05
Sep 17

El antejuicio, por Francisco Fonseca Penedo

En El derecho de antejuicio, un librito escrito por el exmagistrado de la Corte Suprema de Justicia, Francisco Fonseca Penedo, y profesor mío de Derecho Penal, parte de una premisa: Como principio general, todo aquel a quien se impute un delito está obligado a responder en juicio criminal, y correlativamente toda persona tiene el derecho de pedir el juzgamiento de todo aquel a quien considere culpable de un delito.  Y luego explica: El derecho de antejuicio es una restricción al principio general de la responsabilidad y de la acusación y puede definirse así: “Privilegio que la ley concede a ciertos funcionarios [y a no funcionarios, como candidatos a puestos de elección popular] para que no puedan ser enjuiciados criminalmente sin que antes una autoridad, distinta del juez competente para conocer la asusación, declare que ha lugar a formación de causa”.

El antejuicio, pues, es una evaluación de carácter político acerca de la pertinancia, o no, de someter a juicio a un funcionario, o a un candidato.  El fundamento lógico del antejuicio, dice Fonseca Penedo, es político y no jurídico; el antejuicio no prejuzga sobre el fondo de la acusación.  El Tribunal de Antejuicio deberá declarar que no ha lugara formación de causa cuando así lo demanden los altos intereses del estado.

De allí que sólo gocen de antejuicio las personas a las que la ley les concede ese privilegio de manera expresa; es un derecho irrenunciable porque se trata de una institución de orden públilco.

El jurista explica que no es suficiente decir que le propósito del antejuicio es proteger a los funcionarios contra el riesgo de denuncias falsas, o de acusaciones, porque igual protección merece cualquier persona y, en todo caso, el juez que conozca de una denuncia, o querella, quienquiera que sea el acusado está obligado a rechazarla si apareciere como falsa, o infundada.  ¿Cuál es la razón de que, en el caso de ciertos funcionarios, sean otros órganos del estado los que practiquen las diligencias previas a la declaración de haber lugar, o no a formación de causa y no los jueces ordinarios?

No se trata de que el funcionario, por el solo hecho de serlo, deba ser juzgado, por lo menos inicialmente, por funcionarios de mayor categoría, ni que goce de una inmunidad especial que le permita cometer impunemente ciertos delitos, dice el jurista que, luego enfatiza: esa discriminación sería ianceptable.

La razón, dice Fonseca Penedo, es una protección de las funciones que le han sido encomendadas al funcionario acusado.  El fundamento lógico de la institución del antejuicio no es jurídico, sino político.  Las diligencias previas a la declaratoria de haber lugar, o no a formación de causa no tiene por objeto saber si el funcionario cometió el delito, porque esa función estaría concomendda al juez ordinario y por medio de los procedimientos ordinarios.

En El derecho de antejuicio, Francisco Fonseca Penedo explica que sabido que existió el hecho que es constitutivo de delito y que es imputable al funcionario acusado, será preciso hacer una valoración comparativa entre la gravedad del delito por una parte y la gravedad que causaría al orden institucional la remoción del funcionario, apartándolo de su cargo para ser sometido al proceso criminal.  Esta valoración, señala, no debe hacerse pensando en la persona individual del funcionario, sino en la importancia de las funciones que le han sido encomendadas.

Es preciso llegar a la concluisión de que el Tribunal de Antejuicio deberá declarar sin lugar la solicitud, aunque haya plena comprobación de que le funcionario es culpable del delito, si su procesamiento pudiera causar al estado un daño mayor que el causado al agraviado por el delito.

Ah, y algo no menos importante: al cesar el funcionario en el desempeño de su cargo deja de gozar del derecho de antejuicio y su responsabilidad podrá deducirse en todo tiempo, mientras no haya prescrito.  La prescripción empieza a correr cuando el responsable hubiere cesado en el ejercicio del cargo durante el cual incurrió en responsabilidad.

Finalmente, Fonseca Penedo aclara: ignoro si la tesis aquí sustentada esté aceptada por la doctrina, o sí, aquí por el contrario, resulte inaceptable.  Sin embargo, parece robustecida por  el hecho de que la competencia para conocer de los antejuicios contra la mayoría de los funcionarios de mayor categoría, corresponda al Congreso de la República que no es un órgano jurisdiccional, sino eminentemente político.

Ilustración por Marcello Bacciarelli [Dominio público], via Wikimedia Commons.


