Durante la peste bubónica, en Florencia, siete doncellas y tres mancebos huyeron de la ciudad y se refugiaron en el campo. Para pasar el tiempo y no aburrirse, cada uno contó una historia durante cada una de las 10 noches que pasaron huyendo de la plaga.
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Abr 09
El Decamerón y la gripe porcina
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Abr 09
Info sobre la gripe porcina

De mis amigas Lucía y Claudia recibí estas sugerencias por si se diera el caso de que brote por aquí la gripe porcina y se agoten las mascarillas.
29
Abr 09
Humor chapín y chalecos para motos
Uno siempre puede contar con el sentido del humor chapín, aún en las circunstancias más bizarras. Las siguientes son muestras de este humor, en el contexto de los chalecos antisicarios de la administración de Los Colom. Son mensajes que acompañan a la identificación requerida.
28
Abr 09
¿Y si la gripe porcina ya está aquí?
28
Abr 09
Oportuna explicación sobre ProReforma
En la entrada titulada ¿Por qué es que ProReforma no debe ser modificado? el bloguero Carlos Mendoza dejó el siguiente comentario: Yo creo que la Asociación ProReforma está cayendo en el constructivismo social que critica el pensamiento libertario inspirado por el mismo Hayek. El aprendizaje colectivo del que habla Hayek es el resultado de un largo proceso evolutivo de ensayo y error. Toda iniciativa de cambio institucional require de retroalimentación del medio ambiente, y una forma de obtenerlo es por medio del diálogo que conduce al cambio de modelos mentales compartidos. Esa es la flexibilidad que les estaría haciendo falta a la hora de pedir “todo o nada”.
28
Abr 09
Los chapines II
Luego de que la semana pasada publiqué la descripción de los chapines de acuerdo con Mario Monteforte Toledo; y que manifesté que me pareció injustamente negativa, ahora comparto con ustedes la que hizo José Milla y Vidaurre en su Cuadros de costumbres y a ver qué les parece:
El chapín es un conjunto de buenas cualidades y defectos, pareciéndose en esto a los demás individuos de la raza humana; pero con la diferencia de que sus virtudes y sus faltas tienen cierto carácter peculiar, resultado de circunstancias especiales.
Es hospitalario, servicial, piadoso, inteligente; y si bien por lo general no está dotado del talento de la iniciativa, es singularmente apto para imitar lo que otros hayan inventado. Es sufrido y no le falta valor en los peligros. Es novelero y se alucina con facilidad; pero pasadas las primeras impresiones, su buen juicio natural analiza y discute, y si encuentra, como sucede con frecuencia, a un objeto poco digno, le vuelve la espalda sin ceremonia y se venga de su propia ligereza en el que ha sido su ídolo de ayer.
Es apático y costumbrero; no concurre a las citas, y si lo hace, es siempre tarde; se ocupa de los negocios ajenos un poco más de lo que fuera necesario y tiene una asombrosa facilidad para encontrar el lado ridículo a los hombres y a las cosas.
El verdadero chapín (no hablo del que ha alterado su tipo extranjerizándose), ama a su patria ardientemente, entendiendo con frecuencia por patria la capital como la tortuga al carapacho que la cubre. Para él, Guatemala es mejor que París, no cambiaría el chocolate, por el te ni por el café (en lo cual tal vez tiene razón). Le gustan más los tamales que el vol-au-vent, y prefiere un plato de pipián al más suculento roastbeef. Va siempre a los toros por diciembre, monta a caballo desde mediados de agosto hasta el fin del mes; se extasía viendo arder castillos de pólvora; cree que los pañetes de Quezaltenango y los brichos de Totonicapán pueden competir con los mejores paños franceses y con los galones españoles; y en cuanto a música, no cambiaría los sonecitos de Pascua por todas las óperas de Verdi.
Habla un castellano antiquísimo: vos, habés, tené, andá; y su conversación está salpicada de provincialismos, algunos de ellos tan expresivos como pintorescos. Come a las dos de la tarde: se afeita jueves y domingo, a no ser que tenga catarro, que entonces no lo hace así le maten; ha cumplido cincuenta primaveras y le llaman todavía niño fulano; concurre hace quince años a una tertulia, donde tiene unos amores crónicos que durarán hasta que ella o él bajen a la sepultura“.
La foto es de la lápida de José Milla en el Cementerio General de la ciudad de Guatemala.
27
Abr 09
¡¿Camisetas del Smiley, o camisetas del Che?!
Por Del interés y por Pepe me enteré de que una vez capturado el marero Smiley, hubo gente, nada lenta, que puso a la venta playeras con su imágen. Me enteré, también, de que no falta quien diga que esas ventas deberían estar prohibidas y por eso me decidí a escribir esta nota.
27
Abr 09
Homenaje a Lara: De Santa a Aventurera
La noticia de que Agustín Lara había muerto llegó a la casa de mi abuela cuando estábamos desayunando, y fue de lo único que se habló durante la comida. Yo tenía 9 años pero me sabía Granada y María Bonita; en tanto que no me eran ajenas Noche de ronda, Mujer, ni Farolito, entre otras.
Yo crecí entre esa música, e incluso personajes como Pedro Vargas y Miguel Aceves Mejía habían cenado y cantado en casa de mis abuelos, Luis y Frances. Don Pedro, por cierto, les dió a mi padre y a mi madre sendos autógrafos; y la foto que ilustra esta nota es la del de mi papá.
Por eso me gustó mucho ir al espectáculo De Santa a Aventurera que fue presentado el sábado por la Organización para las Artes de la Universidad Francisco Marroquín. Fue muy agradable oir anécdotas contadas por Guadalupe Loeaza, Pavel Granados y Gustavo García, así como ver escenas de algunas pelis con música y actuación de Lara, y escuchar sus canciones en las voces de Gloria Cáceres y Luis Girón May. De Santa, no me acordaba; pero de Aventurera sí, porque cuando ese espectáculo vino a Guatemala hace unos años, hasta subí a bailar en el escenario. Yo, que bailo tan bien como un horno de microondas.
Francamente disfruto mucho de las letras poéticas y bastante barrocas de Lara; la noche estuvo llena de anécdotas que subrayaron la personalidad compleja del compositor (como si no hubiera una personalidad que no fuera compleja, lo cual no quiere decir que por ello tenga que ser incoherente).


