04
Feb 09

A 33 años del terremoto

Hace ratos me di cuenta de que los que en ese momento tenían 18 años de edad no habían conocido el terremoto de 1976; y daba algo de risa pensar que quienes en ese momento hacían su ingreso a la vida adulta no habían vivido aquella experiencia.. Ahora, puedo decir que los que cumplen 33 años no experimentaron aquellos terribles momentos…y ya no da tanta risa. Sin embargo, este aniversario tiene su gracia porque es el número 33, y porque el movimiento telúrico ocurrio a las 3 horas con 3 minutos y 33 segundos.

Hoy, El Periódico publicó distintas experiencias de sus lectores y las de este bloguero están incluidas.


04
Feb 09

¡Endeudados por $950 millones!

El Congreso obediente le aprobó, a la administración de Alvaro San Nicolás Colom y Sandra Evita Torres, cinco préstamos por $950 millones.

Para promover su piñata, que financian mediante la pignoración de las futuras generaciones de guatemaltecos, la administración socialdemócrata promueve manifestaciones. “Ni se les vaya a ocurrir quitarnos Cohesión Social porque va a correr sangre”, advirtió a El Periódico uno de los acarreados

La foto está inspirada en las consecuencias humanas de la deuda laborista, en Gran Bretaña; y es por mi amigo, Raúl.


04
Feb 09

El ratón sinvergüenza

El viernes, en la Casa Popenoe, me encontré con este pequeño ratón sinvergüenza. Estaba comiendo insectos entre los camarones amarillos y permaneció tranquilo durante todo el tiempo que estuve fotografiándolo. No se alarmó hasta que me le acerqué demasiado.

Gracias a mi amiga, Clarita, que fue quien me avisó que el roedor estaba haciendo de las suyas entre las flores.

De paso, me pongo a pensar en cuántos ratones conozco:

Al ratón Pérez, que era el esposo de la cucarachita Martina y que se cayó en la olla de frijoles.
Al ratón de los dientes, que dejaba dinero bajo mi almohada.
Al ratón vaquero, que se chupó las balas.
Al ratón Miguelito.
Al ratón Ignacio, el de La Gata Loca.
A Speedy González .
A Jerry, el de Tom .
A Pinky y a Cerebro.
A Bernardo y a Bianca.
A Ratatouille.
y al ratón pongo otra entrada.


03
Feb 09

Zapatazo para sátrapa chino

Wen Jibao, el primer ministro de China recibió su zapatazo correspondiente. Un manifestante pro derechos humanos le arrojó un zapato a Wen Jiabao, durante la conferencia que pronunciaba en la Universidad de Cambridge. Sentado a varias filas del dirigente chino, el activista, que fue detenido por la Policía por desorden público, lanzó el calzado tras ponerse en pie y gritar: “¡Cómo podéis escuchar esto sin protestar!”

¿Wen se merecía el zapatazo? Juzgue usted:

Los blogueros chinos viven en un régimen de terror.

El régimen de Pekin retrasó el juicio del activista Huang Qui, luego de que ayudó a víctimas del terremoto de Sichuan.

Wang Lianxi, uno de los participantes en las protestas de Tiananmen está detenido contra su volutad en un hospital psiquiátrico.

Ji Sizun, que participó en protestas durante las Olimpiadas, fue condenado a tres años de prisión.

Abogados, académicos y activistas que promueven la reforma política en China son acosados.

Más de 1300 musulmanes fueron arrestados, por sospechas de poner en peligro la seguridad del estado, en Xianjiang.

Unos 59 opositores fueron detenidos en Tibet.

Estos son sólo unos ejemplos de lo que hace comunmente el régimen chino; y esta es la China que los entusiastas de Pekin eligen ignorar cuando hacen apologías de los avances económicos en aquel país. El pueblo chino está sometido a una dictadura inescrupulosa de la cual Wen Jiabao es jefe de gobierno.

Yo digo que se merecía el zapatazo; y me extraña que por este zapatazo no haya tanta algarabía como la que hubo por el que recibió George W. Bush. Yo digo que es por un doble estándar. ¿Qué opina usted?


03
Feb 09

El Transmetro increíble

El Transmetro de Alvaro Arzú es increíble por varias razones: Pierde por lo menos Q5 millones al mes; o sea que pierde por lo menos Q60 millones al año. A duras penas recibe Q3.9 millones mensuales. Aparte de eso consume Q95 millones anuales de subsidio, lo que quiere decir que tributarios de Huehuetenango, Petén, Santa Rosa, Jalapa y de otros rincones del país, mantienen el increíble, costoso y caprichoso experimento de la Municipalidad capitalina.

Posiblemente sea cierto que ha transportado a 100 millones de personas en 2 años; pero…como dijo el romano: Una victoria más de estas, y perdemos la guerra.