29
Ago 17

Guatemala, ¿un país podrido?

Francis Fukuyama tiene una opinión sobre Guatemala y tuiteó lo siguiente: Un país podrido: el presidente guatemalteco intenta expulsar al jefe de la ONU contra la corrupción; y no faltó quien celebrara la ocurrencia del científico político. Empero, el juicio del autor de Trust y de The End of History and the Last Man es apresurado e injusto con los guatemaltecos.

La afirmación supone que, por sí mismo, el intento de expulsar a un burócrata de la Organización de las Naciones Unidas es algo malo; hasta el punto de que el hecho de que un Jefe de estado -en ejercicio de sus facultades constitucionales- intente la expulsión, ese acto hace que el país esté podrido. La afirmación supone, también, que la ONU -y sus agentes- son tan ajenos a la corrupción, que cualquiera que rechaza su participación -incluso a nivel de un jefe de misión- está podrido.

No comparto la perspectiva de Fukuyama por dos razones:

Primera: seguramente es cierto que Guatemala es un largo amanecer que no termina de ser día; para usar una frase del escritor Francisco Pérez de Antón. Es cierto que en Guatemala la corrupción y la impunidad son elevadas; pero también lo es que muchos guatemaltecos luchamos contra esas lacras. ¡Todos los días! Es cierto que no todos coincidimos en la identificación de las causas y no todos coincidimos en los remedios. Por ejemplo, unos entendemos que el estatismo y la posibilidad de arbitrariedades son caldos de cultivo para la corrupución; en tanto que otros creen que la corrupción es consecuencia de falta de controles y de una naturaleza humana perversa, para citar dos ejemplos. Estos asuntos son complejos y cabe en ellos diferencias de opiniones mientras se dilucida el asunto. Voy a atreverme a decir que la mayoría de chapines somos ajenos a la corrupción y a la impunidad; y que a lo sumo, la peor imputación que puede hacérsele al mantante guatemalteco promedio es que no se involucra como tal y prefiere abdicar a su condición de mandante. Con todo y todo, con la excepción de las mafias y de los grupos políticos que apoyan tiranías, la mayoría de guatematecos queremos vivir en paz y prosperar en un marco de respeto a los derechos individuales de todos por igual; sin privilegios.  Guatemala no es un país podrido; pero estamos pasando un proceso muy difícil y enmarañado. Guatemala, eso sí, tiene un sistema político lleno de incentivos perversos, que atrae a lo peor entre nosotros hacia el ejercicio del poder. Guatemala, eso sí, tiene un sistema económico mercantilista que es fabricante de miseria.  Guatemala, eso sí, tiene un sistema jurídico que no siempre sirve a la justicia.  Sin embargo, desde el punto de vista ético, voy a atreverme a decir que la mayoría de guatemaltecos repudiamos aquellos vicios y queremos salir de aquel estado de cosas.  Sólo que diferimos en cómo. ¿Hay gente podrida en Guatemala? Sí; pero Guatemala no es un país podrido.  En Guatemala hay miles y miles de personas honradas, productivas, creativas, que nada tienen que ver con la podredumbre.

Segunda: es un mito eso de que las burocrácias -nacionales, e internacionales- son, por sí mismas, moralmente superiores a otros actores en la sociedad.  La teoría del Análisis de la decisiones públicas utiliza las herramientas de las ciencias económicas para interpretar lo que ocurre en el terreno político. En lugar de sugerir lo que debería ser, ese enfoque hace un diagnóstico desapasionado, con base en una cuidadosa observación de las acciones de los distintos actores políticos.  Aquella teoría ha demostrado que, en su actuar, los políticos y los burócratas no son menos ajenos a sus propios intereses, que cualquiera otro actor en la sociedad.  Y menos en un contexto de poder.  Es un error suponer que, por sí misma, una misión de la Organización de las Naciones Unidas, o un jefe de misión, son incuestionables, o inexpulsables.

Hay abundante evidencia de que la ONU -y otras agencias internacionales- son sujetos de corrupción y de que, por lo tanto, sus burócratas y las agencias mismas deben ser tratadas exactamente con los mismos estándares que se trata a cualquier organización con poder que opera con dinero ajeno que no ha tenido que ganarse y con niveles muy laxos y difusos de responsabilidad.

Al lector acucioso le dejo unas sugerencias:

El juicio de Fukuyama es apresurado e injusto con los guatematltecos; y su aprovechamiento es desafortundado.


