

Aquella no era más que un batido de banano con leche servido bien frío en un plato sopero con un cubito de hielo flotando.  A los niños nos caía en gracia la ocurrencia y siempre era motivo de alegría que hubiera aquella sopa fría.  Luego se servía el almuerzo normal.

¿Te animas a preparar alguno de estos tres platos antes de que se termine la temporada de calor?


17
Abr 22

Celebramos “Easter” o Pascua

 

La de Easter o Pascua es una fiesta de vida, de luz y de fertilidad; y en casa celebramos esta fiesta antigua con chocolates, mazapanes y el emblemático conejo.

Desde hace milenios es motivo de fiesta el inicio de la temporada en la que las noches son más cortas, en la que hay más horas de luz y cuando la primavera trae la fertilidad y la vida.

Los colores de esta fiesta antiquísima son los del amanecer y los de la vida  suave, agradable y tibia propia de la primavera, cuando hay vida y hay luz.  Mi abuela, Frances, solía estrenar ropa en esta fiesta y los colores que usaba eran los propios de la celebración.  También solía preparar almuerzos muy ricos, que normalmente incluían pays.

El lenguaje de los colores  es importante porque los de Easter contrastan notablemente con los de la semana santa, que son el negro y el morado.  El negro es el color de la muerte, de lo oscuro, de la soledad, del vacío de la noche, de la tristeza y del mal; y el morado (violeta, o púrpura) es el color del poder, de la magia y de la fe (vis a vis la racionalidad); es el color del confesionario y por consiguiente de la culpa, en contraste con la responsabilidad y es el de algunos ritos funerarios.

Cuando yo era chico, el conejo (animal que es imposible no relacionar con la fertilidad) llegaba a la playa, a Panajachel, a la casa porque mis padres acarreaban huevos de chocolate, o de almendras.  Sin que los niños nos diéramos cuenta, mis padres y tíos escondían los huevos en el jardín y en el momento oportuno nos decían que el conejo había llegado y que saliéramos a buscar los huevos. Cuando  crecimos, a los mayores se nos enviaba a alguna habitación lejos del jardín y -aunque ya sabíamos quienes escondían los huevos, y que no había tal conejo- igual disfrutábamos de salir a buscar y encontrar sus dulces y preciados obsequios.

Aquella tradición es de origen germánico y precede al cristianismo; pero también las culturas de Mesoamérica tienen conejos benefactores involucrados en sus leyendas.   En la Luna llena, donde en occidente vemos la cara de un hombre (o la de Jakie Gleason), los pueblos de mesoamérica ven un conejo igual que los chinos. Hoy en la noche sal a ver la Luna y verás al conejo.

¿Y cómo fue a parar ese animalito allá?

Según una leyeda de Chiconamel, en Veracruz, México, un dios ocasionó un diluvio universal; y un hombre y su familia se salvaron de ahogarse porque se escondieron en un cajón, siguiendo el consejo que les dio un conejo.  El dios en cuestión se enteró de los sobrevivientes cuando estos encendieron fuego para asar pescados; y entonces castigó al conejo que,  por haber salvado a los hombres, fue condenado a alumbrarlos y fue transformado en la Luna.  Esto lo leí en Imágenes de la mitología maya, por Oswaldo Chincihlla.

Desde tiempos muy antiguos, el conejo era un símbolo de la fertilidad asociado con la diosa fenicia Astarté, a quien además estaba dedicado el mes de abril.  En recuerdo de aquella diosa, a la festividad de pascua se la denomina Easter, en algunos paísesEsto es porque también era la festividad de la primavera para honrar a la diosa teutónica de la luz, a quien se conocía en el mundo anglosajón como Easter.  Para el siglo VIII los anglosajones ya habían tomado dicho nombre para la fiesta que celebramos en este día.

¡Por supuesto que no celebro dioses, ni diosas, pero sí lo que representan aquellos mitos: la fertilidad, la vida, y la luz.


17
Abr 22

Los placeres de bacalao

 

El bacalao a la vizcaína es el plato tradicional que muchos chapines comemos el viernes anterior a la fiesta de easter o pascua que algunos celebramos en el contexto del equinoccio de primavera.  Y uno de los mayores placeres del bacalao es compartirlo.  Compartirlo con familiares y amigos.