03
Feb 09

Wachik’ aj, los derechos y ProReforma

Con esta frase es que el autor de Wachik´aj se pegó un somatón: “En la Universidad Marroquín enseñan en las aulas que es una aberración que el interés general prime sobre el interés particular porque el individuo es lo más importante del orden social. Ahora lo matizan en su presentación diciendo que aunque debe prevalecer el interés general sobre el particular, no así sobre los derechos individuales. O sea, por qué no dicen las cosas claras. ¿Por qué no dicen la verdad de lo que piensan?”

A mi juicio su observación demuestra una de dos cosas. Primero, que W no entiende la diferencia entre derechos e intereses; o segundo, que está dispuesto a escribir cualquier cosa con tal de confundir a sus lectores.

Si todavía no ha entendido la diferencia entre derechos e intereses, el asunto es preocupante: pero tiene solución porque no es que sea rocket science. Si es lo segundo, ahí sí que está mal; pero muy mal, porque implica mala fe.

Lo que yo tengo años y años de estar leyendo, escuchando y difundiendo es que “los derechos individuales deben prevalecer sobre los intereses colectivos”. Mucha gente modesta (y algunos malintencionados) aseguran que la frase significa, que los intereses individuales deben prevalecer sobre los intereses colectivos. Así se lo he escuchado periodistas y hasta a un prócer de La Revolución[1]. Sin embargo, es obvio que la frase distingue entre derechos e intereses. Usted, ¿qué dice?

Hay dos grandes tipos de explicaciones para que aquello deba ser así, si uno comparte los valores liberales o libertarios. El primer tipo de explicación es algo altruista[2] y por eso es que no me gusta. Dice que la razón por la que los derechos individuales deben prevalecer sobre los intereses colectivos, es porque es de interés colectivo que así sea. Eso es cierto, claro. ¡A todos nos interesa que nuestros derechos individuales sean inviolables, supremos y oponibles erga omnes! A todos, menos a los delincuentes, por supuesto; pero a esos no vale la pena tomarlos en cuenta en este tipo de asuntos. Ellos no viven conforme a los valores y las normas que las gentes pacíficas respetamos. Empero, esa explicación, aunque ingeniosa, es una débil la defensa de los derechos individuales si al final su valor depende de que la colectividad los considere dignos de respeto.

La verdadera defensa del valor del respeto absoluto a los derechos individuales, sobre los intereses de la colectividad, reside en que sólo si se respetan los derechos individuales de todas las personas, sin excepción y siempre, sólo así se puede garantizar lo que he escuchado llamar la infinita dignidad humana. La propiedad de uno mismo quiere decir que uno es dueño de su vida; y negar eso, implica que otros tienen más derechos sobre la vida de uno, que uno mismo. Nadie más que uno es dueño de su propia vida, y uno no es dueño de la vida de otros. Ese es el principio generador de los derechos individuales[3].

La supuesta primacía de los intereses individuales sobre los colectivos, que el autor de W pretende hacer pasar como un principio liberal es insostenible, aún si uno no conoce los argumentos anteriores. Y de verdad prefiero pensar que Martín no ha entendido la diferencia entre derechos e intereses, y no que está tratando de retorcer argumentos para confundir a los lectores y hacerles creer algo que es tan evidentemente ajeno hasta para el sentido común.

Cabe, ahora, hacer algunas profundizaciones sobre el tema de los derechos, para ayudar a Martín y para hacer más valiosa esta discusión.

Un derecho es una facultad de las personas individuales que se ejerce sin necesidad de pedir permiso a nadie, ni a costas de nadie [4]. Como los derechos son inherentes a los seres humanos, eso quiere decir que todas las personas individuales gozan de los mismos derechos, siempre. Luego, la única obligación implícita en el ejercicio de un derecho es el respeto de los derechos ajenos. Los seres humanos, como personas individuales, tenemos derechos. Los grupos no; y precisamente los derechos los gozan los individuos no porque el grupo se los conceda, ni los goza para bien del grupo: sino que, en muchos casos, los goza para defenderse de la colectividad y de los otros.

Cualquier cosa, parecida a un derecho, de la cual gocen sólo unos, y no todos los miembros de una sociedad; cualquier imitación de derecho de la que las personas gocen de cuando en cuando; cualquier pseudoderecho que para disfrutarlo haya que pasar sobre los derechos ajenos; y cualquier otra gracia que concedan la colectividad, o el tirano de turno, no son derechos, sino privilegios o prebendas. Usted tiene derecho a la vida; y para ejercerlo no le pidió permiso a su vecino, ni al gobierno. Pero además, al ejercerlo, no afecta la vida, la libertad, la propiedad, o el derecho a la búsqueda de la felicidad de nadie. Por otro lado, si yo pretendo vivir a costillas de otras personas, es decir, reclamando para mí una parte del fruto del trabajo, el tiempo, u otros recursos de mis vecinos, entonces me hago de privilegios.