28
Ago 17

¿Guardaron las banderas?

Las banderas y mantas de Comité de Desarrollo Campesino, el Comité de Unidad Campesino y el partido Winaq -tan evidentes en las operaciones de la semana pasada- han desaparecido de los operativos del sábado y de hoy. La foto de abajo es de la manifestación del sábado.

Los colectivos que roban energía eléctrica, organizan bloqueos y tienen sus raíces en la exguerrilla han bajado su perfil, ¿con la esperanza de que la contaminación ideológica no sea evidente? Los colectivos que roban energía eléctrica, organizan bloqueos y tienen sus raíces en la exguerrilla han bajado su perfil, ¿con la esperanza de que la contaminación ideológica no sea evidente? La foto de abajo es de un bloqueo en Totonicapán.

En cambio, la semana pasada -y sin darse cuenta del colorón ideológico que le daban a lo que está ocurriendo- los colectivos se dejaron ver con todos sus colores.  Abajo, manta de la Codeca.

Abajo, banderas del CUC

Abajo, bandera de Winaq

El humo y los espejos distraen. ¿Rescatamos el ideal republicano, o nos entregamos al frenesí de botar y poner presidentes desde la plaza y desde las barricadas? Los chapines, ¿asumimos la responsabilidad del futuro de nuestro país, o nos entregamos a la voluntad de la burocrácia internacional?

La crisis que se vive en Guatemala es de orden político; y los actores políticos están tomando posiciones incluso en la Corte de Constitucionalidad.  Se engañan quienes no se dan cuenta de que el enfrentamiento (peligrosamente personalizado) entre Iván Velásquez y Jimmy Morales es una batalla en la que tienen importancia las ideas sobre los límites del poder, sobre la naturaleza de las instituciones, sobre el rol de la ley y de la legislación, sobre quién la igualdad de todos ante la ley y sobre la naturaleza de los derechos individuales.

¿Actuamos racional y objetivamente, o no? ¿Actuamos en función del largo plazo, o nos limitamos al corto plazo? ¿Asumimos nuestra responsabilidad de mandantes, o abdicamos a ella?

La pelota está en la cancha de la Corte de Constitucionalidad.  Los magistrados tienen que decidir si van a otorgar un amparo definitivo, en una materia que no es sujeta de amparo, o si respetan la ley. Los magistrados tienen que decidir si van a fallar conforme a derecho, o si va a fallar para favorecer intereses políticos.  Los magistrados tienen que decidir si va a animarse a pasar sobre una decisión presidencial y si está dispuesta a asumir las consecuencias de hacerlo.

Si bien es cierto que la Constitución dice que no hay ámbito que no esté sujeto a amparo, también es cierto que  el amparo es instituido con el fin de proteger a las personas contra las amenazas de violaciones a sus derechos o para restaurar el imperio de los mismos cuando la violación hubiere ocurrido; y que  el amparo procederá siempre que los actos, resoluciones, disposiciones o leyes de autoridad lleven implícitos una amenaza, restricción o violación a los derechos que la Constitución y las leyes garantizan.  Nada tiene que ver con derechos el ejercicio de las funciones de un comisionado que se halla invitado en el país y que -de acuerdo con la Convención de Viena- puede ser removido por una decisión ejecutiva, del Ejecutivo.

De paso…pero muy importante: si la Corte de Constitucionalidad se constituyera en el árbitro último de las decisiones ejecutivas del Jefe del gobierno y Jefe de estado, ¿de qué serviría tener un Jefe del gobierno y Jefe de estado?  Si la Corte de Constitucionalidad usurpara las funciones del Jefe del Ejecutivo, está claro que se excedería en sus facultades de una forma inaceptable.

Aún si tal aberración tuviera éxito político temporal, generaría un fenómeno no menos indeseable: El gobierno de los jueces; es decir un sistema de revisión judicial verdaderamente sin restricciones, que no pudiera ser limitado ni siquiera por medio de una enmienda constitucional.  El gobierno de los jueces no debe ser confundido con el control jurisdiccional que es, este último, un componente del estado de derecho. Gracias al cuate Chingui, por llamar mi atención sobre este tema .