Claro que ese es el caso de todos los platillos que llamo ceremoniales: el fiambre en el contexto del día de los muertos; el pavo en la Navidad y el solsticio de invierno, así como en el Día de acción de gracias.  También con el mole en mi casa, y con otros.  Son platillos que saben mejor si hay con quien compartirlos.

En mi columna de ayer conté poco más, o menos la receta. Porque no es que haya receta, todo es al tanteo.

Desde que yo era niño recuerdo que amaba el bacalao a la vizcaína, tanto en las casas de mis abuelas como en la de mis padres.  Ahora nos lo gozamos mucho en casa.  Desde el día que lo vamos a comprar, pasando por los procesos de quitarle la sal, hasta el momento en el que lo preparamos y, ¡Por supuesto! hasta el instante en el que lo probamos con buen pan francés!…y cerveza. Ahora me gusta mucho con cerveza.

El viernes lo disfrutamos acompañado por arroz, encurtido y cervezas en compañía de nuestros amigos Sergio y Willy.  El postre fueron garbanzos en dulce y miel de garbanzos.  Luego salimos a vivir las tradiciones propias de la temporada.

Las tradiciones chapinas son para todos los sentidos: para el gusto, el olfato, la vista, el oído y el tacto.  Platillos, flores y frutas, imágenes y recuerdos, música y texturas; y en casa nos siempre las aprovechamos para pasar buenos ratos, construir nuevos recuerdos y revivir los viejos. Las tradiciones no son buenas, ni malas por ser tradiciones; su bondad, o perversidad dependen de sus contenidos particulares y de los significados que les damos.  En esta temporada, por ejemplo, algunos centran su atención en la muerte y en el sacrificio; mientras que otros nos orientamos a la vida y al propósito.  Hay tradiciones aborrecibles como la ablación y tradiciones hermosas como la de recorrer las calles en la noche durante las conmemoraciones de esta temporada.

El viernes, por cierto fue una oportunidad estupenda para que mucha gente recuperara la dignidad y perdiera los miedos sembrados hace dos años.  El espíritu festivo y cordial de la gente en las calles -e incluso en las multitudes- contrastaba muchísimo con las malas vibras de hace dos años.


16
Abr 22

Bacalao y garbanzos

 

En casa, los platos estelares durante esta temporada son el bacalao a la vizcaína; y el dulce de garbanzos y la miel de garbanzos que son dos cosas distintas.

La receta tradicional de bacalao incluye cantidades generosas de aceite de oliva; cebollas rodajadas fino; tomates, ajos y pimientos del piquillo asados; y aceitunas y alcaparras.  Mi abuela , Frances y mi tía abuela, Baby discutían sobre si los tomates y ajos iban asados de acuerdo con la receta de mi bisabuela, Adela; y en casa optamos por asarlos.  Además, le añadimos chiles guaques asados (que era como una herejía para mi abuela) porque nos gusta el toque que le dan al platillo.  Siento mucho no dar cantidades; pero estas recetas familiares son así al gusto y así es como lo preparamos en casa: a puro ojímetro. Es muy, pero muy importante quitarle bien la sal al bacalao y para ello el pescado en cubos debe dejarse en agua la noche anterior y durante el día cambiarles de agua por lo menos cuatro veces.  También hay que remover las espinas.

El color de la salsa del bacalao es muy importante para nosotros.  Debe ser brillante y profundo, un rojo intenso. Lo comemos sobre arroz blanco y acompañado por cerveza.  Antes me gustaba acompañarlo con vino; pero ahora prefiero cerveza.  También es importante el tipo de pan para remojar en la salsa.

En mi familia -desde que yo era niño- nos gusta mucho el dulce de garbanzos y ahora preparamos la interpretación propia de la receta de mi tía abuela La mamita y de mi tío Rony.  Los garbanzos se dejan en agua y bicarbonato durante la noche para que sea menos trabajoso pelarlos.  Luego se cuecen en olla de cocimiento lento (o en olla de presión).  Mientras tanto se prepara una miel de azúcar y canela en raja y cuando están listos los garbanzos se vierten en la miel para que hiervan hasta que calan bien.  Salen de un color dorado hermosísimo, como la luz del sol.