Si todos somos iguales ante la ley, podemos ejercer nuestros derechos; pero si hay leyes especiales para unos, que no se le aplican a otros, entonces se ejercen los privilegios.Usted tiene determinados valores y determinadas costumbres culturales que puede ejercer tranquilamente, como expresión de su derecho a la libertad; pero si consigo que usted me financie mis costumbres culturales sólo porque no puedo hacerlo por mi mismo, o porque no encuentro quién me las pague voluntariamente, entonces tengo un privilegio que usted no tiene, y a su costa.A estas alturas, ya puedo preguntar: ¿Cuál es la mejor forma de eliminar los privilegios: mediante la igualdad de todos ante la ley, o mediante la multiplicación de los privilegios existentes y la creación de nuevos? Si nuestros derechos individuales de todos no prevalecen sobre los intereses colectivos de algunos (ya sean mayoría, o minoría), ¿son derechos realmente, o son concesiones o privilegios?

[1] http://luisfi61.blogspot.com/search?q=bauer
[2] El principio básico del altruismo es que “el hombre no tiene derecho a existir para su propio beneficio. Que servir a los otros es la única justificación de su existencia y que el auto-sacrificio es su debger moral supremo, su virtud y valor”. Ayn Rand. Filosofía: ¿quién la necesita. Grito Sagrado Editorial, Buenos Aires, 2008. Pp. 92-93. Esta definición filosófica de altruismo no debe ser confundida con lo que coloquialmente se quiere dar a entender por benevolencia.
[3] http://www.isil.org/resources/introduction-spanish.swf
[4].“Quien usa su derecho no daña a nadie. Un derecho, por tanto, es una facultad natural del hombre que se ejerce sin pedir permiso ni a expensas de nadie. Se trata, pues, de una cualidad enraizada en la propia naturaleza humana, independiente de todo sistema político. Un derecho no tiene vencimiento. Es inviolable y absolutamente inseparable del hombre”. Francisco Pérez de Antón. La libre empresa. Universidad Francisco Marroquin /UniónEditorial, Madrid, 2004. P. 78. “El origen de los derechos del hombre no es la ley divina ni la ley parlamentaria, sino la ley de identidad. A es A y el Hombre es el Hombre. Los derechos son las condiciones de existencia requeridas por la propia naturaleza humana para su supervivencia como tal”. Ayn Rand. La rebelión de Atlas. Grito Sagrado Editorial, Buenos Aires, 2005. P. 1139.


03
Feb 09

Un gato en el café

Mientras que otras personas ven a Teresa de Calcuta en un rollo de canela; y mientras que los más iluminados ven imágenes sagradas en sartenes, sandwichs, ostras, árboles, y otros objetos, ¿qué veo yo?

Veo un gato en el café de mi amiga Adelaida. Y un gato manga, para más fregar. Dígame si no.


03
Feb 09

¡Feliz cumpleaños, Ayn Rand!

Ayn Rand nació el 2 de febrero de 1905; y su contribución a la defensa moral del capitalismo no ha sido igualada.

Sus novelas y sus argumentos han inspirado a miles y miles de personas comprometidas con la infinita dignidad de los individuos, con la libertad y con el derecho a la búsqueda de la felicidad.

En esta efemérides -a aquellos de ustedes que saben que el hombre es un ser heroico, cuyo propósito moral en la vida es su propia felicidad, para quien la realización productiva es su más noble actividad, y la razón su única guía– les recomiendo el vídeo A Sense of Life. El mismo está disponible en Take One, la tienda de vídeos de Plaza Futeca, en la zona 14.


02
Feb 09

Tiene los ojos de papá…

Ahora que la administración socialdemócrata de Alvaro San Nicolás Colom y Sandra Evita Torres planean endeudarnos y eliminar el control parlamentario del Presupuesto, viene a cuento esta foto, inspirada en las consecuencias humanas de la deuda laborista, en Gran Bretaña.

La foto es por mi amigo, Luis Pedro.


02
Feb 09

Wachik´aj, la democracia y ProReforma

Sigo comentando las críticas que el blog Wachik`aj pretendió hacerle al proyecto de reforma constitucional ProReforma; y esta es mi tercer entrega. ¿Por qué me estoy ocupando tanto de esto? Porque W es un catálogo de los prejuicios y las superficialidades más comunes acerca de aquel proyecto; y porque es una buena oportunidad para conversar sobre un tema tan importante.

