Camarones les llamábamos, o se les llama a estas flores rojas. Los había en los jardines de la casa de mi abuela y cuando yo era niño no me acercaba a ellos porque creía que mordían. Luego conocí los camarones amarillos y la semana pasada me encontré con los blancos.
Ahora se que no muerden, je je. Y siempre me causa mucha gracia recordar aquello. Sospecho que eso de que los camarones mordían debe habermelo dicho el jardinero para mantenerme alejado de su trabajo.

