21
Feb 10

Ataques contra la libertad de expresión

Este es el editorial de El Periódico, del viernes 18 de febrero, el cual reproduzco porque creo que es de mucha importancia.


Desde hace algún tiempo, se ha venido orquestando una campaña negra contra periodistas y columnistas que publican sus opiniones a través de los distintos medios de comunicación escritos, con la intención velada de descalificarlos, denigrarlos y desprestigiarlos.


La última etapa de esta campaña de desinformación ha sido la distribución de volantes apócrifos en distintas zonas de la capital, elaborados por cobardes y canallas, atacando a miembros de la prensa nacional, al igual que ocurrió durante el gobierno eferregista (2000-4) para denigrar al Presidente de la Cámara de Comercio, Jorge Briz.


Asimismo, en el Congreso se suceden iniciativas de ley para revivir el delito de desacato y censurar a los medios de comunicación radiales y televisivos. La adquisición de medios de comunicación, al igual que ocurre en Nicaragua, también es parte de una estrategia de silenciamiento mediático.


A su vez, la Municipalidad de Guatemala está atacando a periodistas y columnistas que se atreven a cuestionar la gestión municipal o que emiten opiniones contra el irregular y opaco manejo de los fideicomisos municipales, los arbitrarios reavalúos inmobiliarios, el ilegal cobro de la tasa de alumbrado público, así como la delegación de la recaudación y administración del IUSI a un fideicomiso sin la autorización de DICABI, entre otros.


Sin duda, hacer periodismo en Guatemala sigue siendo peligroso, debido fundamentalmente a nuestra tradición de intolerancia, irrespeto a los derechos humanos, abuso de poder y opresión. Los poderosos simplemente se resisten a someterse al imperio de la ley y a abandonar las prácticas de fuerza, a base de las cuales se aseguran las respectivas posiciones dominantes.


Una vez más los periodistas enfrentamos el sempiterno y endémico acoso, que atenta contra nuestra vida, integridad personal y libertad, que ha estigmatizado la historia de la expresión de ideas en Guatemala. Nuevamente, los enemigos de la libertad de pensamiento y de prensa, están al acecho, buscando, por todos los medios, aterrorizar y atemorizar a quienes nos dedicamos a informar y a denunciar la problemática que no nos permite despegar hacia un verdadero régimen de legalidad.


Ante la posibilidad de que los ataques contra la prensa cuajen o de que se organicen nuevamente Cuerpos Ilegales y Aparatos Clandestinos de Seguridad (CIACS), como el que allanó la casa del periodista Jose Rubén Zamora, a mediados de 2003, pedimos la inmediata intervención del Procurador de Derechos Humanos, de la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (CICIG) y de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, a través de la Relatora para la Libertad de Expresión
.


20
Feb 10

…y hoy, también, es el Día de la marimba


20
Feb 10

Día de Tecún Umán

Hoy se celebra el día de Tecún Umán, personaje que es tenido por Héroe Nacional de Guatemala. Aunque algunos piensan que el suyo es un mito; hay documentos como el Título K´oioy que mencionan a Tecún, nieto del rey Kikab, de los Quichés.

 
En el Lienzo de Quauhquechollan, se relata la conquista de lo que ahora conocemos como Guatemala; y en él se indentifican numerosos hechos históricos relacionados con aquella etapa histórica. Se ven, en este documento, la quema en la hoguera de Oxib Quej y Belejeb Tzii, los reyes de Gumarkaaj; numerosas batallas, incluyendo la célebre del río Xequijel; y otros actos relacionados con la conquista de los reinos que había en este territorio a principio del siglo XVI. Si a usted le interesa el tema, y no conoce el lienzo, le va a fascinar visitar el enlace que he puesto arriba, en este párrafo. Si es su primera visita, el sitio le va a pedir que instale un plug-in que usted puede hacer con confianza y facilidad.
 
Mientras tanto, hoy que recordábamos la efemérides durante el desayuno, alguien se acordó de una canción de niños sobre Tecún Umán. La comparto con ustedes, incompleta, porque quizás -con su ayuda- podamos completar los versos. La foto es un detalle del Lienzo Q y al centro muestra la ejecución de los reyes de Gumarcaaj.
 

