El fenómeno de los therians me parece un non issue y no iba a escribir al respecto, hasta que la Municipalidad de San José Pinula dispuso prohibir que esas personas —disfrazadas de chuchos— usen los espacios públicos de ese municipio, sólo porque ni el alcalde ni el consejo municipal han autorizado el uso de esos espacios.
De verdad… ¡ningún grupo necesita permiso para usar espacios públicos de forma pacífica, sobre todo si son abiertos¡ En el peor de los casos lo único que hace falta es notificar, y si es un espacio cerrado, basta con pagar la tasa usual.
En la Constitución se reconoce el derecho de reunión pacífica y sin armas. Los derechos de reunión y de manifestación pública no pueden ser restringidos, disminuidos o coartados… para el ejercicio de estos derechos bastará la previa notificación de los organizadores ante la autoridad competente.
Un non issue, por cierto, es un tema en el que la gente gasta tiempo, energía, emociones y argumentos, pero que en realidad no tiene importancia. En otras palabras, es un problema falso o un pedo inflado que parece gran cosa, pero que no lo es… hasta que a un funcionario se le ocurre una alcaldada y se dispone a violar la libertad de expresión y la libertad de reunión en un espacio público que, por su naturaleza, es para el uso público y pertenece a todos los vecinos, incluidos los que se creen perros.
Una alcaldada, por cierto, es una acción arbitraria, o inconsiderada que ejecuta un alcalde, o cualquier persona que abusa de su autoridad.
Es engañoso que la Muni Pinula diga que la medida abusadora es velar por el orden y la sana convivencia, porque el orden y la sana convivencia sólo son posibles si se respetan los derechos individuales de todos por igual. ¿Y si uno de esos chuchos muerde a alguien, o comete actos tipificados en el código penal? Pues todo ejercicio de la libertad implica responsabilidad y entonces sí, las autoridades deben proceder como corresponde de acuerdo con la ley. Lo que no cabe, y es absolutamente inaceptable, es que una corporación municipal prohiba una reunión que se pinta como pacífica y lúdica.
Da la impresión de que el alcalde de San José Pinula y su consejo son cazadores farisáicos, como dice Arturo Pérea-Reverte.
En todo caso, a los therians no se les debe confundir con furries porque estos son gente que quiere jugar a ser chucho u otro animal y, por lo tanto, no cabe una prohibición, como no cabría prohibir un encuentro de cosplayers. Pero los therians son personas que de verdad creen ser perros, y entonces el tema es de compasión, salud mental y psicoterapia por lo que tampoco cabe una aplicación del principio precautorio y prohibir sus encuentros. Si los therians llegaran a exigir ser tratados como canes, o exigieran privilegios por su trastorno -de forma forzada por medio de legislación- tampoco cabe una prohibición; pero ciertamente no habría que tomar en serio esas demandas y lo que cabría es somatarles un periodicazo, o dos para no darles cabida en la batalla cultural. ¿Sábes qué si hay que prohibir? Las reuniones que se organizan con el objetivo de dañar propiedad privada, o destruir monumentos porque eso sí es delito.
Y mientras tanto, los espacios públicos siguen perteneciendo a todos… sobre todo a quienes decidan usarlos en formas pacíficas que incomodan a los pipoldermos y a sus clientelas.


