El ambientalismo y la rapiña

El ministro de Ambiente, Alfonso Alonzo -el mismo del helicóptero y el de las plazas para las madres de sus hijospostuló a Guatemala para que organice una Convención sobre el Cambio Climático, luego de que el gobierno de Brasil renunció a la realización de la misma porque costaría US$104 millones -unos Q805 millones- y por no tener las condiciones financieras para enfrentar tremendo gasto.

¿Te das cuenta de los que son Q805 millones en un país en el que el presupuesto del estado está desfinanciado?  ¿Te imaginas el impacto de Q805 millones gastados en una convención cuando no hay insumos en los hospitales estatales, ni materiales en las escuelas estatales?  ¡¿Que lujo que la Administración esté pensando en derrochar Q805 millones cuando anda por el mundo con la mano extendida viendo quien le dona unos dólares, o unos euros?!  Los tributarios de los países donantes deberían ponerle atención a este tipo de prodigalidad.

En la antigua tradición de seguirle la pista al pisto, ¿quién o quiénes se enriquecerían directa, e indirectamente con esta aventura? ¿Quién se va a beneficiar con esta piñata? Porque…no me digas que no va a ser piñata. Me vas a decir que no va a haber rapiña.

Y todo aquello sin contar con que  el supuesto problema del cambio climático antropogénico es un embuste.  De paso, mi cuata, Claudia, me envió este enlace: La cumbre de la ONU sobre el CO2 producirá más CO2 que 8200 casas en un año.  ¿Así, o más canallas los burócratas nacionales y los internacionales?

La foto es de nubes iridiscentes.

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