Más recientemente nos mandan pan hecho en casa, de la costa sur.  ¡Ese pan cuyos aroma y sabor son hipnóticos!  Hecho con huevos de gallinas conocidas y leche de vacas conocidas. Nos gusta mucho remojarlo en la miel de garbanzos que es distinta a la anterior. La “miel” de la costa sur la preparamos con panela canche, agua y canela.  Es el mismo procedimiento que el dulce de garbanzos, pero con la miel citada.  El pan remojado así es una de las cosas más ricas del universo mundo.  Es la vida, dijeron unos amigos, Peruanos, que nos visitaron hace años el día en que preparamos este postre tradicional.

Para nosotros la parte culinaria de las tradiciones chapinas es muy importante, y en esta temporada incluye mangos en dulce, moyetes, encurtido y enchiladas, y a veces pescado seco envuelto en huevo…que se nos olvidó hacer este año.  ¿Cuáles son tus platillos favoritos de esta temporada?

Columna publicada en elPeriódico.


14
Abr 22

Un pueblo sin tradiciones…

 

Me encantó lo que acabo escuchar de un habitante de San Sebastián, Retalhuleu: Un pueblo sin tradiciones es un pueblo muerto.  Dichosamente, los guatemaltecos -a lo largo y a lo ancho de Guatemala- tienen las más variadas y ricas tradiciones.  Todas con tronco y raíces comunes; pero adaptadas e interpretadas de acuerdo con los sistemas de creencias de millones de individuos, familias y poblaciones.

Aquellas costumbres y tradiciones explotan durante el equinoccio de primavera y la pascua en colores, sonidos, sabores, aromas y texturas.  En procesiones, en representaciones y en bailes, tan solemnes algunas, como extraños e inusuales, otros.

El martes, en casa, almorzamos enchiladas guatemaltecas porque el encurtido suele ser uno de los platillos propios de la temporada.

También disfrutamos del dulce de garbanzos como se hacía en la casa de mis padres, basados en la receta de mi tía abuela La Mamita y en las exigencias gourmand de mi tío Rony.  El dulce de garbanzos se prepara con azúcar, agua y canela y yo, por su color y su brillo, digo que es como la luz del sol hecha postre.

También preparamos  miel de garbanzos al modo de la costa sur.  Raúl dice que en realidad es al modo del occidente guatemalteco; pero yo siempre lo asocio con la costa sur porque allá, en Villa Hermosa, en Flores Costa Cuca, lo probé por primera vez de manos de su abuelita Rosaura, cuando ella tenía más de 100 años de edad.

La miel de ese postre sirve, también para remojar el pan hecho en casa, que nos envían desde la costa.  Es un pan delicado rico en el sabor de las yemas de huevo, leche fresca y mantequilla.

Aquí en la ciudad de Guatemala no hay Judas pidiendo pan, ni hay Maladrones bailando, como en la costa; pero en casa -especialmente de noche- nos gusta salir a pasear a la zona 1, encontrar alguna procesión y cenar en la terraza de Proyecto Poporopo, que es uno de nuestros lugares favoritos en el Centro.

¿Sabes qué fue muy divertido el martes pasado? Que venden Dolo-Neuribión durante las procesiones, para el cucurucho adolorido.

Eso sí, ¡Mañana es el mejor día porque comeremos el tradicional bacalao a la vizcaína!  Ese es uno de mis platos favoritos en todo el universo mundo: El fiambre, la pella, la carne asada acompañada por aguacates y frijoles con chicharrones, y el spaghetti con pulpo.


10
Abr 22

¡El fiambre de abril!

 

En casa, al comenzar las festividades del equinoccio de primavera, que suelen ser cercanas a la fiesta de la pascua, en casa comemos fiambre. ¿Sabes por qué?

Cuando era niño, en la casa de mis padres era tradición que el primer día que almorzábamos en la playa, lo que comíamos era fiambre. La idea era comer algo frío y que no hubiera que cocinar luego de desempacar y de instalarnos.  Para que eso fuera posible, mi madre congelaba el fiambre de noviembre y en casa seguimos la tradición, aunque no vamos al mar.

La vida la celebramos con los frutos de la cosecha, con la abundancia, en compañía de las personas que amamos y respetamos, en recuerdo de las tradiciones que nos unen con las generaciones que nos han precedido y con las que vienen.