07
Dic 11

¡Que alegre estuvo la Quema del Diablo!

Como el año pasado, en esta ocasión quemamos al Diablo con los Peter que se lucen, no sólo con la hoguera, sino con su cariño y con una riquísima cena.

La pira estuvo espectacular, hecha con las ramas de un nisperal podado. Niños y adultos gozamos el gran fogarón. Y en la mesa hubo tostadas con frijoles (aderezadas con queso seco), con salsa (aderezadas con perejil y rodajas de cebolla) y guacamol (que aportamos nosotros e hicimos en casa); así como unos buñuelos dorados y esponjados, como debe ser. No faltó, tampoco, el ponche de frutas con su toque de buen ron.

Muchas culturas tienen tradiciones similares y las que recuerdo ahora son las hogueras de los celtas y las fallas valencianas.  De distinta naturaleza entre sí, y muy diferentes a nuestra Quema del Diablo, todas están relacionadas con el uso del buen fuego que ilumina y que purifica.

Según la tradición chapina, el fuego incinera al Diablo representado por las cosas viejas que se queman en la pira.  La tradición demandaba que en al fuego del 7 de diciembre fueran arrojados los vejestorios, símbolos de rencores, de envidias, de malas experiencias del año y de otras cosas que son el Diablo y que hay que arrojar fuera de la casa (o del corazón) y entregar a las llamas.

Por supuesto que hay mara que no le atina y que quema llantas, colchones, y otros materiales inapropiados, con lo cual la hoguera adquiere características altamente tóxicas.  Y con eso, los irresponsables están conjurando, no a la eliminación de los demonios mitológicos, sino a la intervención del estado niñera, que es igual, o peor que el mismísimo Belzebú.

En esta fiesta mis amigos y yo recordamos a  Prometeo, el dador del fuego o de la luz. Otro héroe mitológico que, como Lucifer, se rebeló contra la tiranía de los dioses.

Voto porque la tradición de la Quema del Diablo sea conservada;  no sólo por su simbolismo, sino por lo hermoso que es ver a las familias reunidas alrededor del fuego y comiendo buñuelos.  Yo, mientras tanto, le entrego lo que tenga que darle al fuego y, como siempre, me reiré del Diablo.


07
Dic 11

Ichintal para el desayuno

¡Que alegría!, hoy hubo ichintal envuelto en huevo para el desayuno, en la casa.  No es usual que esa deliciosa raíz sea consumida en la primera comida del día; pero a nosotros nos gusta tanto que la comemos en todos los tiempos.

El ichintal es la raíz del güisquilar; y al güisquil también se lo conoce como chayote, o (no te vayas a reir) pera de Abisinia.  Esto último me lo contó alguien; pero no lo he podido verificar.  El güisquilar, por cierto, es una planta muy generosa que no sólo ofrece sus frutos para comerlos de distintas formas (incluidas las deliciosas chancletas, que son un postre exquisito), sino que da su raíz, que es el ichintal; y ofrece las guías de crecimiento de sus hojas que, en Guatemala se conocen como puntas de güisquil y son riquísimas.

A final del cuentas lo que importa es que el ichintal es bocatto di cardinale.