Viernes 13

Un viernes 13 de octubre de 1307, por orden de Felipe IV en connivencia con el papa Clemente V, los Caballeros Templarios fueron arrestados para luego ser asesinados, o condenados a la hoguera en una matanza espeluznante. Desde entonces es que el viernes 13 es un día de mala suerte.

¿En qué supersticiones crees tú? Cuando yo era niño las más populares entre los de mi edad eran la de que si te tocaba un número de boleto de camioneta, que sumara 21, eso era de buena suerte. También se creía que, si levantabas la mano cuando pasabas bajo el puente del ferrocarril, sobre la Sexta, o Séptima avenidas a la altura del Centro Cívico –en el momento en el que pasaba el tren– entonces tendrías buena fortuna.

Claro que pasar debajo de una escalera no traería nada bueno; y el que se te atravesara un gato negro, en el camino, no era buen augurio. Tampoco era favorable que rompieras un espejo, o que derramaras la sal. ¿Has visto ajos forrados de papel celofán rojo, colgados sobre una puerta? Eso es para que te vaya bien en tus negocios. Y en casa tenemos una herradura colgada porque cae en gracia.

Hay supersticiones más complejas y disparatadas; pero luego de ver cómo fue malinterpretado, mal leído e incomprendido el artículo Es una locura, de mi amigo Jorge Jacobs, hoy no tengo ganas de meterme con el fanatismo y la irracionalidad incapaces de apreciar la ironía y el sentido del humor.

Es una superstición, también, la utopía de que la guerra perdida contra las drogas –en manos de los políticos venales e ineptos que criticamos constantemente por su mal desempeño en otros campos de la cosa pública– va a acabar con la violencia, los abusos, las injusticias y otros males relacionados con la criminalización del uso y comercio de estupefacientes.

Es una superstición suponer que, si no se aplican las leyes generales contra el robo (cualquier robo), el robo de teléfonos móviles va a ser disminuido si es emitida una ley específica contra esa actividad criminal. Es una superstición suponer que monopolizar y centralizar las adopciones, en manos de aquellos políticos que tú ya sabes, va a evitar la corrupción y las anomalías que eran cometidas cuando esos mismos políticos estaban involucrados, pero sin monopolio y de forma descentralizada.

Artículo publicado en El Periódico.

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