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Feb 07

El obituario de mi abuelo

 

Este el obituario de mi abuelo Luis Figueroa O. publicado el 30 de septiembre de 1963 en Prensa Libre y está firmado por O.B.A. Llegó a mí, ayer, gracias a que lo guardó doña Nati, la mamá de mi amiga Ana María.

El más doloroso impacto vino a conmover a los familiares e infinidad de amigos del que fuera exquisito caballero Luis Figueroa O. cuyo repentino fallecimiento ocurrió en los primeros minutos del día de ayer, a consecuencia de un infarto al miocardio que le sorprendió, precisamente cuando con la alegría que era natural en su espíritu juvenil, asistía a una fiesta familiar. 

Con la muerte de Luis Figueroa, podemos decir que hay luto en Guatemala y gran pesar en los campos del deporte, especialmente en los del Mayan Golf Club, en cuyos “links” conquistó una veintena de valiosos trofeos que conservaba con justo orgullo de vencedor.

En los círculos comerciales se apunta una baja muy sensible ya que el señor Figueroa dedicó su vida activa a esta rama que supo enaltecer con su indiscutible honestidad y también se hará sentir su falta en las campañas de índole humanitaria o filantrópica, a las que el desaparecido prestó siempre su valioso concurso y su más amplia colaboración.

Luis Figueroa, el hombre alegre y siempre jovial, será recordado como una figura de gran valía en nuestros círculos sociales, donde su ancha sonrisa y su corazón de oro fueron característica de su condición de caballero de la amistad.

Hijo y esposo amantísimo, Luis fue un padre sin tacha que supo formar y mantener un hogar decoroso en todo sentido, por esas cualidades y otras múltiple virtudes, su deceso, a los 53 años de vida, es una pérdida irreparable que embarga de dolor a todos cuantos tuvimos el privilegio de conocerle y de tratarle. confirmación de estos conceptos fue la manifestación de duelo organizada con ocasión del sepelio de sus restos, que saliendo de la casa mortuoria en la Avenida Independencia 10-40 de la zona 2, los llevó al cementerio general ayer a las dieciséis horas con un acompañamiento de no menos de quinientas personas.

Escribimos estas líneas con el alma conturbada en gracia del aprecio, la estimación, el afecto y la simpatía que nos inspiró Güicho Figueroa, siempre elegante, impecablemente vestido, luciendo por fuera la limpieza que llevaba por dentro, que reinaba en su alma y en sus acciones, siempre a la vista, sin dobleces, con franqueza, con hidalguía, y con el anhelo de servir por la satisfacción que causa aquello de hacer el bien por el bien mismo.

Descanse en paz el querido amigo y acepten sus deudos el testimonio de nuestra sentida condolencia, que en forma especial significamos a su acongojada madre, doña Jesús Olaverri viuda de Figueroa, a su insustituible compañera Frances Chacón Schuman de Figueroa, a sus hijos Luis Figueroa Chacón y señora Norita Jurado de Figueroa, Silvia, Freddy y Patricia Figueroa Chacón, a sus nietecitos y a sus hermanos: Juliana, Balvina, Lorenzo y Saturnino Figueroa Olaverri.