La Luna estaba hermosísima y la noche estaba fresca, clara y agradable, ¿cómo resistirme a salir a cenar y disfrutar de aquel espectáculo con un plato de spaghetti alla cacciatore y un buen tinto?
Pues eso hice y qué sabroso. Por cierto que debo haberme tardado unos 45 minutos en cenar; y durante ese tiempo vi ocho distintos despliegues de fuegos artificiales en el Poniente, Norte y Sur de la ciudad. ¡Es impresionante cuántos juegos pirotécnicos se lucen en esta temporada!
Ah, claro, en la foto casi no se ve la Luna; pero ahí estaba. Un puntito de luz aproximándose al horizonte, detrás de los edificios de la ciudad y detrás de las montañas que parecen estar junto al Volcán Acatenango.
En fin…que rico comer delicioso, beber sabroso y disfrutar de una noche tranquila en buena compañía.