Vírgen de la pólvora y ¡pum!

 

El 2026 no pudo empezar mejor: arroz a la Java y la Virgen de la Pólvora para el primero de enero.

Los toritos siempre me han fascinado. Haz clic en la foto para ver la transmisión en vivo que hice.

El rezado de la Virgen de la Pólvora hace su recorrido por los barrios antiguos de Santa Cecilia y San Gaspar para luego dirigirse a la zona 3 de la ciudad de Guatemala. ¿Por qué se llama de la Pólvora? Porque la cantidad de pólvora que le quema la gente a su paso es espectacular. No… es más que espectacular. Mi amiga, Lissa, nos acompañó este año y dijo: Cuando Luisfi describió esa procesión pensé que exageraba; pero no, esto es fabuloso.

De tanta pólvora que se le ofrece a la imagen —entre ametralladoras, toritos, bombas y fuegos artificiales— este año la procesión iba cuatro horas atrasada con respecto a su horario calculado. Nosotros estuvimos cerca de ella durante cuatro horas y en ese tiempo sólo avanzó dos cuadras.

Al ritmo de “La tortuguita” los reyes cristianos y los reyes moros, armados con machetes, libran la lucha eterna del bien contra el mal.

Detrás de un carro y sin poder parar de reír vimos un torito fiero, espléndido y deslumbrante. De esos que disparan horizontalmente. Tanto Sergio, William, Raúl, Lissa y yo aguantamos los disparos con entereza y nos divertimos como micos. Mi sombrero sufrió quemaduras; pero las luce como seña y recuerdo de que enfrentamos un torito sensacional.

Al llegar a una bocacalle vimos una alfombra de ametralladoras que cubría el asfalto de acera a acera. ¡Chispas!… la cohetería que sonó cuando fue encendida aquel tapete de pólvora superó toda expectativa. Al concluir la tronazón era tanto el papel en el suelo que agarraba fuego y los vecinos salieron con baldes de agua a apagar los pequeños incendios.

Ametralladoras a todo lo ancho de la calle. Foto por Raúl Contreras.

En esa misma calle —que es empinada— los cargadores y los timoneles tuvieron que hacer muchos esfuerzos para detener el anda.

Otra novedad de esta ocasión fue que algunos vecinos incluyen sobres con dinero en sus alfombras, y antes de que pase el anda dan la señal para que las personas recojan los sobres que tienen billetes de entre Q10 y Q100. ¡Ya te imaginarás el barullo que se arma cuando llega el auncio esperado.

El ambiente en Santa Cecilia y San Gaspar es uno de calidez humana y fiesta. A lo largo de la caminata que nos llevó del automóvil a donde se hallaba la procesión, nunca paramos de recibir y ofrecer saludos de ¡Buenas noches! y ¡Feliz año!. En dos casas pudimos entrar a ver los Nacimientos instalados ahí por las familias que las habitan. Uno tenía una variedad de adornos tradicionales encantadores y otro tenía faroles chinos preciosamente integrados. ¿Qué te digo de la música? Ese rezado se caracteriza por la música alegre que la gente pone en sus casas y por incluir mayoritariamente canciones a la mujer amada, o de despecho. En un callejón, los habitantes instalaron un altar para la Virgen de Concepción y a su lado una marimba amenizaba el espacio destinado a que las parejas bailaran.

Es imposible no contagiarse por el espíritu celebratorio de esta tradición y fiesta popular. Es imposible no cantar las canciones y medio bailar al ritmo de la música que hay en las calles. Es imposible no sentirse parte del ambiente familiar. Las calles de aquellos barrios están tan vivas y contrastan muchísimo con la modorra que hay en el resto de la ciudad el primer día del año. Desde el año pasado, en casa no queremos estar en ningún otro lado que con la Virgen de la Pólvora el primero de enero.

La marimba Perla de Hormigo amenizó uno de los callejones.

El anda es precedida por una troupe de reyes cristianos y reyes moros que se enfrentan con machetes que hacen sonar de una forma cautivadora. Representan la lucha del bien contra el mal y el grupo es de la colonia Guajitos de la zona 21 de la ciudad de Guatemala. Esta es una tradición antigua pero, sobre todo, en 2021 esa lucha cobró un significado de actualidad fascinante.

¿Sabes qué? Tengo todas las ganas de que, el año entrante, alquilemos un Airbnb en Santa Cecilia, en San Gaspar, o en la zona 3 para quedarnos lo más posible en esta fiesta asombrosa.

¿Y el almuerzo?

Desde el año pasado vamos a este rezado a las 7:00 p. m. porque los fuegos artificiales y los toritos se lucen más de noche; de modo que nuestro pequeño grupo se reúne a almorzar para celebrar el nuevo año, para brindar y para divertirnos alrededor de una buena mesa. El año pasado ofrecimos enrolladas de mole de pato y este año el almuerzo fue arroz a la Java o rijsttafel.

Arroz a la Java para empezar bien el año.

El arroz a la Java o rijsttafel es un plato tradicional de Indonesia y era ofrecido por mi bisabuela, Adela, en el Hotel Casa Contenta, de Panajachel. Debe ser una receta familiar porque una prima suya, Thelma Macshke Makinney, solía servirlo con el nombre de Hawaiian Style Chicken Curry.

El curry de pollo se sirve sobre una mesa de arroz (de ahí rijsttafel) y se acompaña con maní picado, coco rallado, India relish, mango chutney, cebollas fritas, bananos fritos y pasas picadas. Este año le añadimos lime pickle (que nos regaló mi prima, Rita); y otros años le hemos agregado huevos duros picados. La gracia es que a cada bocado de curry uno le añade un acompañamiento distinto, de modo que cada bocado es diferente. Y rápidamente uno elige cuál es su combinación favorita. Es un plato alegre y divertido que invita no sólo a disfrutar de sus sabores, aromas, texturas y colores, sino a la exploración y a la conversación. Tal vez teníamos unos 20 años de no servirlo en casa.

Y de postre… de postre hubo mincemeat pie que era el pie favorito de mi padre. Además es el pie tradicional que servimos en casa para la Nochebuena. El relleno no lo preparamos from scratch y es posible gracias a nuestra amiga y compañera de aventuras, Rachel. Lo que sí hacemos 100% a mano y nos sale de película es la pasta del pie.

Luego de tremendo almuerzo salimos a buscar a la Virgen de la Pólvora para darle la bienvenida al 2026 que —¿ya te diste cuenta?— es un año que empezó a todo vapor. ¡Bienvenido 2026: que sigan la pólvora retumbando en las calles, los sabores explotando en la mesa y la alegría contagiándonos a todos como este primero de enero inolvidable!

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