19
Dic 07

La banca del empobrecimiento

El presidente electo de Guatemala, Alvaro Colom, dijo que estaría considerando la remoción de María Antonieta Del Cid de Bonilla de la presidencia del Banco de Guatemala, pues en su gobierno la banca central debe ser “socialdemócrata”.

Francamente creo que lo que habría que hacer con el banco central chapín es cerrarlo. Y lo peor que podría pasar con el banco del estado de Guatemala es politizarlo abiertamente como prentende Colom.

No nos engañemos; el Banguat siempre ha estado politizado porque la mayoría de los integrantes de su junta directiva, que es la Junta Monetaria, son ministros de estado, o «representan» al legislativo, a la universidad estatal, y a grupos de interés. Sin embargo, el hecho de que su el ejercicio de la presidencia de la Junta no coincida con el período constitucional del Presidente de la República, ha permitido un cierto grado de independencia, que más que institucional, depende del carácter y del peso del Presidente de la Junta.

Por eso es grave que Colom pretenda imponer un presidente de la Junta Monetaria; y es más grave que pretenda etiquetar políticamente lo que debería ser un órgano técnico independiente.

Pero…¿qué podría ser una Junta Monetaria socialdemocrata? Según la Wikipedia «La socialdemocracia es una ideología política de origen marxista que promueve reformas económicas, sociales y políticas que mitiguen los efectos negativos del capitalismo Actualmente defiende el rol del estado como principal prestador de servicios sociales y aborda los temas valóricos desde un prisma progresista. Los socialdemócratas se caracterizan por sus políticas reformistas ligadas a la participación ciudadana, a la protección del medioambiente y a la integración de minorías sociales en las democracias modernas. Es el sector de la izquierda política más importante del mundo contemporáneo».

Si Colom tiene éxito en sus pretensiones, preparemonos para un relajamiento de la disciplina monetaria y preparemonos para la inflación. Si consigue sus propósitos que no nos extrañe que enloquezca el endaudamiento externo hasta el punto que dentro de unos años los chapines andemos por ahí suplicando que nos condonen deudas en las que incurrimos irresponsablemente. Si logra lo que quiere vaya usted pensando en una nacionalización de la banca, o en una quetzalización de los depósitos en dólares. ¿Por qué no? Pienselo bien.

Con los progres en el poder, ¿qué otra cosa, sino políticas progres? Colom anda envalentonado por los supuestos éxitos de la izquierda en Sudamérica. Sin embargo, hasta Heinz Dietrich, el sumo pontífice del Socialismo del siglo XXI, ha llamado la atención sobre las debilidades de los regímenes más socialistas del sub continente. Y creo que el futuro presidente chapín llegará tarde a la bacanal de los socialistas en América Latina. Tan tarde, que lo único que va a ver es la goma o cruda.

Los que pusieron a Colom en el poder, ya sea por acción o por omisión, tienen la obligación de evitarnos a los guatemaltecos una banca socialdemocrata que nos lleve por los caminos de empobrecimiento que han recorrido otros pueblos.


28
Oct 06

Sorbo amargo

1. Aquí van unas ideas impopulares, pero importantes, en torno al sorbo amargo que la suspensión del Bancafé les ha hecho tragar a muchas personas.

La primera, es que quienes depositamos nuestros ingresos y nuestros ahorros en organizaciones financieras, de cualquier naturaleza, debemos ser responsables por las decisiones que tomamos. ¿Sabe si el banco en el que tiene su plata es sólido? ¿Cómo lo sabe? ¿Se deja llevar por la publicidad del banco? ¿Le cree a lo que dice la Superintendencia de Bancos? ¿Qué es más seguro, un banco con activos elevados, o uno que es muy rentable? Debería haber una calificación de bancos, independiente, como la que se publicaba cuando yo dirigía una importante sección de Economía, en otro medio informativo.

La existencia de contralores como la Super, o la Junta Monetaria (integrada, esta, por políticos y por representantes de grupos de interés), no nos releva de la responsabilidad individual de analizar en dónde depositamos nuestro dinero.

La segunda, es que la existencia de mecanismos como el Fondo de Protección del Ahorro engaña a la gente, privatiza las ganancias y socializa las pérdidas.

Engaña porque se generaliza la creencia de que su dinero les es devuelto sin que eso implique un costo para terceros. De hecho, el Fopa es una de las causas por las cuales es profunda la diferencia entre los intereses que paga un banco y los que cobra. Esto es porque es un costo para los bancos sanos y al final lo pagan por medio del precio de los créditos que otorgan.

Privatiza las ganancias y socializa las pérdidas porque si un banco es exitoso los que se enriquecen,son sus accionistas; pero si un banco fracasa por las malas decisiones de aquellos mismos accionistas, estos son relevados de su responsabilidad y de la presión de los depositantes cuando “otros” (que somos los tributarios, o los depositantes y deudores de otros bancos) tenemos que “aportar” para pagar las pérdidas.

La tercera y la cuarta son: No pongas los huevos en la misma canasta; y cuando el río suena, es porque piedras lleva. En la medida de lo posible es bueno poner algo de plata aquí, y algo de plata allá. De esa forma, si colapsa una organización, lo que no está en ella se libra del desastre.

Sin dejarse llevar por chismes y con prudencia, hay evidencias que no hay que dejar pasar. Si la organización financiera en la que usted tiene su plata perdió mucho dinero en bonos rusos y tuvo que ser rescatada por el gobierno; y si luego perdió mucho dinero a causa del fracaso de otra organización financiera y tuvo que volver a ser rescatada, pues hombre, hay que ir saliendo de ahí.

La quinta, es que a mayor tasa de interés, mayor riesgo. En general, las organizaciones financieras seguras no tienen necesidad de ofrecer tasas de interés elevadas para atraer a su clientela.

La sexta, es que se comprueba, otra vez, que la intervención socialista y mercantilista del estado, en el mercado, hace que mengüe la vida ética de las personas (vea Tópicos de Actualidad No. 821). Políticamente, los entes supervisores y reguladores se sienten obligados a decir que nada malo está pasando, hasta que ya no pueden seguirlo ocultando y es demasiado tarde. Los empresarios que fracasan se alivian de la presión y de las consecuencias de sus actos, detrás de mecanismos que socializan sus pérdidas. Los clientes y los depositantes relajan su propia responsabilidad individual, o renuncian a ella y la depositan en los políticos y en los representantes de grupos de interés.

Finalmente, ojalá que los guatemaltecos aprendiéramos que no es bueno darle nuestra plata a cualquiera sólo porque es mero chispudo, o porque ¡está pagando 14%!, o porque siempre sale en los diarios. Ojalá que los chapines aprendiéramos que un banco no es bueno sólo porque regala pelotas, porque tiene un lujo de edificio, o porque así lo dice (ambiguamente) el ente contralor.

2. Mojito: Castro llama a Chávez y le pregunta: “Compañero Hugo, ¿qué estás haciendo? Y Chávez le contesta: “Aquí, compañero Fidel, bolivarizando al pueblo venezolano; y ¿qué estás haciendo tú?”. Y Castro contesta: “Yo aquí, marti-rizando al pueblo cubano”.

Publicado en el diario Prensa Libre el sábado 28 de octubre de 2006.