BAM: dinero, arte y memoria

En el marco de la reforma monetaria y financiera de Guatemala (1923-1924), el 18 de septiembre de 1923 se reunió la Junta de Vigilancia, que era el órgano supervisor bancario para abordar temas de su jurisdicción. El punto que llamó mi atención fue el 4B, que dice que no se hagan más emisiones de billetes sin cambio en lo sucesivo para evitar la depreciación de los mismos billetes y el alza consiguiente del cambio. Los distinguidos miembros de la junta entendían que la inflación es un fenómeno monetario y que la abundancia del dinero fiat devalúa la moneda.

De esto me enteré al visitar la exposición encantadora que hay en el vestíbulo del Museo Ixchel con ocasión de los 100 años del Banco Agro Mercantil. La misma muestra no solo billetes y monedas históricas de Guatemala, sino obras de arte de notables pintores guatemaltecos.

El BAM, por cierto, resultó de la fusión del Banco Agrícola Mercantil, que quedaba en la séptima avenida y novena calle, y del Banco del Agro, que quedaba en la novena calle, junto al Hotel Panamerican. Este, por cierto, era el banco que usaba mi abuela Frances; y el Banco Agrícola Mercantil fue el primero en instalarse en Panajachel ca. 1978, de modo que ella usaba ese también.

Si andas por el museo, visítalo, porque siempre es bueno meditar sobre el dinero. Ya que, como dijo Ayn Rand en ¿Es el dinero señal de vicio, o de virtud?: el dinero es barómetro de las virtudes de una sociedad. Siempre que aparezcan elementos destructores entre los hombres, empezarán por destruir el dinero, porque este es la protección del hombre y la base de una existencia moral. Tales elementos se apoderarán del oro, entregando a los dueños en cambio un montón de papel falsificado. Esto destruye las normas objetivas y deja a los hombres a merced caprichosa de un arbitrario promulgador de valores. El oro es un valor objetivo, un equivalente a riqueza producida. El papel es una hipoteca sobre riqueza que no existe, reforzada por un arma apuntada al pecho de quienes se espera han de producirla.

Página del acta de la Junta de Vigilancia que aborda el tema de evitar la depreciación de la moneda.

Por supuesto, en la muestra son impresionantes las monedas de oro y de plata que circulaban en Guatemala cuando no había ocurrido el fenómeno que la filósofa describió en el artículo citado arriba. También es grato ver los billetes que se usaban cuando yo era niño e imaginar a mis abuelos usando los más viejos.

Entre las obras de arte, mis favoritas fueron un quetzal de César Fortuny; la plaza de Palín, de Carmen Pettersen; Los viajeros, de Efraín Recinos; y el de Marco Augusto Quiróa.

Después de ver las monedas que usaban mis abuelos y los billetes de mi infancia, confirmé una certeza renovada: El dinero sano es señal de virtud.

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