Corrupción escandalosa con lujo de detalles

Desde el sábado pasado, ¿quién no está boquiabierto y escandalizado con los detalles del caso Construcción y corrupción?

Los señalamientos de Anelisse Herrera contra su ex jefe y ex ministro de Comunicaciones, Alejandro Sinibaldi y sus cómplices son como sacadas de una serie de Netflix y confirman que la realidad puede superar a la ficción (como si hiciera falta).

Veamos algunas de las a acusaciones:

  • Que Roxana Baldetti quería el control de todo el gobierno.
  • Que contrato de construcción aprobado por el MICIVI acarreaba cobro de comisión.
  • Que las comisiones se cobraban en efectivo.
  • Que en las licitaciones participaban muchas empresas de los mismos oferentes.
  • Que las comisiones eran millonarias.
  • Que se usaban recursos del estado para hacer campañas en tiempos de elecciones.
  • Que la corrupción puede quedar en familia y entre los amigos.
  • Que el dinero de la corrupción se esconde tanto en caletas locales como en bancos y empresas en el extranjero.
  • Que el dinero de la corrupción sirve para comprar lujos, vehículos, fincas, aeronaves, casas, apartamentos y más.
  • Que la corrupción involucra una red extensa y profunda a nivel continental.
  • Que no es fácil ocultar Q100 millones en efectivo; ni siquiera es facil ocultar Q39 millones.

La lista sórdida puede seguir y seguir; pero para detalles te recomiendo que leas:

La cosa es que toda aquella corrupción no sería posible sin que existieran las inmensas y suculentas posibilidades de arbitrariedad y privilegios propias del estatismo.  Donde haya funcionarios poderosos capaces de asignar negocios, retirar obstáculos, abrir puertas y repartir canonjías, ahí va a haber oportunidad para la corruptela. No importa cuantos corruptos metas a la cárcel, no importa cuántos controles y controles de controles pongas en el camino, cuando lo que hay en juego es millones y millones de queztales, ahí va a haber quién venda y quién compre favores.

Es cierto que it takes two to tango; pero no hay necesidad de baile si no hay oportunidades, ni orquesta.

No faltará quien diga que los descubrimientos de arriba son obra de la CICIG y que sin ella no serían posibles; pero date cuenta, igual que ocurrió con Monzón y con alias Eco, lo que hay aquí es la identificación de un testigo que canta todo lo que sabe a cambio de impunidad.  Y a partir de ahí se arma un caso.  ¿Me vas a decir que eso no lo puede conseguir un Ministerio Público responsable? ¿Me vas a decir que para conseguir eso se necesita de una Comisión internacional todopoderosa que es unaccountable y adictiva?

Dicho lo anterior, sospecho que lo que hemos estado viendo y leyendo es sólo la punta del iceberg; y que dondequiera que escabemos en esa podredumbre de estatismo y arbitrariedad que es la Administración pública, vamos a encontrar historias similares y quién sabe si más sorpendentes. Esto es porque cultivamos un sistema que nutre a la corrupción y se nutre de ella.

Si nos negamos a entenderlo, ¿de quién es la culpa?

Ilustración por autor anónimo [Dominio público], via Wikimedia Commons

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