¿Tiene razón el Presidente?

¿Qué pasaría si usted va con un carpintero para que le haga una mesa, le da un adelanto y el carpintero no le hace nunca la mesa? ¿Qué tal si sí se la hace, pero se la hace más pequeña y con una pata cuta?

¿Qué pasa si usted va con un médico, por alguna dolencia, y el médico nunca le dice exactamente que tiene, le manda media docena de exámenes y le receta píldoras que no sólo no lo curan, sino que le descomponen el estómago?
¿Qué pasa si le paga a un abogado para que le arregle los papeles de un terreno que le dejó su papá y el abogado se queda con el terreno?
¿Qué pasa si usted y sus hermanos contratan a una empresa para que les arregle la calle del lugar donde viven y la empresa nunca termina el trabajo a pesar de que cavó zanjas y se quedó con materiales que ustedes les habían dado?
¿Qué pasa si usted manda a su hijo a la tienda y el niño regresa con el vuelto incompleto porque eso es lo que le dió el tendero? ¿Qué pasa si el tendero le echa la culpa al niño?
Cosas así son las que el estado de Guatemala le ha estado haciendo a los tributarios durante años y años. No entrega lo que se le encarga, se queda con los vueltos, hace más daños que beneficios y bueno…por eso es que Alvaro San Nicolás Colom no tiene razón cuando pide que los tributarios paguen más impuestos antes de ver resultados, y antes de que su administración agote absolutamente la priorización y readecuación del gasto público. San Nicolás no tiene derecho alguno a demandar más dinero de los contribuyentes, si antes no prueba que es digno de la confianza de los contribuyentes.
Sin un recorte profundo de gastos superfluos, sin una eliminación significativa de la corrupción y del desperdicio, sin una revisión del costo de tener gobierno, esa cantaleta de la administración que exige y exige sin dar nada a cambio carece de sentido. Es una pena contrariar a la fanaticada del gasto público que teme que se acaben sus rentas y sus privilegios; pero el Presidente está equivocado. Antes de pedir más, su administración está moralmente obligada a probar que es capaz de usar bien las millonadas que ya tiene.

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  1. Citando Servicios privados, servicios públicos por Frédéric Bastiat, creo que actualmente ya entramos en la funesta apatía:Una funesta apatíaEn cuanto la satisfacción de una necesidad se convierte en la finalidad de un servicio público, queda en gran parte sustraída de la libertad individual y de la responsabilidad individual. El individuo ya no tiene la libertad de adquirir la cantidad que desea en el momento que la desea, consultando sus recursos, sus conveniencias, su situación, sus apreciaciones morales, ni el orden de prioridad según el cual le parezca más razonable proveer a sus propias necesidades. De buena o de mala gana, se ve impelido a retirar del medio social, no la cantidad del servicio que juzga útil, como lo haría en el caso de los servicios privados, sino la parte que el gobierno juzga apropiado preparar para él, cualquiera que sea la cantidad y la calidad. Quizás no dispone de suficiente pan para paliar su hambre y sin embargo, se le despoja de una parte de ese pan, que le hace tanta falta, para proporcionarle instrucción o espectáculos que no necesita.El individuo deja de ejercer un control libre sobre sus propias satisfacciones y, al no ejercer ya su responsabilidad, deja también de ejercer su inteligencia. La previsión se le vuelve tan inútil como la experiencia. Es menos dueño de sí mismo. Ha perdido una parte de su libertad de escoger. Es menos perfectible. Es menos hombre. Despojado de la necesidad de juzgar por sí mismo en casos particulares, con el tiempo va perdiendo el hábito de juzgar por sí mismo. Esta torpeza moral que lo invade, invade por motivos iguales a todos sus conciudadanos. Hemos visto que naciones enteras caen en una funesta apatía.Y más aun cuando vemos que quieren más y más impuestos y no nos vemos beneficiados y únicamente nos restringen nuestra liquidez dejando de percibir ingresos que podríamos utilizar de una mejor manera.. LuisFi toda la razón en tu articulo… ya vasta.. no mas impuestos..

  2. Luis, excelente artículo. Por supuesto que ese señor (Presidente de quien?) está fuera de la realidad cuando piensa y cree que los que pagamos impuestos (porque vaya si no es impuesta esa pesada carga y obligación)estaremos dispuestos a entregarle más dinero para satisfacer su vanidad y para que Su Familia Progrese (porque son los únicos favorecidos) con esta debacle de despilfarro, impunidad y derroche de los nuevos millonarios a expensas de la pobreza y miseria de muchísimas personas. A menudo veo la situación y me pregunto, hasta cuando muchos de los ciudadanos de este país vamos a reaccionar para hacerles ver a los que gobiernan que todo tiene un límite. Hagamos valer nuestros derechos y exijamos que se nos brinde seguridad y justicia, porque de todo lo demás nos haremos cargo los ciudadanos honrados y laboriosos de este país. Ya Mahatma Gandhi dijo: No hay camino a la libertad, la libertad es el camino. Abraham Lincoln dijo: La demagogía es la capacidad de vestir las ideas menores con las palabras mayores. Tulio Fernandez

  3. Una muy buena forma de explicarlo. Te invito a leer temas de "Impuestos y Moral" en mi blog: http://archilamario.wordpress.com/Iremos aclarando conceptos como qué dice realmente la Constitución sobre la imposición. Que no es necesariamente cierto que "pagar impuestos es ético"; que hay limitaciones y para qué sirven. Mitos de cómo en la historia los impuestos han jugado papel trascendente en el desarrollo de los pueblos (este estará bueno) y demás… Los espero y Luis, espero tus comentarios por allí!Un abrazo!