El diario oficial de la administración semillera/raicera de Guatemala celebra que en un día como hoy, de 1966, Miguel Ángel Asturias recibiera el Premio Internacional Lenin por acuerdo del Presidium del Soviet Supremo de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas.
Esto es ofensivo y es como si la Administración celebrara que El Gran Lengua hubiera sido condecorado por acuerdo del Partido Nacional Socialista Obrero Alemán con el premio Adolfo Hitler.

El gobierno de Bernardo Arévalo celebra el Premio Lenin para Miguel Ángel Asturias. Ilustración del Diario de Centroamérica.
¿Por qué? Porque tanto los soviéticos como los nazis protagonizaron regímenes totalitarios y colectivistas que costaron millones de vidas humanas. Moralmente no hay diferencia alguna entre uno y otro.
El premio que le dieron al autor de El señor presidente y Premio Nobel honra la memoria de Lenin; pero ¿quién fue Vladimir Ilich Ulianov?
Lenin, el del premio para Asturias, no fue un idealista humanista, ni un mero teórico: fue el fundador del primer Estado totalitario del siglo XX y el arquitecto de un sistema de terror sistemático que sentó las bases para las atrocidades posteriores de Stalin y otros regímenes comunistas. El comunismo leninista inauguró la práctica del terror de masas como método de gobierno.
Lenin creó la Cheka (policía política secreta, precursora de la GPU, NKVD y KGB). Su misión explícita era el exterminio de enemigos de clase. El Terror Rojo se declaró oficialmente en septiembre de 1918 tras un atentado contra Lenin, pero ya se practicaba antes.
Entre 50.000 y 200.000 ejecuciones directas se le atribuyen en los primeros años (según estimaciones del Libro Negro del Comunismo). Lenin ordenó personalmente acciones brutales. Ejemplo famoso es el Telegrama de la Horca (11 de agosto de 1918) a los bolcheviques de Penza: Colgad (colgad sin falta) al menos 100 kulaks, ricos, chupasangres conocidos… Hacedlo de manera que la gente vea, tiemble y sepa que estamos matando a los sanguijuelas kulaks sin piedad.
Se publicaban listas diarias de ejecutados en los periódicos. Se crearon los primeros campos de concentración (los campos especiales para elementos socialmente peligrosos). Esto fue el germen del Gulag y para conocer más te recomiendo la película Ashes in the Snow.
Marineros y obreros (que habían apoyado la Revolución de Octubre) se sublevaron contra la dictadura bolchevique pidiendo soviets libres. Lenin y Trotsky los aplastaron con el Ejército Rojo. Miles fueron ejecutados o enviados a campos. Hubo una campaña sistemática de exterminio contra los cosacos del Don y Kubán (300.000-500.000 muertos o deportados). Lenin la impulsó como eliminación de una clase considerada enemiga. Se conocen masacres en Astracán y otras zonas donde obreros se opusieron al régimen.
La política de requisiciones forzosas de granos causó el colapso agrícola. Entre 3 y 7,5 millones de personas murieron de hambre (estimaciones varían; el Libro Negro y estudios posteriores hablan de unos 5 millones en esa hambruna). Lenin usó el hambre como arma política: rechazó ayuda inicial y la aprovechó para atacar a la Iglesia Ortodoxa (confiscación de bienes, ejecución de miles de sacerdotes).
A todo aquello súmale la persecución religiosa contra decenas de miles de sacerdotes, monjes y fieles asesinados o enviados a campos; la supresión de otros partidos socialistas (mencheviques, socialistas-revolucionarios); la incitación explícita al odio de clase y al exterminio. Lenin escribió y dijo repetidamente que la dictadura del proletariado es un poder conquistado y mantenido por la violencia y que hay que exterminar a la burguesía como clase. Y, finalmente, el asesinato de la familia Romanov, que no fue un incidente aislado, sino una decisión que llegó de Moscú donde nada se hacía sin la aprobación del criminal que le da nombre al premio que celebran los semilleros/raiceros.
Celebrar eso en 2026, desde la administración de Bernardo Arévalo, no es un detalle inocente: es una bofetada a la memoria de millones de víctimas y una señal clara de qué las ideas totalitarias y colectivistas siguen encontrando cobijo en ciertos círculos de poder.