Soberano rey del Quiché era el gran Kikab,

Del quichè eran Oxib Quej y también Belejeb Tzii.

Y Tecún, capitan.

Desde el dia que

Desde Gumarkaaj

Vino el gran Tecun

principe quiché.

 

Desde el dia aquel en que el Xequijel

Tiño con su sangre Tecún

Triste era el quetzal

Era su nahual.

Y a Belejeb tzii y a Oxib Quej

El conquistador vino y los quemó.

 

Desde el dia aquel en que el Xequijel

Tiño con su sangre tecun

Triste era el quetzal

Era su nahual

Y tambièn de Xelajú

Hay melancolia al morir el día

En la serranía

y el tun

Llora día a día en la serranía

La chirimía y el tun

Llora por Tecún

El tun.


20
Feb 10

Lo que amaneció en mi auto

Esto amaneció ayer en mi auto. ¿Qué hacía allí una Chica superpoderosa tan enojada?

20
Feb 10

Recuerdos de Sandro, con Sergio Iván y Aury

Alegre, romántico y nostálgico estuvo el homenaje que Sergio Iván y mi amiga Aury Ruiz le rindieron a Sandro, el jueves pasado. Con una mezcla encantadora de boleros y clásicas del célebre cautautor argentino, Amapola, Somos novios y Contigo aprendí, se combinaron muy bien con Rosa, Rosa; Trigal; y Me juego entero por tí, por ejemplo. Los dúos de Sergio Iván y Aury estuvieron magníficos porque sus voces poderosa por un lado, y dulce por otro, le dieron intensidad a la velada.

Las voces estuvieron acompañadísimas por la Latin Jazz Band que incluye a grandes como Fernando Pérez en las percusiones; Germán Giordano, en la Guitarra y Rolando Gudiel Jechu, en el bajo.

19
Feb 10

Samuel Pérez y el criterio de la máquina

No encuentro muy justo que si existen reglas claras en honor al «servicio al cliente» se apele a romperlas. No es eso lo que tanto luchas erradicar? No es esto un poco inconsistente? O somos o no somos, dice el lector Samuel Perez Attías al comentar mi entrada del jueves pasado sobre una visita que hice al Museo del Ejército.
 
Para los que no leyeron la entrada citada, he aquí lo que relaté: Llegué justo a las 4:00 p.m., justo cuando acababan de cerrar el lugar, así que el centinela de la puerta me dijo que no podía entrar. Me sobrepuse al disgusto, puse mi mejor puppy face y le dije al guardia que por favor preguntara, que venía con una colega italiana y que averiguara si nos dejaban entrar. Yo crucé los dedos y desee que ocurriera lo que uno cree que es inusual: esperé que alguien tuviera un poco de sentido común, que hubiera leído algo de servicio al cliente, que quisiera ser algo amable con una turista italiana, y que nos hiciera el favor de dejarnos entrar. Todo eso junto…o una de todas. Y así sucedió. Vino otro muchacho y muy cordialmente nos dejó entrar. Y mi colega disfrutó del museo, disfrutó de la vista, tomamos muchas fotos y la pasamos re bien. Y ella lleva ahora recuerdos hermosos de ese paseo.
 
Y Samuel cree que aquí me cachó en una inconsistencia. Empero, le pregunto a usted que está leyendo ahora: Si usted fuera dependiente de una farmacia que cierra a las 7:00 p.m. y un cliente con una necesidad viniera a esa hora en punto, ¿lo atendería, o no? Cumpliría usted el reglamento (horario), o daría 15 minutos de su propio tiempo para atender al cliente? Si usted hubiera estado en la puerta del Museo, ¿hubiera dado 30 minutos de su propio tiempo para que una turista se fuera encantada con ver la ciudad desde ahí, o hubiera aplicado el reglamento (horario) y la hubiera mandado a freír niguas en sartén de palo?
 
Si yo fuera el de la farmacia y el del museo, yo hubiera hecho lo primero. De hecho lo hago más de una vez al mes cuando, en circunstancias similares tengo que atender a gente que, por una u otra razón viene a mí fuera de horas de oficina. Y si se trata de no ser malataza y de atender a alguien que quiere conocer algo de Guatemala, pues yo me esmero.
 
