Simios ignaros

Uno de los períodos más emocionantes que he vivido fue el de los días que precedieron y los días que sucedieron al derribamiento del Muro de Berlín. Días en los que los habitantes de los países de Europa oriental se liberaron de los regímenes colectivistas y totalitarios que habían destruido sus vidas y las de sus padres a lo largo de décadas.

Destrucción de bustos en la película “El planeta de los simios”.

¿Qué tenían en común aquellos regímenes? Se basaban en las ideas de Carlos Marx y Vladimir Lenin, entre otros.  ¡Cien millones de muertos! produjeron, en todo el mundo, los regímenes inspirados en el socialismo científico, o comunismo marxista-leninista (o maoísta).  Y a los cien millones de muertos súmales sus familias destruidas, los prisioneros, los que enloquecieron, los que fueron olvidados y los que fueron perseguidos.

Por eso es que cuando vi que en Alemania habían develado una estatua de Lenin, ¡en pleno 2020!, cuando ya sabemos bien qué ocurrió como consecuencia de sus acciones políticas y de sus ideas (porque las ideas tienen consecuencias), no pude sino sentir una tristeza enorme y gran enfado.

El destruccionismo cuenta con la sanción de sus víctimas.

¿Qué clase de simios ignaros le erigen una estatua a Lenin? La misma clase de monos ignorantes que le erigirían un monumento a Hitler, cuyo colectivismo totalitario no goza de tan buena prensa, ni tan buena cátedra, ni tan buen púlpito como el de Lenin.  La misma clase de simios ignaros que destruye las estatuas de Cristobal Colón, George Washington, Winston Churchill, Junípero Serra y Miguel de Cervantes.  Cervantes…¡¿vas a creer que Cervantes también?!

Ahora bien, los simios ignaros son los que ejecutan la destrucción de monumentos, actos que son sólo un componente de la destrucción de la historia y de la destrucción de occidente.  Pero detrás de los vándalos hay intelectuales y filósofos. Están Antonio Gramsci y la Escuela de Frankfurt (entre otros) que, si no los conoces, vale la pena que explores para entender lo que está pasando.  Estos y los intelectuales orgánicos de la revolución no son simios ignaros y saben bien qué es lo que están sembrando y cultivando en las mentes de los vándalos y en las de los que le erigen una estatua a Lenin.

Ellos dan la batalla de las ideas, ¿y tu?

Columna publicada en elPeriódico.

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