Fin al despilfarro de la ONU

En cumplimiento de la Orden Ejecutiva 14199, el Donald Trump anunció la retirada de los Estados Unidos de América de 66 organizaciones internacionales identificadas como derrochadoras, ineficaces y perjudiciales; y más buenas noticias: la revisión de otras organizaciones internacionales, de conformidad con aquella orden ejecutiva, continúa en curso. Esta decisión siguió al cierre atinado de la USAID, ocurrido el año pasado.

La ONU empieza a enfrentar las consecuencias de sus decisiones y actos.

Muchas de esas organizaciones están relacionadas con el cambio climático, con agendas woke, y con otros temas globalistas.

Desde hace décadas, en Capitalism: the Unkown Ideal, Ayn Rand advirtió contra la naturaleza inmoral y corrupta de la Organizazión de las Naciones Unidas -a la que muchas de aquellas organizaciones pertenecen-: Psicológicamente, la ONU ha contribuido en gran medida al pantano gris de la desmoralización —de cinismo, amargura, desesperanza, miedo y culpa indescriptible— que se traga al mundo occidental. Pero el mundo comunista ha obtenido una sanción moral, un sello de respetabilidad civilizada por parte del mundo occidental; ha obtenido la ayuda de Occidente para engañar a sus víctimas; ha alcanzado el estatus y el prestigio de un socio igualitario, estableciendo así la idea de que la diferencia entre los derechos humanos y la masacre es simplemente una diferencia de opinión política.

En su libro ONU: Historia de la corrupción, Eric Frattini expone casos de:

  • El escándalo del Programa Petróleo por Alimentos con implicaciones directas en el entorno de Kofi Annan (incluido su hijo Kojo);
  • Acusaciones de acoso sexual y abusos por parte de funcionarios de alto rango (como el caso de Ruud Lubbers en ACNUR);
  • Abusos sexuales a menores por cascos azules en misiones de paz (especialmente en África); y
  • Corrupción en contrataciones, misiones y control político del Consejo de Seguridad y la Asamblea General, influenciada por las grandes potencias. Pregúntale a Grok, o a tu inteligencia artificial de confianza.

Que no te extrañe, entonces, la abulia de la ONU con respecto a las violaciones a los derechos humanos en Irán, sobre todo en el contexto de la actual revolución anti islamista que los heróicos y valientes iraníes llevan a cabo allá.  Basta de financiar burocracias inmorales que socavan la libertad y premian a tiranos. Es hora de que Occidente despierte, deje de pagar el pato y priorice la soberanía, la razón y la verdadera justicia.

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