El fin del ciclo escolar

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A  riesgo de ponerme como mi papá, les cuento que cuando yo estudiaba, las actividades en el colegio terminaban por ahí por el 24 de octubre y no teníamos vacaciones de medio año.  A mí, el clima de esta semana me lleva a recordar el ambiente en el que realizábamos los exámenes finales…y las sucesivas clases de retrasadas de matemáticas.

De aquello me acordé cuando leí que, en el sistema educativo estatal, ¡Otra vez! no se cumplió con los 180 días reglamentarios de clases. En muchas escuelas del estado no hubo libros de texto, ni material didáctico; por no decir que no hubo escritorios, ni pizarrones aunque en las escuelas de la propaganda hubiera computadoras.  En parte, esto no se va a resolver hasta que la educación deje de ser un feudo de sindicatos que sólo sirven a sus intereses; y en parte esto no se va a resolver hasta que la educación deje de ser tratada desde una perspectiva ideológica y  sea tratada como lo que es: una necesidad económica.  La pobreza es un lastre para la educación.

A estos problemas añadámosles los que son de fondo.  Por masiva y por otras razones, la educación estatal es muchísimo más estandarizada que la educación privada.  Es el tipo de educación que –sin ver qué es lo que hay de malo en ello– evalúa a un pez por su capacidad de encaramarse a los árboles (como dicen que observó Einstein).  Es una que forma súbditos, en vez de mandantes; es una que valora más al estudiante obediente, callado y remachón que al estudiante disruptivo y participativo que escucha un ritmo distinto y quiere explorar.  En el fondo el problema no es sólo que los estudiantes vayan menos de 180 días a clases; el asunto grave es lo que se enseña en esos días que están en las aulas.  La educación de niños y jóvenes en manos de políticos, funcionarios y sindicalistas corruptos es una cadena con bola para la formación de niños y jóvenes. ¿Verdad que sí?

Cambio de tema: Algunos lectores esperan comentarios a La biblia del individualismo en la que Raúl de  la Horra me hizo el honor de glosar mi columna de la semana pasada.  Los interesados y curiosos encontrarán aquellos comentarios en: luisfi61.com

La ilustración la tomé de Facebook, columna publicada en elPeriódico.

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