Por lo pronto, la fiscal general ha llamado al diálogo, lo que apunta a que hay una oportunidad para que no haya consecuencias graves en este enfrentamiento.  Este es el momento apropiado para recordar el consejo de Ayn Rand: En todo conflicto entre dos hombres (o grupos) que comparten los mismos principios básicos, gana el más consistente. En toda colaboración entre dos hombres (o grupos) que se apoyan en diferentes principios básicos, el más maligno, o irracional es el que gana. Cuando los principios básicos opuestos están abierta y claramente definidos, eso obra en ventaja del lado racional; y cuando no están claramente definidos, sino que están ocultos, o difusos eso obra en ventaja del lado irracional.

Las fotos son de elPeriódico y de Luciano Gil.


28
Jul 17

¿Qué clase de reforma electoral?

Una reforma electoral que sea electorera, es decir, una que refuerce el carácter clientelar y de rosca que tienen los partidos políticos, en Guatemala, le causaría un daño profundo y mortal no sólo al sistema electoral, sino al sistema republicano.

Escucha el podcast aquí.

Por eso es bueno que, en el Congreso, la propuesta de elevar el financiamiento coercitivo por parte de los tributarios a los partidos políticos fuera rechazada. Por eso es bueno que el alza en el techo de los gastos de campaña fuera desestimada.

Ya sabes, en Guatemala, los partidos políticos no son esos intermediarios entre mandantes y mandatarios, ni esas plataformas ideológicas y programáticas que describen los libros de texto. Aquí, lo que tenemos son maquinarias electoreras que, alrededor de un candidato y su rosca de amigos y patrocinadores, son vehículos para llegar al poder, o influir en él en beneficio de intereses particulares. Por eso es que los partidos tienen dueños con nombre y todo: Ahí está el partido de Sandra Torres y está el de Alvaro Arzú. Estaban el de Baldizón, el de Ríos Montt, el de Pérez y así podemos seguir.

¿Qué clase de reformas sí son urgentes e importantes? Las que refuercen y fortalezcan el rol de los mandantes. También las que refuercen y fortalezcan el sistema republicano.

¿Por ejemplo? La conformación de distritos electorales pequeños; y la posibilidad de que cualquier ciudadano pueda inscribirse como candidato, sin necesidad del apoyo de partido político, o comité cívico alguno. Los efectos (entre otros) de esas reformas serian el de acabar con el monopolio de los partidos y el de crear el incentivo para que estos no se alejen de los mandantes, si quieren conseguir sus votos. También haría más baratas y más cortas las campañas. ¿Otro ejemplo? El fortalecimiento del Tribunal Supremo Electoral, en su carácter de supremo e independiente para que sea confiable y digno de respeto.

Sin una reforma política sustancial, las otras reformas pendientes están en manos de los intereses de siempre.

Columna publicada en elPeriódico.


26
Jun 17

El cabildeo y el uso del poder

La política es objeto de estudio de la praxeología porque se ocupa del proceso de conformación y regulación de las relaciones de poder en la vida pública del estado.  La praxeología, ¿sabes? es la ciencia que estudia la acción humana (qua acción humana) y la esfera de acción pública es la de relaciones coactivas, en oposición a la esfera de acción privada, que es la de relaciones voluntarias.

Desde que el estado benefactor mercantilista (y otras formas de colectivismo) es el modelo prevaleciente en Occidente y en otras partes del mundo, la práctica de influir en quienes tienen poder (o influencia) es muy importante para prosperar y hasta para sobrevivir.  Desde que unos pueden usar la política para beneficiarse, o beneficiar a otros -incluso a costa de terceros- la práctica de influir en en quienes tienen poder (o influencia) es muy importante.  Desde que quienes tienen la facultad de usar la ley par beneficiarse, o beneficiar a otros -incluso a costa de terceros- la práctica de influir en en quienes tienen poder (o influencia) es muy importante.

El hombre, al actuar, dice Ludwig von Mises, decide entre las diversas posibilidades ofrecidas a su elección.  En la alternativa prefiere una determinada cosa [o estado de cosas] a las demás. Esto es cierto para toda acción humana, en todo campo de la acción humana, incluido el campo de las relaciones de poder.  Mises explica que el hombre, al actuar, aspira a sustituir un estado menos satisfactorio por otro mejor (como cambiar esta política, o a este actor político por otro mejor); La mente presenta al actor situaciones más gratas, que este, mediante la acción pretende alcanzar.  Es siempre el malestar el incentivo qu einduce al individuo a actuar. Pero ni el malestar, ni el representarse un estado de cosas más atractivo bastan por sí solos para impeler al hombre a actuar, añade Mises.  Debe concurrir un tercer requisito: advertir mentalmente la existencia de cierta conducta deliberada capaz de suprimir o, al menos reducir la incomodidad sentida. De ahí la opción de cabildear para tratar de influir en quienes tienen poder y modificar el estado de cosas menos satisfactorias.

