Toma de la embajada de España

El 31 de enero de 1980 ocurrió uno de los episodios más trágicos y simbólicos del enfrentamiento armado interno de Guatemala: la toma y posterior quema de la Embajada de España en Ciudad de Guatemala, que resultó en la muerte de 37 personas. Muchísimos jóvenes no han oído de esta tragedia y estoy convencido de que deberían conocerla. Les recomiendo la entrevista de abajo.

La toma fue planeada por el Ejército Guerrillero de los Pobres, el Comité de Unidad Campesina y la coordinación del embajador Máximo Cajal .

Durante el gobierno de Romeo Lucas García Guatemala vivió una escalada de violencia relacionada con el movimiento guerrillero marxista leninista en el país.  Aquel año fatídico un  grupo de aproximadamente 27 campesinos indígenas, estudiantes universitarios, líderes comunitarios y guerrilleros —vinculados al Comité de Unidad Campesina (CUC) y procedentes principalmente de El Quiché— decidió ocupar la Embajada de España. El embajador español, Máximo Cajal y López, acogió a los ocupantes y permitió la toma de la representación diplomática. Dentro de la embajada también se encontraban invitados del embajador el ex canciller Adolfo Molina Orantes y el ex vicepresidente Eduardo Cáceres Lehnhoff.

Adolfo Molina Sierra, hijo de Adolfo Molina Orantes presenta en su libro Historia verdadera de la quema de la embajada española y en entrevistas hechos y indicios que apuntana la responsabilidad principal del incendio a los ocupantes. Argumenta que:

  • La toma fue planeada por el Ejército Guerrillero de los Pobres, con apoyo del Comité de Unidad Campesina y coordinación del embajador Máximo Cajal .
  • Los ocupantes introdujeron cócteles molotov y armas de fuego.
  • El incendio se inició accidentalmente dentro de una habitación barricada cuando uno de estos artefactos-en manos de los ocupantes se descontroló.
  • La policía no irrumpió, ni provocó el fuego directamente; los disparos y el incendio fueron internos.
  • Testimonios (incluyendo autopsias, como la de su padre, que mostraría heridas de bala previas al fuego) y evidencia periodística de la época respaldan esta versión.

Carlos Sabino, en Guatemala, la historia silenciada (1944-1989): Tomo II – El dominó que no cayó, ofrece un análisis similar. Describe el evento como parte de una estrategia guerrillera para internacionalizar el conflicto y causar una respuesta estatal que generara condena global. Sabino cuestiona la narrativa de masacre estatal y enfatiza el contexto de la Guerra Fría, donde grupos insurgentes usaron tácticas provocadoras.

Los familiares de los rehenes guatemaltecos se sintieron abandonados; el Estado de Guatemala indemnizó a España por conveniencia política y no defendió a sus ciudadanos, ni exigió cuentas al embajador. La izquierda oportunista explota anualmente aquella tragedia y estoy convencido de que es importante que los jóvenes conozcan la historia completa por eso comparto la entrevista con Adolfo Molina Sierra.

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