Verás, Samuel, los buenos reglamentos proveen orden y facilitan las cosas; en tanto que los malos reglamentos las obstaculizan y las dificultan. Un buen reglamento, como el de Tránsito, facilita que lleguemos vivos a nuestros destinos y, ¡por supuesto!, mal haríamos en pasarnos los semáforos en rojo, sólo porque sí. Yo nunca haría puppy face en cada semáforo en rojo, y nada bueno saldría de eso.
 
El horario en un lugar de atención al público, sin embargo, es distinto. Puede ser un sistema de referencia, o puede ser un grillete. ¡Que maravilla que el encargado de aquel Museo encantador no es una máquina insensible, programada para cumplir a sangre y fuego un horario! Vos, Samuel, ¿de verdad crees que el guardia hizo mal en dejarnos entrar? ¿De verdad crees que yo hice mal en solicitarle que nos permitiera compartir la hermosa vista que hay allá con una visitante que venía de lejos? ¿De verdad crees que hubiera sido mejor que ella no hubiera podido subir al fuerte, con tal de cumplir un reglamento de horario?
 
Yo creo, que si el encargado, o yo hubiéramos actuado como parece que quiere Samuel que actuáramos, eso hubiera sido una victoria pírrica. Se hubiera cumplido el reglamento que tanto parece valorar Samuel; pero, ¿a qué costo?
 
Nótese que no llegué a pedir que fuera incumplida una Ley (qua norma general, abstracta y de conducta justa), lo único que pedí fue que el encargado usara su criterio y que nos diera un poco de su tiempo, con relación a un horario. Afortunadamente, él fue lo suficientemente generoso, atento y chispudo como para entender el momento y nos facilitó el ingreso al lugar. El buen juicio, en estos casos de atención al público, es más importante que la aplicación insensible de un horario. Para eso, digo yo, es que sirve el criterio humano; para saber, entre otras cosas, cuándo vale la pena cerrarle a alguien la puerta en la nariz, y cuando es mejor tener algo de empatía y atender generosamente a un visitante.
 
Finalmente, quizás valga recordar que la visitante y yo llegamos ahí a las 4:00 en punto, y no a las 4:30, o 6:30. Eso es importante porque para alguien que no es una máquina automática e irreflexiva aplicadora de reglamentos, es técnicamente irrelevante si uno llega a las 3:59, a las 4:00, o a las 4:01. Yo creo que el guardia entendió que la noblesse oblige.
 
Vos Samuel, por cierto, ¿sos el columnista, o es este un molesto homónimo?
 
La foto es del Noreste de la ciudad de Guatemala, desde el Museo; y es por mi amigo Raúl.

19
Feb 10

Pititanga y Cialis para el Trifinio

La novedad de hoy es que, a cargo del Plan Trifinio -una oficina que depende de la Vicepresidencia de la República- no sólo se compraba Levitra, sino que también Cialis; y que, con dinero de los tributarios, alguien en esa dependencia compró una pititanga, o string.

El Cialis fue adquirido el 30 de abril de 2009, más de un mes después de que fue comprado el Levitra. Aparte de que da curiosidad saber si hubo otras compras similares entre las señaladas, ¿por qué es que el que compraba estos medicamentos cambió de producto? ¿No le sirvió el Levitra? Ambas compras fueron en una farmacia de El Sauce, ¿por qué?
…y la pregunta del millón es: ¿Para quién eran estas medicinas compradas con dinero de los tributarios?
Llama la atención, también, la adquisición de una pititanga roja nueve días antes de la compra del Cialis. Ambas adquisiciones, ¿estaban relacionadas?
Y por las facturas que vemos hoy, alguien tenía su caja chica en el Trifinio (con dinero de los tributarios) ya que las hay de bares, supermercados, restaurantes, y lavanderías.

18
Feb 10

Las consecuencias insospechadas del Levitra

Ahora que se descubrió lo del Levitra para el Trifinio, ¿a quién van a poner a dieta de caldo de jetas, sandwich de nalgas frías, y patitas a la calle?

18
Feb 10

Sin ProReforma, tu eres al que pisan…

Tu eres al que pisan, dice esta pinta que encontré no recuerdo si la vi en la novena, o en la 11 avenida de la zona 1. Y ahora que existe la posibilidad de que un grupo de diputados les niegue a los guatemaltecos expresarse democrática y directamente sobre el proyecto de reforma constitucional ProReforma, no pude sino pensar en este mensaje.