En Guatemala y en todo el mundo, ya lo dijo Mark Twain: ni la vida, ni la libertad, ni la propiedad de ningún hombre está a salvo cuando el legislativo está reunido.  De ahí que -en un modelo en el que desde el poder político se pueden dispensar favores, o se puede causar perjuicios, incluso mediante el uso de la legislación- la capacidad de influir en legisladores y en políticos sea importante para prosperar… y hasta para sobrevivir.

Los lobbies, o grupos de cabildeo son grupos con intereses comunes que realizan acciones dirigidas a influir ante políticos y burócratas para promover decisiones favorables a sus intereses y modificar aquellos estados de cosas menos satisfactorias.

Las primeras utilizaciones políticas de este término son del siglo XIX. Ya en 1830 la palabra lobby designaba los pasillos de la Cámara de los Comunes británica donde los grupos de interés y de presión, discutían con los miembros del Parlamento. Durante la Guerra de secesión estadounidense el general Grant, después del incendio de la Casa Blanca se instaló en el bajo lobby de un hotel, que pronto se llenó de cabilderos. En princiipio, la actividad del lobby  es legal, y lleva ante políticos y burócratas las opiniones e intereses de los implicados en las decisiones que implican el uso del poder político.  El cabildeo de los “lobbies” tiene una amplia tradición en Estados Unidos, donde su práctica ha sido entendida como una “colaboración necesaria” entre la sociedad y los poderes públicos para el ejercicio eficaz de la política.  Es decir, para el uso eficaz del poder en cuanto a la eliminación y sustitución de aquellos estados de cosas insatisfactorios.

Recientemente se han hecho esfuerzos para su regulación, lo que debería contribuir a su transparencia y normalización.  Pero el caso es que el problema de fondo -porque es problema- no es la transparencia y la normalización, sino el modelo que admite el uso de la facultad legislativa, la facultad coactiva y la política para beneficio propio, o para perjudicar a otros. Porque ya sabes: el poder tiende a corromper.   La realidad es que todo el que puede, cabildea; pero en La rebelión de Atlas, Hank Rearden tenía un cabilidero en Washington, D.C. (Wesley Mouch) y se rehusaba a usarlo.

De ahí la importancia de una aproximación liberal clásica al problema del cabildeo.El caso es que, para el liberalismo clásico se preocupa principalmlente de la limitacion del poder coactivo de todos los gobiernos, como lo explica Friedrich A. Hayek.   Un gobierno que…juzga cada problema de acuerdo con sus méritos acaba regularmente por tener que observar principios que no son de su elección y por verse llevado a una acción que nunca previó, explica Hayek. Hoy nos es familiar el fenómeno de que gobiernos cuya accion se inició bajo la orgullosa pretensión de una deliberada intervención en todos los asuntos se encuentran acosaos a cada momento por las necesidades creadas por sus acciones anteriores.  Tan pronto como los gobiernos llegaron a considerarse omnipotentes comenzaron los comentarios sobre la necesidad e inevitabilidad de una actuación, de esta clase o de la otra, cuya inconvenciencia los propios gobernantes reconocen.

En resumen, la actividad cabildera es una necesidad cuando quienes tienen el poder pueden intervenir en todos los asuntos -incluso de la esfera de accion privada de las personas-.  De ahi que la discusión de fondo no es si tal, o cual cabildeo es aceptable, o no.  La discusión de fondo es si el ejercicio del poder debe tener límites, o no.  Y yo digo que sí.

La ilustración la tomé de aquí.


23
Jun 17

Cisma sangriento

Todo cristiano intelectualmente inquieto debería leer Cisma sangriento, por Francisco Pérez de Antón. ¿Por qué? Para explorar si su fe es honesta, o si es consecuencia del miedo. Con esta obra, el autor vuelve a hacer lo que hizo con El gato en la sacristía: Sacude el campanario para ver si allí hay murciélagos.

Escucha el podcast aquí.

