Una carita sonriente

Esta carita sonriente apareció en un cobertor de hornillas, que se quemò, en la estufa de mi amiga Miti.

Me recordó El gato en el café, de mi amiga, Adelaida y a Teresa de Calcuta en un rollo de canela.  La tendencia humana de ver rostros en otros objetos tiene sus raíces en la arquitectura neural, dijo el ejemplar de The New York Times que fue publicado el 25 de febrero de 2007, en Prensa Libre. Eso explica por qué es que el cerebro humano detecta un rostro en todas partes.

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