Si el establishment político nos niega a los chapines la posibilidad de decirle que Sí a ProReforma, nos privará de aquella disposición que, en el Proyecto, dice que en ningún caso el Senado o la Cámara de Diputados emitirán Ley o decretos arbitrarios o discriminatorios, en los que explícita o implícitamente se concedan prerrogativas, privilegios o beneficios que no puedan disfrutar todas las personas que tengan la oportunidad de hacerlo. ¡Nadie!, sino el equipo de ProReforma ha sido tan audaz como para prohibir los privilegios expresa e inequivocamente.

Si el establishment político nos niega a los chapines la posibilidad de decirle que Sí a ProReforma, nos privará de la oportunidad de separar el órgano que conoce, discute y aprueba las leyes como normas generales y abstractas; del que conoce, discute y aprueba la legislación como normas específicas y concretas. !Nadie!, sino el equipo de ProReforma ha sido tan audaz como para quitarle al Organismo Legislativo los incentivos para ser un mercado de leyes…y de privilegios.

Hay un grupito de diputados -apoyado por un grupito de columnistas, por representantes de grupos de interés muy ligados al establishment político y mercantilista, y por exmiembros de la guerrilla- que creen que encontraron el talón de Aquiles de ProReforma en los límites de edad para los senadores. Según la falacia en la que se apoyan, el hecho de que los senadores sólo puedan ser elegidos a los 50 años de edad, por sus coetaneos, es antidemocrático.

No explican, los que atacan a ProReforma, que ¡todos! los coetaneos de ¡todos! los que cumplan 50 años,¡sin distinción alguna!, podrían tener la oportunidad de ser senadores. A esto se le llama igualdad ante la ley, y es un principio propio, no sólo del sistema republicano, sino del estado de derecho. Alegan, los que se oponen a ProReforma, que la disposición discrimina a los menores de 50 y a los mayores de 65 (porque a esa edad deben abandonar el senado); pero tanto Occidente como otras culturas, incluyendo la maya, tienen una larga tradición de confianza en las personas mayores y de experiencia para el trato y conocimiento de asuntos de estado. El Presidente de la República, por ejemplo, de acuerdo con la Constitución guatemalteca, no puede ser un patojo de 35, 30, o 18 años. ¡Nadie!, sino los promotores de ProReforma, ha sido tan audaz como para reconocer que en ciertos aspectos de la vida jurídica y política del país, es más importante confiar en la experiencia de las personas que conocemos, que hacer una piñata demagógica y encargarles la ley a personas que sólo conocen en su casa a la hora del almuerzo.

¿Conoce, usted, a su diputado? ¿Sabe quién es su diputado? ¿Recuerda quiénes estaban en la lista de candidatos a diputados por los que usted votó? Si no recuerda a todos, ¿recuerda a los cinco que encabezaban la lista? Vaya pues, ¿recuerda a los tres que encabezaban la lista?

Si logramos que democráticamente se nos consulte si queremos a ProReforma y logramos el Sí, imagínese usted: En toda su vida, sólo tendrá una única oportunidad de elegir senador. Y esa oportunidad será entre las personas que, como usted, cumplan 50 años. ¿Con cuánta anticipación se interesará, usted, en averiguar quiénes son los candidatos? ¿Con cuánta anticipación les hablará a sus coetaneos acerca del tema? ¿Conoce, usted, a gente de su edad que serían senadores ejemplares?

¡Nadie! -sino los que proponen ProReforma- ha sido tan audaz como para confiar total y absolutamente en los electores, como para desafiar al establishment, como para proponer expresa e inequivocamente la eliminación de todos los privilegios, y como para quitar los incentivos que hacen del Congreso un mercado de canonjías. Y por eso es que el establishment, en alianza con la exguerrilla, le tiene pavor a ProReforma.

Si ProReforma no es democráticamente sometida a consideración directa de los electores y de los tributarios, el establishment y sus aliados ganarán la partida. Y, ¿adivine, usted, quién va a salir perdiendo?

