Anticipándose a una demanda por paternidad irresponsable, el presidente de Paraguay, Fernando Lugo, admitió que tuvo un hijo, mientras era obispo católico; este escándalo se suma al recientemente enfrentado, en México, por los Legionarios de Cristo, organización afectada por luchas de poder internas y por el legado de su fundador, Marcial Maciel, que presuntamente estaba involucrado en abuso de niños. Y en Perú, por ejemplo, el Sodalicio es cuestionado por sus métodos poco éticosde captación de adeptos.
Aquí en Guatemala, la de monseñores que son papás, no es historia nueva y si uno de los casos más trascendentales para la vida pública del país es el que se relata en el libro Quién mató al Obispo, por Maite Rico y Bertrand de la Grange que, si usted no ha leído, se lo recomiendo mucho.
Siete escolares y dos profesores que volvían a casa luego de las clases murieron al desprenderse un puente colgante en Perú. Esta noticia, que ocurrió ayer, me recordó la historia de El puente de San Luis Rey; una novela que leí a finales de los 80, por recomendación del maestro don Gilberto y de la cual se hizo una película en 2004.
Altamente recomendable, usted la puede alquilar en Take One, la tienda de vídeos de Futeca en la zona 14.
El libro y la peli cuentan la historia de 5 personas que mueren al cruzar el puente de San Luis, en el Perú virreinal del siglo XVIII. Ambientada en una época en la que las ideas de la Ilustración se enfrenta a la Inquisición de la iglesia católica, esta tragedia cuestiona la moralidad de aquel tiempo y la explicación de los fenómenos como el desprendimiento de aquel puente y la muerte de quienes son arrastrados por el desastre.
He aquí otro meón. La de orinar en la calle es una de las costumbres chapinas más deleznables, comparable con la impuntualidad y con la manía de no contestar directamente a preguntas directas.
Ahora que veo los anuncios que explican que el 80% de lo que producen las mineras se queda en Guatemala; y que comparo eso con el acoso que sufren esas empresas. Y ahora que corre el rumor de que una importante empresa petrolera y gasolinera está por irse de Guatemala, y lo comparo con el tema de Petrocaribe, me acordé de algo que dijo el gerente de un gigante transnacional antes de sacar sus operaciones de Guatemala hace unos pocos años: Ustedes son pocos, pobres y chingan.
El personaje se referían a lo pequeño del mercado guatemalteco, al poco poder adquisitivo que hay aquí y a los altos costos de transacción -legales e ilegales- que caracterizan esta plaza.
Más que enojarnos, la expresión de aquel alto ejecutivo debería ponernos a pensar; sobre todo ahora que hay una crisis, y que las crisis pueden convertirse en oportunidades, o hacerse más profundas.
Perdonen que me pele; y quienes visitan este espacio con frecuencia saben que no acudo a expresiones como la del título, a menos que sea muy necesario. Y este es el caso, ya que ayer oí, en la radio, un aununcio que dice poco más o menos que para que todos podamos trabajar en paz la administración ha aprobado la regulación que prohibe que más de una persona vaya en una misma moto.
El anuncio explica que este es un sacrificio necesario y que la seguridad es responsabilidad de todos. Perdonen, pero ¿a qué sinvergüenza se le ocurrió eso? Para comenzar, la seguridad y la justicia son LA responsabilidad del gobierno. Accedemos a darle el monopolio de la fuerza, y accedemos a pagar ciertos impuestos, sólo y únicamente para que el gobierno nos proporcione seguridad y justicia. Si la administración deja de ser gobierno porque es incapaz de cumplir con esas dos funciones básicas, y se dedica a OTRAS cosas, eso no es justificación para que sus funcionarios pretendan endosarle la responsabilidad a los tributarios y a los electores.
La disposición citada afecta a miles de familias que son sacrificadas porque la administración es incapaz de cumplir con su responsabilidad. Y es una sinverguenzada de lo más cínica usar la propaganda y los recursos de los tributarios para buscarle justificación a la irresponsabilidad y a la ineptitud de esa bola de ñaques que ejercen el poder público. No para cumplir con sus cometidos que son la seguridad y la justicia, sino para administrar el presupuesto del estado en favor de los más diversos intereses vinculados a la clientela del estado, y de objetivos políticos.
Es cierto que muchos electores, tributarios y sus familias están siendo sacrificados; pero no porque la seguridad sea responsabilidad de todos -que a la larga implica que es responsabilidad de ninguno- sino porque la administración es incapaz de complir con su responsabilidad principal que es, precisamente, la de garantizar seguridad y justicia. Todo lo demás es propaganda digna de Goebbels y una muestra más de lo irresponsable que es la administración socialdemócrata de Los Colom.
Este es el dulce de garbanzos que hace mi tío Rony, de acuerdo con la receta y la tradición de mi tía abuela La Mamita.
El bacalao a la vizcaína y los garbanzos en dulce son mis platos favoritos de la temporada. Y en casa hacemos muy bien el primero, pero sólo una vez, a finales de los años 80, hicimos los segundos. Y es que el de garbanzos es un plato muy laborioso ya que hay que pelar uno por uno. Según mi madre, cuando era niña le quedaban los dedos lastimados.
