Advertencias oportunas para una piñata

El G-20 se reunió y celebró una piñata.  Según los dirigentes de 20 países desarrollados y emergentes, un plan que inyectará $1billón a la economía mundial estimulará la misma.  Los medios dicen que es la cumbre más importante de las últimas décadas y que las medidas son atrevidas; pero…la verdad es que ni tanto.  De hecho, la receta es mas vieja que la maña de pedir fiado.  Y se basa en la creencia de que el consumo, y no la productividad es lo que mueve a las economías.
En fin…comparto con ustedes algo que Ayn Rand escribió, al respecto, allá por 1974; como si hubiera tenido la mítica bola de cristal:
“En una época como ésta, frente al colapso económico que se aproxima, los intelectuales predican ideas igualitarias. Cuando la reducción de los gastos gubernamentales es imperativa, ellos demandan más proyectos de bienestar público. Cuando la necesidad de hombres capaces para la producción es gravísima, ellos exigen más igualdad para los incompetentes. Cuando el país necesita la acumulación de capital, ellos demandan que se expolie a los ricos. Cuando el país necesita más ahorros, ellos exigen una “redistribución del ingreso”. Demandan más puestos de trabajo y menos ganancias, más puestos de trabajo y menos fábricas, más puestos de trabajo y ningún combustible, ni petróleo ni carbón, y ninguna “contaminación del medio ambiente”; pero, sobre todo, más bienes gratuitos para más consumidores, no importa lo que les ocurra a las actividades, a las fábricas o a los productores. Los resultados de su economía keynesiana están arruinando a todos los países industriales, pero rehúsan cuestionar sus supuestos básicos. Los ejemplos de la Rusia soviética, de la Alemania nazi, de la China comunista, del Chile marxista, de la Inglaterra socialista se multiplican a su alrededor, pero se niegan a ver y aprender.
Hoy, la producción es la necesidad más urgente del mundo, y la amenaza de la inanición se propaga a través del globo; los intelectuales conocen el único sistema económico que puede producir una abundancia ilimitada y que lo ha hecho, perno n o lo toman en consideración y guardan silencio acerca de él, como si nunca hubiera existido. Es casi irrelevante culparlos por su inoperancia en la tarea de liderazgo intelectual: su pequeñez es apabullante.

¿Hay alguna esperanza para el futuro de este país? Sí, la hay. A este país le queda un activo: la capacidad productiva inigualable de su gente. Si se da curso a esta capacidad, y en la medida en que se lo haga, todavía podremos tener la posibilidad de evitar un colapso. No podemos esperar alcanzar el ideal de la noche a la mañana, pero al menos debemos revelar su nombre. Debemos develar a este país el secreto que todos los intelectuales presumidos, de cualquier denominación política, que claman por la franqueza y la verdad, intentan ocultar: el nombre de ese sistema productivo milagroso es capitalismo*”.

Esta lectura le viene bien, también, a la administración chapina que está en negación.

Por cierto, el vídeo es una joya que pone en evidencia los efectos de la piñata. El eurodiputado Daniel Hannan, da una lección que complementa muy bien el texto de Rand.

* Ayn Rand. Filosofía: ¿Quién la necesita?.  Grito Sagrado Editorial, Buenos Aires, 2008. P. 184


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