En Cisma, el autor y con pluma genial nos lleva por las pavorosas guerras de religión, las masacres, crímenes y hambrunas que –luego de que Lutero clavara sus tesis en Wittemberg- costaron cerca de 13 millones de muertos. Cadáveres que la historia oficial (católica y protestante) hace todo lo posible por no traer a cuento. En parte por sacralizar la carnicería y en parte para no permitir que la verdad arruine una buena historia.

En el Cisma, los teólogos salen mal parados. Dice el autor: Un teólogo es alguien que se enfrenta a otro teólogo por cuestiones sobre las cuales ninguno de los dos está seguro, pero por las que ambos serían capaces de matarse. Cada uno proclama que la salvación del hombre sólo puede ser explicada por medio de una teología: la suya. Y nos recuerda que tanto en el siglo XVI, como en el XXI; tanto en el cristianismo como en el islamismo, la clerecía sólo es tolerante cuando no tiene poder para ser intolerante. De ahí el interés religioso en la política. Zuinglio escribió que el estado ha de ser cristiano; Pío nono dijo que la tesis de que el estado deba ser separado de la iglesia es falsa y un error pernicioso…y Bergoglio ha dicho que la iglesia debe meterse en política.

Pérez de Antón expone detalles clave para entender por qué es que aquellas teologías son enemigas de la libertad intelectual de las personas: Lutero decía que la razón es el mayor enemigo de la fe; Calvino consideraba al humano poco más que estiércol vacuno; y Roma veía en los valores del humanismo una amenaza a su hegemonía.

Se me acaba el espacio y no quiero que se queden en el tintero dos ideas: Creo que Cisma (o su autor, claro) es injusto con los tribunales de fuero especial, de 1982/83 en Guatemala; y creo que es injusto con Juan de Mariana. Dicho aquello, de verdad te recomiendo este librazo.

Columna publicada en elPeriódico.


06
Mar 17

Cuando los precios no son de gusto político

dolar


Para algunos tecnócratas, si los precios no son los que ellos quieren, en función de los intereses de su clientela, los precios están mal y deben ser corregidos de forma política; o sea, por la fuerza de la ley.

En eso pensé cuando leí la columna titulada Preocupación por la aprecición del quetzal. En ella, su autor Mario A. García Lara, dice que: 

Tanto la autonomía como la credibilidad del Banguat están en riesgo debido a un fenómeno de origen principalmente externo: la permanente apreciación del quetzal con respeto del dólar estadounidense.  Sucede que el esquema de MEI tiene una debilidad: la estabilidad de precios no solo es un fenómeno de exceso de demanda agregada; también existen factores del lado de la oferta (como las fluctuaciones de los precios internacionales de las materias primas o las fluctuaciones del tipo de cambio debidas a flujos de capitales) que afectan los precios internos. 

Según el columnista, es malo que los precios de las materias primas que se producen en Guatemala se eleven porque eso hace crecer la oferta de dólares aquí; y es malo que los chapines que viven y trabajan en el exterior les manden dinero a sus familias porque eso hace crecer la oferta de dólares aquí.  ¿Y por qué es malo? Porque ambos fenómenos perjudican las metas políticas (que el Banguat llama explícitas) de inflación del banco central.  ¿Por qué digo que las metas son políticas y por qué es que eso es importante? Porque por medio de la ley, de acuerdo con planes políticos, esas metas alteran políticamente los resultados de la oferta y demanda citadas por García.

Es cierto que el método que usa la Junta Monetaria para intervenir políticamente en el mercado es uno que excluye la arbitrariedad escandalosa; pero eso no quita que sea una forma de intervención, y no quita que sea forzada.  Forzada por la ley; pero forzada.

Esos factores externos han ocasionado no solo que la moneda nacional se mantenga apreciada (en términos reales) respecto del dólar sino que, además, han ocasionado incluso que la inflación se ubique en ocasiones por debajo de la meta establecida por el Banguat.  Esto, además de deteriorar la competitividad del sector exportador, erosiona la credibilidad del banco central, lo cual afecta su capacidad de influir en el mercado para propiciar la estabilidad del nivel general de precios, dice el columnista García Lara.

