¡Hoy cumplen 250 años La riqueza de las naciones, de Adam Smith! Su título completo es An Inquiry into the Nature and Causes of the Wealth of Nations y no hay duda de que es un texto fundacional de la ciencia económica.
¿Sabes que en Guatemala hay por lo menos una primera edición de aquella obra, en español? Se halla en la biblioteca de la Universidad Francisco Marroquín y fue el ejemplar que leyó José Cecilio del Valle, redactor del acta de Independencia de Centroamérica.

“La riqueza de las naciones”, primera edición completa, en español, se halla en la Biblioteca Ludwig von Mises.
Como suelo tenerlo en mis manos con frecuencia le tengo cariño. También porque he participado, de cerca, en varias actividades académicas relacionadas con El Padre de la Economía, La riqueza de las naciones y La teoría de los sentimientos morales.
Cuando uno anda en esos ambientes aprende mucho sobre el autor y su obra. Por ejemplo, Adam Klein, profesor del Mercatus Center, me comentó que su tocayo es relevante en el siglo XXI porque su obra es rica y amplia, y trata con lo básico de la naturaleza humana. Mis amigos Warren Orbaugh y Ricardo Rojas dirigieron un seminario para comparar las teorías morales de Smith, Ludwig von Mises y Ayn Rand.
En la advertencia preliminar de la edición de 1794 (Valladolid), el traductor Alonso Ortiz explica que: Se suprimieron algunas particularidades que eran impertinentes para la nación española, o poco conformes a la santa religión que se profesaba; pero insistió en que tales supresiones no adulteraban el fondo de la obra, y que lo omitido no añadía perfección ni complemento al texto principal.
Una vez le comenté a un profesor que me llamaba la atención que la traducción al español hubiera sido sólo 18 años después de la publicación original en inglés, y me contó que seguramente curas católicos que huían del ambiente peligroso tras la Ley del papismo en Inglaterra (1778) llevaron The Wealth of Nations a España.
Las cuestiones religiosas siempre causan ampollas; y en las conversaciones en aquellos ambientes uno se entera de cosas como que las modificaciones y omisiones en la traducción se concentraron principalmente en tres ámbitos sensibles:
Adam Smith critica el fanatismo religioso, el poder excesivo del clero, el celibato eclesiástico y el papel de las corporaciones religiosas en la acumulación de tierras y rentas improductivas (por ejemplo, en el Libro V, sobre el gasto público y la educación). También se suavizaron referencias a la usura (interés del dinero), ya que la doctrina católica tradicional la condenaba, mientras que Smith la defendía como legítima en un mercado libre.
El autor de La riqueza de las naciones no era un radical, pero su defensa del gobierno limitado, la separación de poderes y la crítica implícita a los monopolios estatales y al intervencionismo excesivo podían interpretarse como ataques al absolutismo borbónico. Algunos comentarios sobre la ineficacia de las políticas mercantilistas (que en España se asociaban al sistema de flotas, la Casa de Contratación y privilegios reales) se atenuaron, o eliminaron para no ofender a la Corona.
En La riqueza de las naciones Adam Smith dedica varias páginas a criticar el sistema colonial español y portugués, el monopolio del comercio con América, la extracción de metales preciosos y las políticas proteccionistas que empobrecían a las metrópolis en lugar de enriquecerlas. Estas secciones fueron las más modificadas, o suavizadas, ya que tocaban directamente el orgullo nacional y el modelo económico imperante en el imperio español. Alonso Ortiz añadió, en compensación, numerosas notas e ilustraciones relativas a España para contextualizar y, en ocasiones, matizar, o defender aspectos de la realidad hispana.
España no tenía colonias, por cierto; sino virreinatos. En La Pepa, la Constitución de Cádiz o de 1812 se habla de las Españas y se menciona a León, Castilla y Navarra, con el mismo status que México, Guatemala, Nueva Granada y Filipinas. De hecho, el guatemalteco Antonio Larrazábal presidió la constituyente en octubre de 1811. ¿Qué colonia iba a tener diputado en la asamblea constituyente de la metrópoli? ¿Qué diputado de colonia iba a presidir la asamblea constituyente en la metrópoli?
Además, es cierto que para 1776 la leyenda negra contra España (echada a andar por ingleses, franceses y holandeses) ya tenía más de 200 años de vida. Como lo suponen todos aquellos escritores extranjeros que no omiten oportunidad de denigrar a nuestra nación, dice Ortiz en el Libro IV, Capítulo VII.
250 años después, La riqueza de las naciones sigue desafiando poderes establecidos, y es un faro.


