Casi extinto pito de un afilador, o remendero ambulante

¡Ala gran!, voy a decir que desde la primera mitad de los años 80 que no oía el característico y casi extinto pito de un afilador, o de un remendero ambulante en la ciudad de Guatemala.

Antes las calles de la ciudad eran recorridas por estos personajes que afilaban cuchillos, reparaban zapatos y soldaban ollas.  ¿Quién suelda ollas en estos días?  Se instalaban en las afueras de las casas de quienes requerían de sus servicios y ahí trabajaban hasta cumplir su cometido.

En casa de mis padres recuerdo que afilaban los cuchillos de la cocina; pero los de la mesa mi madre los llevaba a un afilador que tenía su negocio al lado del Mercado Central porque ahí se trabajaba muy fino.  Varias veces algún zapatero ambulante le dió un segundo aíre a algún par de zapatos míos; pero yo ya soy de la época en que no se reparaban las ollas.

¡Que gusto me dió escuchar este pito que yo creía que ya no se oía!

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  1. Curiosamente, escuche este pito en Madrid y el señor gritaba: “el afiladoooooor”. ¡Así que todavía existe por allá también!