La tragedia en Acatenango

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El fin de semana pasado falleció, en el volcán Acatenango, Lucía Sánchez a quien tuve la dicha de terner como estudiante en un curso de Improvisación; y también fallecieron cinco personas más, cuatro de ellas muy jóvenes igual que Lucía.

Luego del shock y de la tristeza primera que uno siente al enterarse de una tragedia como aquella, lo que me vino a la mente fue el siguiente párrafo:

La naturaleza no decide; simplemente es; el hombre no decide en cuestiones de conocimiento, simplemente observa lo que es. Cuando se trata de aplicar su conocimiento, el hombre decide lo que elige hacer, según lo que ha aprendido, recordando que el principio básico de la acción racional en todos los aspectos de la existencia humana, es: “La naturaleza, a ser gobernada, debe ser obedecida”. Esto significa que el hombre no crea la realidad y sólo puede lograr sus valores si toma sus decisiones en consonancia con los hechos de la realidad.  Who is the final authority in ethics?, por Ayn Rand.

El párrafo es atinado porque -ante la usual presión popular en el sentido de que hay que hacer algo para evitar que haya más hechos trágicos como el citado- hay autoridades que pretenden ejercer un control sobre el ascenso al Acatenango y que, por lo pronto, han lilmitado el acceso a ese volcán.  Un diputado quiere hacer una ley para estas cosas.

Hay una creencia generalizada, no solo en este caso, sino en otros simlares, de que la regulación y los controles pueden evitar todo el sufrimiento y garantizar la seguridad…a pesar de la evidencia en contra.  ¿Quiéres un ejemplo? Todos los controles, las regulaciones y las burocrácias que hay para garantizar la seguridad del transporte colectivo extraurbano no impiden los busazos en los que mueren docenas y docenas de personas cada año. ¿Otro ejemplo? Todos los controles y regulaciones, todas las burocracias que hay para garantizar la seguridad de los expendios de gas y de los cilindros de gas no impiden la existencia de expendios clandestinos, ni el despacho en cilindros defectuosos, ni la explosiones.

Cuando las autoridades (o sea la burocracia y los políticos) tomen el control del acceso al volcán Acatenango (¿y por qué no al de otros volcanes y lugares de aventuras?), ¿cuántos formularios va a haber que llenar? ¿Qué requisitos de equipo, de salud y otros habrá que satisfacer? ¿Cuánto será suficiente? ¿Cuánto será insuficiente? ¿Quiénes llevarán los controles y quiénes decidirán cuándo son satisfechos? ¿En qué momento? ¿Quién autorizará a los guías, con qué criterios?…¿A qué costos, legales e ilegales, va a ocurrir todo aquello?

Acabo de estar enmontado en Alta Verapaz y entre otras actividades hice tubbing en el río Cahabón.  Con lo cleto que soy…¿alguna autoridad debería haber ejercido control sobre esa aventura mía? Cuando yo estudiaba en la University of Maryland y salía de mi apartemento para ir a pasear -pero más cuando salía a parrandear- siempre dejaba un papel con una indicación de los sitios a los que iba, y de con quiénes iba.  Me parecía que eso era prudente en caso de que algo me ocurriera.  Quizás sea prudente, también, que cuando uno vaya a un volcán le avise a alguien por dónde va, cuánto tiempo va a estar ahí y con quienes va.  Un registro así suena razonable; pero, ¿controles políticos y burocráticos para garantizar al seguridad de los aventureros? Yo lo pensaría dos, tres y cuatro veces para luego descartarlos.

El reconocimiento de que la naturaleza, para ser gobernada, debe ser obedecida; y una bena dósis de objetividad y de responsabilidad individual deberían ser las precondiciones de toda aventura como la de subir un volcán, y esas cosas.  Aún así, si se hicieran todas las previsiones razonables…¡siempre están las posibilidades de imprevistos y del clima desfavorable sorpresivo!

Dicho lo anterior  y salvando las distancias porque subir un volcán chapín no es lo mismo que escalar el Everest (¿Está claro?); no siento simpatía alguna por hobbies, deportes, aficiones, competencias, ambiciones, o sueños que ponen en riesgo las vidas de terceros con el propósito de que los practicantes alcancen sus objetivos; y tampoco por aquellas que colectivizan las consecuencias de las malas decisiones de los practicantes.  Dos escenas de la película  Everest son ejemplos de lo que digo: La primera es la escena en la que Rob muere como consecuencia de que tuvo que regresar para que Doug pudiera cumplir su sueño, a sabiéndas de que Doug ya no estaba en capacidad de hacerlo y a sabiéndas de que estaban atrasados y venía una tormenta; y la escena en la que para rescatar a Beck casi se matan dos soldados nepalíes y se usa un helicóptero posiblemente pagado por tributarios de aquel país (que como se sabe no son el pueblo más próspero de la Tierra).

Mi punto es que ninguna regulación, ningún control y ninguna autoridad política y burocrática sustituye a la responsabilidad individual, a la razón, a la prudencia a la objetividad y al hecho de que la naturaleza, para ser gobernada debe ser obedecida.

Mientras tanto, lamento mucho la muerte de Lucía y de sus compañeros de infortunio. Ella era una estudiante ejemplar valorada por sus compañeros y sus profesores.  Era un gusto tenerla en clase y era miembro del equipo de estudiantes anfitriones de la Universidad Francisco Marroquín.  Mis respetos para su familia y para sus amigos y compañeros.

En la foto, los volcanes de Agua, de Fuego (en actividad) y Acatenango (con sus dos picos).

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2 comments

  1. Vilma Noemi Montufar

    Nuevamente en total acuerdo… A mas escuche en la radio a alguien que decia: “como en Suiza donde los refugios hay tazas, chocolate estan equipadas para dar refugio a los escaladores…” Luis eso es cultural!!! Aqui te usan las casetas(no son ni cabañas) como sanitarios, motel, o simplemente los mismos lugareños lo destruyen!!!
    El volcan es precioso, impresionante la vista es espectacular el riesgo y la decisión la toma uno. Información hubo el riesgo lo tomaron ellos en su libertad. Lamentable… si!! Triste.. Muchísimo… No me gustaría pasar sr una experiencia asi… Palabra!! Amo los volcanes… Pero ellos siguen y seguirán por mucho tiempo en su lugar.
    Y yo no me animo al tubbing!!!
    El Cahabon… (suspiro) a de ser impresionante.
    Cuando tengas oportunidad visita Hun-Nal Ye en Sn Pedro Carcha.

  2. Recuerdas cuando instalaron malla y pusieron soldados a cuidar el puente del Incienso por unos casos de suicidas? La malla sigue, los soldados ya no. Quien tristemente toma la decisión de terminar con su vida tiene muchas otras opciones para hacerlo. No creo que el anotarse en un libro y pagar Q.25 (que fué la solución que dieron) hubiera hecho diferecia en la tragedia. Tampoco el pago de un guía, que según un sobreviviente fué quien les dijo que esperaran (congelandose) hasta el amanecer en vez de haber bajado de noche. Hubo muchas advertencias sobre el clima, e incluso otros montañistas que venían bajando les advirtieron, ellos libremente siguieron su camino con el triste resultado.