Edelberto Torres-Rivas y lo que él cree que son los libertarios

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Edelberto Torres-Rivas es un monstruo del pensamiento socialista –y entiéndase monstruo en el sentido literario de colosal– por eso es sorprendente su artículo titulado Guatemala y los libertarios, publicado el domingo 30 de marzo de 2014 en El periódico. Sorprende cómo subestima a sus lectores.

Sorprende, por ejemplo, que tome en serio la definición simplista de libertad, de Juan Alberto Fuentes: Una persona es libre, dice, cuando puede vender o comprar en el mercado lo que el mercado le exige, regido por las leyes de la oferta y la demanda. La falacia se basa en que esta ideología no percibe la multiplicidad de factores que hacen que una persona se ubique en un escalón (y no en otro) de la jerarquía social. No contempla las relaciones de poder entre las personas… la sociedad para los libertarios está predeterminada y marca, por lo tanto, las líneas sobre las cuales el individuo debe manejarse, en la libertad que el mercado le proporciona sin ninguna interferencia.

De alguien de la talla de Torres-Rivas uno esperaría que acudiera a fuentes menos de segunda, por decir algo. F. A. Hayek por ejemplo, explica que el hecho que una persona sea libre depende de la posibilidad que tenga de ordenar sus vías de acción de cuerdo con sus intenciones presentes. No se limita a comprar y vender como quieren hacernos creer –superficialmente– Fuentes y Torres-Rivas. ¿Que no toma en cuenta el poder, dicen? Pues ahí está que Hayek explica que no es libre quien está sometido al poder de otros que pueden manipular las condiciones hasta hacerlo actuar según la voluntad del ordenancista más bien que de acuerdo con la voluntad propia.

Torres-Rivas llama la atención hacia el hecho de que directivos de la Universidad Francisco Marroquín tuvieron que usar vehículos blindados y chalecos antibalas. Pero omite explicar porqué. En aquellos años (antes y después) la guerrilla –que quería tomar el poder por la fuerza y establecer la dictadura del proletariado a la manera marxista-leninista– secuestró y asesinó a fiduciarios e hijos de fiduciarios. Así como secuestró y asesinó a empresarios, diplomáticos, periodistas, campesinos, correligionarios y otros miembros de la sociedad. La guerrilla no quería establecer una república, y ni siquiera una democracia, quería un régimen revolucionario y ya sabes lo que decía el Che Guevara acerca de la violencia en una revolución del tipo que les gusta a sus fans: ¡El odio es el elemento central de nuestra lucha! El odio tan violento que impulsa al ser humano más allá de sus limitaciones naturales, convirtiéndolo en una máquina de matar violenta y de sangre fría. Y por cierto, a eso le llamo no admitir el pluralismo ideológico.

Torres-Rivas dice que el punto de discusión no es si la UFM ha cumplido con sus metas, sino las consecuencias de ese éxito para la sociedad guatemalteca. Y en ese sentido sí tiene razón el autor. El éxito de las ideas que enseña y difunde la UFM merece atención y aquí va un solo ejemplo por falta de espacio: ¡en Guatemala hasta los mendigos tienen teléfonos móviles baratos y con tarifas baratas, desde hace años! A pesar de que los socialistas querían que se conservara el monopolio estatal de la telefonía. A pesar de que los socialistas hubieran preferido que se privatizara un monopolio para conseguir un mejor precio de venta. A pesar de que los socialistas exageraban y mentían con respecto a que los teléfonos y las llamadas serían carísimas luego de la desmonopolización. A pesar de que los socialistas todavía reniegan de la desmonopolización.

Los manipuladores dirán que los buenos precios y la competencia se deben a la tecnología; pero el lector avieso se da cuenta de que aquello no bastaba. Hacía falta un marco regulatorio que limitara al máximo los privilegios y los monopolios. El lector chispudo sabe que la tecnología estuvo disponible en todos los países por igual y al mismo tiempo; pero que los cambios en el servicio y las tarifas solo se hicieron realidad en aquellos países donde el estatismo fue reducido y acorralado. ¿Hacen falta ejemplos? Comparen los resultados en Guatemala y en Costa Rica a lo largo de una línea de tiempo.

Miente, Torres-Rivas, cuando se refiere al senado propuesto por ProReforma y dice que este estaría formado por miembros de la elite escogidos, no electos. Miente, o no leyó ProReforma, o no la leyó bien. Lo que se proponía, en ProReforma, es un senado integrado por miembros electos –electos– de entre todos –todos– los ciudadanos que en ese año hubieran cumplido 50 de edad. ¿Te das cuenta? Por cositas así es que digo que Torres-Rivas subestima a sus lectores. Cree que puede engañarlos y cree que ninguno de ellos podría ir al texto de ProReforma y enterarse de la verdad. ProReforma dice que los senadores serán electos; y dice que de entre todos, no de entre algunos.

Es cierto que muchos libertarios desconfiamos de la democracia –pero somos entusiastas de la república–. ¿Por qué? Entre otras razones porque la democracia es una forma de gobernar despótica que considera que el deseo de la mayoría es el único patrón para medir el bien y el mal; que justo es aquello que la mayoría decide. Así lo ha explicado Warren Orbaugh y porque Venezuela, Nicaragua, Argentina, Ecuador y Bolivia son ejemplos de en qué es que terminan las democracias más avanzadas.

Torres-Rivas afirma que los libertarios no tenemos sensibilidad social; pero… ¿algún lector ha leído que Torres-Rivas proteste contra los asesinatos que está cometiendo el régimen de Nicolás Maduro, en Venezuela? No, y sospecho que es porque el régimen es democrático al gusto de Torres-Rivas.

Torres-Rivas y varios analistas se han dado a la tarea de analizar el libertarianismo no como es, sino como ellos dicen que es. No acudiendo a las fuentes primarias, sino citándose unos a otros para fabricar un hombre de paja a la medida de sus necesidades. Sin distinguir entre libertarios y conservadores, o entre aquellos y los objetivistas. Y yo digo que eso es deshonestidad intelectual. Sorprendente un grande como el autor que motiva estas reflexiones.

Columna publicada en El periódico.

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  1. Luisfi qué bueno que le contestó a Torres-Rivas! Recuerdo que al ver el título de “Guatemala y los Libertarios” me puse muy contenta y empecé a leer llena de curiosidad, pero no pude seguir del tercer párrafo decepcionada de tanta información tergiversada llena de resentimiento. Gracias por exponer a esta gente manipuladora.

  2. Como siempre devolviste con gran maestría los golpes. Que difícil es escribir con tanta elegancia, sobre todo cuando te diriges a un monstruo perverso… porque escribir que la UFM fue fundada al mismo tiempo que muchos jóvenes eran asesinados… no es de un intelectual honesto…es una puñalada por la espalda con una saña asquerosa y cobarde…