En la ciudad de Guatemala, la Feria de Jocotenango -alrededor del 15 de agosto- es la antesala a lo que en inglés se llama los ber months. Estos se llaman así porque llevan el sufijo ber: September, October, November y December; meses que se caracterizan por ser oportunidades para los encuentros familiares y de amigos, así como por ser la cuenta final del año.
Entre mis amigos ir a la feria es una tradición que celebramos Carmina, Danilo, Raúl y yo; y a veces tenemos la dicha de que se nos unen Sebastián, El Ale y otros más. Ya entrado septiembre vienen las antorchas y desfiles, así como el pot luck de Independencia; Halloween, el Día de los muertos y el fiambre; y por supuesto que la Nochebuena, la Navidad y el Año Nuevo para concluir un diciembre de múltiples festividades.
De vuelta a la feria, este año comimos en la garnachería El Trebol, La carne de sus garnachas estaba muy bien guisada y sus tortillas eran delgadas y tostadas. También comimos churros Velveth. Es una lástima que ya no podamos comer elotes asados, tacos fritos, atol de elote como antes. Este año se me olvidó ir al tiro al blanco y regresé sin premios.
Muy chistosos fueron un Stitch y un Snoopy que se movían de forma graciosa; pero más chistoso fue un conejo que se movía acosador sobre un capibara. Ya los verás cuando pases por el TikTok correspondiente.
Visitamos el Mapa en Relieve, hecho durante el gobierno de don Manuel Estrada Cabrera, por los ingenieros Francisco Vela y Claudio Urrutia. No sólo estaba bien cuidado y pintado como siempre, sino que lo vimos al atardecer con una iluminación muy apropiada. En el Océano Pacífico, había animadores que promovián carreras con barquitos iluminados y fue muy alegre ver a la gente compitiendo.
¡Por supuesto que no dejamos de pasar a saludar a doña Josefina, que, acompañada por su hija Yolanda, atienden una tienda de dulces tradicionales. Ahí compramos conserva de coco que estaba fresca, dulce y sabrosa, y que estoy degustando mientras escribo estas líneas.
Tradición centenaria
En Cuadros de Costumbres, José Milla escribió que la Feria de Agosto en la ciudad de Guatemala no sólo es un evento comercial y de esparcimiento, sino un espectáculo social. En aquella obra, Pepe Milla escribió que Me dirigí al lugar de la escena, armado de mi espíritu de observación, como quien lleva un telescopio para ver de cerca los astros, o un lente para tomar una fotografía. La plaza y las calles de Jocotenango estaban blanqueadas por disposición de la policía, y los árboles seculares que sombrean el lugar parecían mirar con desdén el movimiento de la feria. […] La feria de Jocotenango es un pretexto: los que van a comprar bueyes o mulas son pocos; los más van a ver y a ser vistos, a comer dulces, a beber chicha, a divertirse con las ocurrencias del pueblo.
No sólo José Milla escribió sobre la feria en el siglo XIX. En Tiempo viejo (citado por crónicas históricas), Ramón A. Salazar escribió que en el Jocotenango de antaño, la feria de agosto era un hervidero de gentes de toda laya: indios con sus bestias, criollos en carruajes, y hasta los señoritos liberales que venían a lucir sus trajes. El hipódromo, orgullo del gobierno de Barrios, atraía a las multitudes, y las calles se llenaban de puestos de comida, de chicha, de baratijas. Era un cuadro vivo de nuestra Guatemala, con su bullicio y su color.
Y Antonio Batres Jaureguí anotó que la feria era el gran acontecimiento de agosto donde los indígenas traían sus productos, los criollos sus carruajes, y todos se unían en un festejo que mezclaba lo sagrado con lo profano, bajo la sombra de los árboles y el tañer de las campanas.
Recuerdos de niño
La Feria de Agosto me trae recuerdos de mi niñez. Mi primer recuerdo de la Feria de Agosto (como también se la conoce para distinguirla de la Feria de noviembre, que era la de don Jorge Ubico) es de cuando estaba en primer grado de primaria. Mi padre y mi tío Freddy nos llevaron a mi hermano y a mí; y en el tiro al blanco me gané una botellita de vino que mi mamá usó para sazonar un pollo.
También recuerdo que me dio miedo pasar junto a las carpas en las que eran exhibidas la mujer araña y el niño gusano. ¿Por qué es que ya no hay ese tipo de espectáculos en la Feria de Jocotenango? ¿La gente dejó de disfrutar de aquella candidez? En 2007, en la Feria de verano, en Coatepeque había un espectáculo de Mariacandunga, la peluda, y ¿vas a creer que no entré?
En mi primera visita a la Feria de Agosto recuerdo que subimos a uno de esos aparatos que dan vueltas y que me bajé totalmente mareado. No volví a sentir nada tan espantoso hasta hace unos años, en Sumpango, cuando tuve la mala idea de subirme a la rueda de Chicago.
De la feria me fascinaba cómo cantaban lotería; y en casa mi tía abuela La Mamita imitaba muy bien a los de la Feria: ¡El Sol, cachetes de gringo! ¡El negrito, calzón rayado! ¡La muerte quirina, que andando se orina! Ojalá me acordara de más de esas frases, que no volví a oír hasta 2016.
Fiesta que no muere
La Feria de Agosto es más que una tradición; es un lienzo vivo donde se pintan las risas, los sabores y los recuerdos de Guatemala. Es el lugar donde el pasado abraza al presente, donde las garnachas y los dulces de doña Josefina nos recuerdan que la vida se saborea en compañía. Así que no dejes pasar la oportunidad: ve con tus amigos, o con tu familia, visita Jocotenango y déjate llevar por el bullicio de esta fiesta que, como dice el lema de Carpe Diem, nos invita a apoderarnos del día.
@luisficarpediem La Feria de Agosto es más que una tradición; es un lienzo vivo donde se pintan las risas, los sabores y los recuerdos de Guatemala. Es el lugar donde el pasado abraza al presente, donde las garnachas y los dulces de doña Josefina nos recuerdan que la vida se saborea en compañía. Así que no dejes pasar la oportunidad: ve con tus amigos, o con tu familia, visita Jocotenango y déjate llevar por el bullicio de esta fiesta que, como dice el lema de Carpe Diem, nos invita a apoderarnos del día #feria #tradicion #feriadejocotenango #chapinesenusa🇬🇹💙🇺🇸 #nostalgia







