Jimmy Lai, mártir que no se rinde

 

Jimmy Lai es campeón de la libertad y mártir. Está preso porque el régimen de Pekín se ensaña con él y se encuentra en condiciones tan deplorables que, según informes de su familia, sus dientes se le están pudriendo y sus uñas se le caen; ha perdido mucho peso, es diabético, presenta problemas cardíacos que no tenía antes y su hija, Claire Lai, teme no volver a verlo. Hoy, desde hace unas horas, se celebra una apelacion para reducir su contena.

Jimmy Lai, dominio público, via Wikimedia Commons

Jimmy Lai, de 78 años, es multimillonario y pudo haber elegido una vida cómoda y alejada de bullas; sin embargo, ha sido arrestado múltiples veces y perdió sus empresas por defender los derechos individuales y el estado de derecho en Hong Kong. Su historia es conmovedora y ejemplar, y su vida merece ser recordada con respeto y admiración.

Su condena —injusta y vengativa— ha suscitado preocupación internacional por la restricción de la libertad de prensa y los derechos individuales en la antigua colonia británica, que volvió al dominio chino en 1997. Líderes de todo el mundo han criticado la condena de Lai; el gobierno británico la ha calificado de procesamiento con motivaciones políticas y ha exigido su liberación inmediata. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien había tratado el caso de Lai con China, afirmó sentirse muy mal y que seguiría planteando el asunto al presidente chino, Xi Jinping. 

Ahora mismo, paralelo a la audiencia de Lai, el mundo está muy ocupado con Venezuela, Irán, los agricultores europeos, los kurdos en Siria y, eventualmente, con Nicaragua y Cuba; pero no debemos olvidar al héroe Jimmy Lai, que es un símbolo de resistencia, ni olvidar que la minoría más pequeña es un individuo. No dejemos a Jimmy sólo en su celda.

Comments

comments

Comments are closed.