Como nunca los he pelado, creo que he idealizado el proceso y no pierdo las esperanzas de que algún día los hagamos en casa. Me imagino acompañado por las personas que más quiero, y al calor de la noche -gozando de Pastis y de un buen brie- pelando, pelando, pelando y pelando garbanzos.
El resto es ciencia y arte: sacarlos del fuego a tiempo, ahogarlos en una miel precisa…y cruzar los dedos para que no se pasmen y para que calen bien. Si se pasmaran estarían duros, y si no calaran, sería un fracaso.
Ayer, gracias a mi tío Rony y su esposa, Veralí, almorzamos bacalao delicioso, acompañado con arroz, curtido de remolacha, tamalitos de viaje, torrejas, y el esperadísimo dulce de garbanzos.
Por cierto que los no inciados, aveces sospechan de este postre porque están acostumbrados a pensar en los garbanzos como una comida salada. Empero, los garbanzos son neutros, de modo que van tan bien salados, como dulces.
Ahora mismo está temblando, de modo que la temporada que comenzó la semana pasada, no ha concluido. En cuanto haya información sobre este movimiento terrestre, siempre que no haya sido muy superficial, usted la podrá ver aquí.
No fue un temblor fuerte, pero mi casa se meció y pude oir el crujir de las ventanas y de los entresijos.
Las procesiones son todo un acontecimiento de varias naturalezas. Es religioso para quienes gustan de esas cosas; es cultural para quienes admiramos su riqueza en esa ámbito; y es un paseo para otros. En todo caso, para el chapín, las procesiones son un montón de cosas.
Algunas familias, por ejemplo, elaboran alfombras para el paso de las procesiones. Mis favoritas son las de aserrín coloreado; pero las hay de flores, de frutas y hasta pintadas. Ir a una procesión, generalmente implica comer algo. Desde las tradicionales empanadas de leche y estrellas de harina, hasta maní, pasando por los algodones de azúcar, los pirulíes, panes con frijoles, enchiladas y hasta pizza.
A las procesiones las acompañan ventas improvisadas de mantillas; así como ventas de jueguetes variados como luces, yoyos, rehiletes, y otros. Antes se veían ronrones, pero ahora no vi ninguno, y tan pronto como la consiga, pondré la foto de un ronron en este espacio.
La decoración de las andas es un gran atractivo en las procesiones y es motivo de competencia entre los grandes cortejos. También son motivo de atractivo las bandas y la música que tocan. Es una especialidad musical esa de las marchas fúnebres.
En las fotos vemos parte de los cortejos que acompañan a La Recolección y a El Calvario. Incluyendo los Pasos, de esta última y su célebre Escuadrón de Romanos. También se ven cucuruchos y penitentes.
En Guatemala, todo el país se pone en Semana-Santa-Mode desde el Miércoles de Ceniza hasta el Domingo de Páscua. Por el estallido de sabores, olores, colores y sonidos que esto implica, es la mejor temporada para visitar el país, tanto para locales como para extranjeros. Esto es porque, aún quienes hemos nacido y crecido aquí, no conocemos la inmensa variedad de costumbres y tradiciones que se celebran en cada rincón del país.
La de La Recolección es una de las tres procesiones monumentales que recorren las calles del Centro Histórico de Guatemala, durante la tarde del Viernes Santo. Mundos de gente llenan la zona 1 para admirar esos cortejos y para disfrutar del paseo.
Las otras grandes procesiones del Viernes Santo son: La Merced, durante la mañana; y El Calvario y Santo Domingo durante la tarde. No sé cuántas personas se necesitan para cargar el anda de La Recolección; pero recuerdo que para llevar la de El Calvario, que es la más grande, se necesitan 140 personas. Este tipo de procesiones salen a las 3:00 p.m. y entran pasada la media noche.
Siendo significativamente católicos, muchos chapines concentran sus energías en los días de la Pasión y de la muerte, en vez de hacerlo en el de la Pascua de resurrección.
Esto es lo que ocurre cuando alguien deja su automóvil en una vía procesional: Llegan miembros de la Hermandad, acompañados por la Policía Municipal de Tránsito, y lo mueven en un procedimiento que no siempre es gentil.
A mí siempre me ha sorprendido que haya gente que deje sus vehículos en esas rutas. Total…es dificil no darse cuenta de que es Viernes Santo; y luego, ¿quién no sabe que por todo el Centro Histórico circulan inmensas procesiones?
Este es un grupo de La Recolección, sobre la Décima calle de la zona 1.
Carpe Diem significa Apodérate del día y resume bien mi sentido de la vida. La libertad es el valor fundamental que guía mi vida y mis reflexiones en Carpe Diem. Vivo en Guatemala, un país que aún está por ser construido y en el que los derechos individuales y la igualdad ante la ley tienen una existencia precaria. Por eso, aquellos son mis temas favoritos para estos comentarios. Con todo y todo, este espacio existe al amparo del artículo 35 de la Constitución de la República; y del 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos (por si acaso). Me gustan la cocina, la lectura y la compañia de mi famila y de mis amigos. También me gusta pasar tiempo conociendo mi país y a su gente. Al perpetrar Carpe Diem -un espacio políticamente incorrecto- comparto con mis lectores algunas reflexiones y experiencias en busca de lo que es bueno, lo que es bello y lo que es pacífico. ¡Por la libertad y la razón! Aquí no busco convencer a nadie.
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