Fiesta del Día del Ejército

 

Dos fiestas se celebran en Guatemala el 30 de junio: El Día del Ejército y el Aniversario de la Revolución Liberal de 1871.  Este año, el desfile conmemorativo incluyó más bandas de música maricial que en otras ocasiones (tuve esa impresión) y es lo hizo más alegre.  La alegría de la fiesta también la ponen las familias que llegan a ver la parada, especialmente los niños que llegan con uniformes, agitan banderas, o saludan con alegría y entusiasmo a sus familiares que van entre las filas. 

Desfile del Día del Ejército en la ciudad de Guatemala.

Si visitas este espacio con frecuencia sabes que tengo gusto a los desfiles desde que iba a verlos con mi abuelita Juanita y mi tía abuela, La Mamita. Ese par de viejitas nos llevaban —a mi hermano y a mí— a desfiles y procesiones desde que éramos muy chicos.

Me encantan la alegría de las familias, la música de las bandas, el ambiente festivo y la convivencia callejera. Son los mismos motivos por los que disfruto la fiesta de las antorchas (hasta que los orcos llegaron con bolsas de agua), la izada y arriada de la bandera en la Plaza de la Constitución y otras fiestas parecidas. Me alegra mucho que en el desfile de hoy bandas y batonistas del Colegio de Infantes y del Instituto de Señoritas Belén porque es bueno que los jóvenes conozcan el rol apropiado de la institución armada y el que jugó durante los 36 años del enfrentamiento armado interno. 

Con ocasión de esta efeméride, siemrpe aprovecho para agradecerle a la institución armada y a sus veteranos que hayan impedido que mi generación creciera en una dictadura colectivista y totalitaria como las que se sufren en Venezuela, Cuba y Nicaragua, por ejemplo. Evitaron que mi generación creciera en una sociedad moralmente drenada y que mi generación tuviera que pelear en las calles para salir de la tiranía.

Es más que oportuno reconocer que actualmente podemos discutir todo tipo de ideas, en paz, porque no triunfó el ideal totalitario y colectivista. En buena parte, gracias a la tropa, especialistas, oficiales subalternos y oficiales superiores que dieron sus vidas… y a sus familias.

Como en otros años, y por esas mismas razones, repito que es indignante y triste que haya militares implicados en actos delictivos, y me preocupa que se involucre al Ejército en tareas que no le son propias. No está de más recordar que, de acuerdo con la Constitución, el Ejército es uno e indivisible, esencialmente profesional y apolítico. Pocas cosas le hacen tanto daño a la institución armada como involucrarla en bisnes, o en el ejercicio del poder, de modo que es más que imprudente animar la idea de que el Ejército deba rebasar su mandato constitucional.

La misión del Ejército es mantener la independencia, la soberanía y el honor de Guatemala, la integridad del territorio, la paz y la seguridad interior y exterior; misión que es motivo de orgullo y que motiva estos párrafos de agradecimiento.

Hoy, además del Día del Ejército, se celebra la Revolución Liberal de 1871. Es cierto que esa gesta estaba más basada en los principios del liberalismo constructivista y racionalista de la tradición francesa, que en los principios del liberalismo empirista y evolutivo de la tradición británica que es el ideal liberal que valoro; pero aquel proceso histórico y muchas de las instituciones que produjo merecen atención y estudio desapasionados. Modernizaron el país y a los guatemaltecos. Lástima que no hemos sabido aprovechar mejor la parte buena de su legado.

@luisficarpediem

Dos fiestas se celebran en Guatemala el 30 de junio: el Día del Ejército y la Revolución de 1871 #diadelejercito #ejercito #celebracion #desfiles #chapinesenusa🇬🇹💙🇺🇸

♬ sonido original – Luis Figueroa

Hoy, por cierto, estuve en Liberópolis hablando sobre la Revolución de 1871 y sobre el Día del Ejército. Si te interesa el tema checa el programa porque hubo buenas ideas y detalles sobre la historia. Mi participación es a partir del minuto 30.

Durante el desfile el pelo en la sopa lo pusieron los vendedores que se atraviasan el desfile y los qua van con sus carretas paralelos sobre la calle.  En primer lugar porque deslucen la actividad y luego porque estorban a los que vamos a ver la parada.  Pasa igual con las procesiones cuya solemnidad se ve estropeada por los vendedores. Antes de que alguien diga que mi queja va contra la libertad, recuerda que -desde una perspectiva hayekiana- un desfile es un taxis u orden creado; y que los taxis sirven a los objetivos de sus ordenadores. Las reglas necesarias en un taxis no le hacen mella a la libertad que es propia de los cosmos u ordenes espontáneos.

¡Que vivan la libertad y a paz ! Para que sigamos celebrando nuestras tradiciones y defendiendo los valores que compartimos la mayoría de chapines.

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