Según el columnista el hecho de que el quetzal no se deprecie y el hecho de que la inflación sea baja, es malo.  Mientras que en otros países la gente se angustia porque sus monedas se devalúan y porque la inflación se dispara hacia arriba, aquí es al revés.  Ya sabes, tal vez es cierto que Guatemala es el país donde las piedras flotan, la madera se hunde y Como no, quiere decir Sí. Ahora bien…¿para quienes es malo que el quetzal no pierda valor y que la inflación esté casi por el piso? ¡Para los exportadores!, García lo dice claramente.  Es decir para un grupo social específico, con intereses específicos y particulares.  No para el bien común, que es el bien de todos, sino para el bien de algunos…en perjuicio de otros. ¿Quiénes son los perjudicados? Los importadores; los que amortizan sus casas, sus autos, y sus inversiones de capital en dólares para hacer más competitivos sus negocios y para crear más y mejores puestos de trabajo. ¿Para quiénes más es malo que el quetzal no pierda valor? Para los políticos,  funcionarios, burócratas y tecnócratas que perderán su capacidad de influir en el mercado para que los precios sean los que ellos desean, en función de su clientela.

La solución a este dilema es relativamente sencilla.  La apreciación del quetzal tiene un efecto de reducir las presiones inflacionarias y ocasiona una restricción de la demanda agregada (pues deprime las exportaciones), por lo que equivale a haber elevado las tasas de interés.  La respuesta adecuada de la política monetaria ante la continuada apreciación del quetzal debió haber sido (desde hace tiempo) una reducción sensible en la tasa de interés líder.  Desafortunadamente, un celo excesivo del Banguat ante temores de una inflación (que nunca se dio) ha impedido que la Junta Monetaria actúe más oportunamente reduciendo la tasa de interés líder, explica García Lara.

Es cierto que hay un dilema: Los funcionarios y tecnócratas respetan el precio del quetzal con respecto al dólar, y reconocen su valor como información con respecto a dónde se deberían, y donde no se deberían colocar los recursos; o intervienen en el precio del quetzal, censuran la información e inclinan políticamente la balanza en favor de sus patrocinados. O también pordría intervenir en el precio del crédito (la tasa de interés), censurar la información e inclinar políticamente la balanza…ya sabes, como sugiere García.

La credibilidad del Banco de Guatemala está en riesgo debido a que los exportadores están presionando fuertemente para que la Junta Monetaria favorezca sus negocios. Hasta ahora, los políticos, funcionarios, burócratas y tecnócratas de la JM han hecho joggling con talento, sin arbitrariedades escandalosas; pero los exportadores les han metido otra bola en el juego…o tal vez es un machete.

Si te interesa el tema de la relación entre los economistas y la política, te recomiendo What Economists Should Do?, por James M. Buchanan.


24
Feb 17

¿Arbitrariedad de vuelta al Banguat?

dolarEscucha el podcast aqui.

La llamada regla monetaria del Banco de Guatemala es un procedimiento que, basado en normas explícitas, transparentes y comprensibles -sin discrecionalidad- le permiten al Banguat participar en la compra-venta de divisas para intervenir en el mercado de aquellas y modificar el precio del dólar, por ejemplo.

Como toda intervención de estado en los mercados, esta es de carácter político; pero si hemos de buscarle una ventaja, está la de que no es discresional.  El miércoles, la Junta Monetaria no se atrevió a modificar aquella regla; pero le jugó la vuelta.  Las autoridades monetarias resolvieron que el Banguat emitirá Certificados de Depósito a Plazos, en dólares para que el quetzal no se siga apreciando frente a aquella divisa.

El banco central tiene facultades legales para hacer eso; pero está jugando con fuego porque le ha abierto la puerta a la arbitrariedad.  ¿A quiénes sirve esta decisión tan aventurada, tan arriesgada?

Al vender los CDP recogerá dólares del mercado y elevará su precio.  Como el Banguat no emite dólares, es evidente que tendrá que comprarlos para pagar los intereses de los CDP y para redimirlos.  Estas compras elevarán el precio de los dólares.  La mano de los exportadores -por medio de sus amigos en el gabinete y en la Junta Monetaria- ¿es la mano invisible en esta medida?

La venta de CDP es peligrosa porque le ha abierto la puerta a la arbitrariedad en un área donde -desde hace añales- había sido eliminada. Todos perdemos con esta movida.  Pero también es peligrosa porque el endeudamiento en dólares y la venta de papeles por parte del banco central hace crecer la bomba monetaria ya que las pérdidas cuasifiscales del Banguat siguen sin ser reconocidas y sólo se están acumulando.

Si eres visitante frecuente de este espacio, sabes que la intervención política de los precios en el mercado es una forma de censura.  Esto es porque los precios son mensajeros que llevan y traen información sobre la escasez y abundancia de recursos. Esta información es usada por los actores económicos para tomar decisiones económicas sobre dónde colocar, o donde no colocar sus recursos.  Si esa información está alterada -por la política al servicio de intereses particulares- todos perdemos.