18
Feb 10

Sin ProReforma, tu eres al que pisan…

Tu eres al que pisan, dice esta pinta que encontré no recuerdo si la vi en la novena, o en la 11 avenida de la zona 1. Y ahora que existe la posibilidad de que un grupo de diputados les niegue a los guatemaltecos expresarse democrática y directamente sobre el proyecto de reforma constitucional ProReforma, no pude sino pensar en este mensaje.


Si el establishment político nos niega a los chapines la posibilidad de decirle que Sí a ProReforma, nos privará de aquella disposición que, en el Proyecto, dice que en ningún caso el Senado o la Cámara de Diputados emitirán Ley o decretos arbitrarios o discriminatorios, en los que explícita o implícitamente se concedan prerrogativas, privilegios o beneficios que no puedan disfrutar todas las personas que tengan la oportunidad de hacerlo. ¡Nadie!, sino el equipo de ProReforma ha sido tan audaz como para prohibir los privilegios expresa e inequivocamente.

Si el establishment político nos niega a los chapines la posibilidad de decirle que Sí a ProReforma, nos privará de la oportunidad de separar el órgano que conoce, discute y aprueba las leyes como normas generales y abstractas; del que conoce, discute y aprueba la legislación como normas específicas y concretas. !Nadie!, sino el equipo de ProReforma ha sido tan audaz como para quitarle al Organismo Legislativo los incentivos para ser un mercado de leyes…y de privilegios.

Hay un grupito de diputados -apoyado por un grupito de columnistas, por representantes de grupos de interés muy ligados al establishment político y mercantilista, y por exmiembros de la guerrilla- que creen que encontraron el talón de Aquiles de ProReforma en los límites de edad para los senadores. Según la falacia en la que se apoyan, el hecho de que los senadores sólo puedan ser elegidos a los 50 años de edad, por sus coetaneos, es antidemocrático.

No explican, los que atacan a ProReforma, que ¡todos! los coetaneos de ¡todos! los que cumplan 50 años,¡sin distinción alguna!, podrían tener la oportunidad de ser senadores. A esto se le llama igualdad ante la ley, y es un principio propio, no sólo del sistema republicano, sino del estado de derecho. Alegan, los que se oponen a ProReforma, que la disposición discrimina a los menores de 50 y a los mayores de 65 (porque a esa edad deben abandonar el senado); pero tanto Occidente como otras culturas, incluyendo la maya, tienen una larga tradición de confianza en las personas mayores y de experiencia para el trato y conocimiento de asuntos de estado. El Presidente de la República, por ejemplo, de acuerdo con la Constitución guatemalteca, no puede ser un patojo de 35, 30, o 18 años. ¡Nadie!, sino los promotores de ProReforma, ha sido tan audaz como para reconocer que en ciertos aspectos de la vida jurídica y política del país, es más importante confiar en la experiencia de las personas que conocemos, que hacer una piñata demagógica y encargarles la ley a personas que sólo conocen en su casa a la hora del almuerzo.

¿Conoce, usted, a su diputado? ¿Sabe quién es su diputado? ¿Recuerda quiénes estaban en la lista de candidatos a diputados por los que usted votó? Si no recuerda a todos, ¿recuerda a los cinco que encabezaban la lista? Vaya pues, ¿recuerda a los tres que encabezaban la lista?

Si logramos que democráticamente se nos consulte si queremos a ProReforma y logramos el Sí, imagínese usted: En toda su vida, sólo tendrá una única oportunidad de elegir senador. Y esa oportunidad será entre las personas que, como usted, cumplan 50 años. ¿Con cuánta anticipación se interesará, usted, en averiguar quiénes son los candidatos? ¿Con cuánta anticipación les hablará a sus coetaneos acerca del tema? ¿Conoce, usted, a gente de su edad que serían senadores ejemplares?

¡Nadie! -sino los que proponen ProReforma- ha sido tan audaz como para confiar total y absolutamente en los electores, como para desafiar al establishment, como para proponer expresa e inequivocamente la eliminación de todos los privilegios, y como para quitar los incentivos que hacen del Congreso un mercado de canonjías. Y por eso es que el establishment, en alianza con la exguerrilla, le tiene pavor a ProReforma.

Si ProReforma no es democráticamente sometida a consideración directa de los electores y de los tributarios, el establishment y sus aliados ganarán la partida. Y, ¿adivine, usted, quién va a salir perdiendo?