18
Ene 17

Captura de familiares del Presidente

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Sammy Morales, hermano del presidente de la República, Jimmy Morales, fue capturado por su presunta participación en el caso conocido como Botín en el Registro de la propiedad; por ese mismo caso hay una orden de captura contra José Manuel Morales, hijo del mandatario.

¡Es extraordinario que la familia de un Presidente en funciones sea conducida a los tribunales!  Desde una perspectiva importante, lo que ha ocurrido hoy es ejemplar y ojalá sea un paso más hacia la fundación de un estado de derecho en Guatemala.  ¿Quién iba a decir que cosas así serían posibles?

¿Cuál es el caso en el que están presuntamente involucrados los Morales?  La compra fingida de unos desayunos -que nunca fueron servidos- para el Registro de la propiedad, a un restaurante vinculado a un amigo de la familia presidencial.  El monto del negocio, o de los negocios esos, fue de casi Q200, 000.  Pecatta minuta, diría alguien por ahí, comparada con los saqueos millonarios en el Transurbano, en el mismo Registro y en casi toda la administración pública durante las administraciones de Los Colom y de Pérez/Baldetti.  ¿Por qué me refiero sólo a esas dos administraciones, si seguramente hubo corrupción en las anteriores? Porque en estas dos últimas ha estado vigente el mandato de la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala (aunque sólo desde la última ha estado activa contra la corrupción).  Pecatta minuta, o no, lo cierto es que sería fabuloso que ni la familia presidencial estuviera por encima de la ley.  Este es un mensaje y una lección importante no sólo para los guatemaltecos, sino para muchas otras sociedades en las que el estatismo ha sido el caldo de cultivo para la corrupción.

Hay un caveat, sin embargo. Hay grupos sociales y políticos que nunca se resignaron a perder las elecciones y al hecho de que los electores guatemaltecos rechazaron a sus candidatos.  Algunos de esos grupos son sólo oportunistas; pero un componente clave en aquella coalición informal es el de los colectivos vinculados con la exguerrilla, con la dirigencia popular que bloquea calles y carreteras y quema maquinarias y equipos industriales, con los que siembran las semillas del conflicto, con los que siembran otras semillas peligrosas para la república y el orden constitucional.

Para el observador agudo, está claro que desde el día 1 de su mandato, el presidente Jimmy Morales ha sido blanco de una variedad de intentos de deslegitimación.  El no ayuda por su inexperiencia y por su carácter; pero ciertemente que no le ayudan los negocios de sus parientes.

Los ciudadanos y los mandantes chapines nos enfrentamos ahora a otro momento fascinante en nuestra historia cívica.  Por un lado cabe celebrar que se impongan el estado de derecho y la ley hasta lo más alto de la pirámide del poder político, e incluso a la familia presidencial; y, por otro lado, tenemos la responsabilidad de no dejar que las circunstancias sean aprovechadas para que grupos de ningún lado del espectro político impongan sus agendas y consigan objetivos que los electores han rechazado en sucesivas ocasiones.  En persecución de la justicia, el reto es conseguir las dos cosas.

Actualización: José Manuel Morales se entregó poco después de esta publicación.

La foto es de ElPeriódico.


08
Oct 16

Encuentro Ciudadano Libertad y Desarrollo

encuentro-ciudadano-libertad-y-desarrollo

¡Por poco y se me pasa!…el miércoles 21 de septiembre asistí al I Encuentro Ciudadano organizado por la Fundación Libertad y Desarrollo; una experiencia interesante para tomarle el pulso a temas como la desigualdad, la pobreza, el desarrollo económico y la política.

Por cierto, para entender el tema de la desigualdad te recomiendo el libro Equal is Unfair, por Don Watkins y Yaron Brook.

La asistencia al Encuentro también fue útil para medir la cultura de diálogo entre nosotros. Es una lástima que -a pesar de múltiples esfuerzos de todo tipo- la tendencia generalizada es la de hacer un lado los hechos, y la ciencia económica, por ejemplo, y centrarse en consignas ideológicas a la hora de conversar -cuando no discutir- sobre los temas que ocuparon el foro.

De cualquier manera, y si te interesan los temas, elaboré un Storyfi que puedes ver aquí.