Martín, el autor de W, desenfunda su espada a favor de la democracia y dice que “democracia es el juego de diálogo entre distintas formas de ver el mundo que se someten a las urnas para ver quién convence a más ciudadanos”; y añade, sin duda refiriéndose a los promotores de ProReforma, que “eso no lo tienen claro”. W lanza, ¡otra vez y otra vez!, acusaciones infundadas.

El libertarianismo, que une a muchísimos promotores de ProReforma, tiene clarísimo cuál es el papel de la democracia; y como Martín pasó “cinco años de su vida leyendo todo lo que pudo sobre el liberalismo”, incluida la obra de Friedrich A. Hayek, seguramente recordará que el Nóbel se ocupa muy bien de ese tema.

Y yo, humildemente, escribí hace ratos unas meditaciones al respecto, mismas que voy a usar –revisadas– para esta argumentación[1]. Hace años me gustaba una frase de Tomás Mazaryk[2], citada por Vaclav Havel[3], que decía que “la democracia es una discusión. Siempre es una discusión de acuerdo y consenso, lo cual implica un compromiso…y movilizar los instintos para determinar qué tipo de compromiso es aceptable y cuál no lo es”[4].

Me gusta la frase de Mazaryk porque veo que es un contrapunto[5] útil para reforzar la definición de democracia, entendida como una buena forma pacífica para elegir y cambiar autoridades y tomar ciertas decisiones; como una forma de toma de decisiones que protege la libertad; y como una buena forma de educación cívica[6]. Esto es lo que muchos liberales entendemos por democracia, y por eso es que la apreciamos mucho, dentro de aquellos límites.

Esto de los límites es importante porque si llegáramos admitir que la mayoría puede imponerse sobre minoría, y que todo está sujeto a acuerdos y compromisos, ¿qué ventajas tiene la democracia sobre otras opciones? Si la democracia es un sistema social en el que la vida, la propiedad, y los frutos del trabajo y del intelecto de cada uno están a merced de cualquiera que obtenga el voto de la mayoría, entonces ¿para qué querríamos la democracia?

Aquí viene algo más que es útil de la cita de Mazaryk: en democracia es preciso definir qué compromisos son aceptables y cuáles no; porque la democracia sin estado de derecho es inadmisible. Pero, ¿qué es el estado de derecho? Es un sistema en el que el ejercicio del poder (incluido el de la mayoría) está sujeto a la limitaciones señaladas por la Constitución y las leyes[7]; y en el que el imperio de la ley se extiende por igual a todas las personas (sin importa su etnia, su sexo, su nacionalidad, o su clase).

Es uno en el que la vida, la libertad, la propiedad son derechos de todos[8]; y uno en el que estos derechos no pueden ser violados por los intereses de nadie (por más mayoría que lo apoye y por más compromisos que haga). Las limitaciones a las que hacía alusión en el párrafo anterior están estrechamente relacionadas con la protección de estos derechos, a los que el poder (de la mayoría, o de la minoría) no debe tener posibilidades de vulnerar sin que tenga que enfrentar consecuencias jurídicas.

En una democracia -para que sirva a la cooperación social pacífica y a la prosperidad- la ley es un medio para proteger aquellos derechos y para garantizar el cumplimiento de los contratos. La ley no debe ser utilizada para violar los derechos, ni para violar los contratos, aunque aquello sea del interés de muchos. La ley, entonces, sólo puede ser igual para todos, sólo puede ser general y sólo puede ser abstracta. La ley no debe crear privilegios de ninguna clase. La ley no debe decirle qué hacer, sólo puede decirle qué no hacer. En sus críticas, W se enreda con esto de los derechos y los intereses, tema que abordaré después.

Si no ha de decepcionarnos y si no ha de servir para que unos se impongan sobre otros, la democracia –debidamente acompañada por el estado de derecho– no sólo puede ser una forma pacífica de tomar decisiones, sino que debe tomar en cuenta la protección los derechos de todos; incluidos los de la mayoría más pequeña de todas, que es el individuo.

A W no le gustó una frase de ProReforma que dice que “el sistema actual permite que gobiernos populistas con retórica paternalista lleguen al poder”; y, como Perogrullo, descubre que “si ganan partidos que se dicen de izquierdas en elecciones democráticas, es porque los que son de derecha perdieron”. También descubre “que populismos hay de derechas y el mejor ejemplo es El Salvador con Arena”; para luego incurrir, otra vez, en la manía de no argumentar lo que los promotores de ProReforma decimos, o hacemos, sino criticar lo que él dice que los promotores decimos, o hacemos. W pregunta que si los promotores de ProReforma prohibiríamos “que la izquierda paternalista participe, o que si participa y gana no pueda actuar”.

Repito que argumentar así arrastra el nivel a la conversación. ¿Notó usted que el texto de ProReforma no hace alusión a la izquierda que menciona W? ¿Notó la manipulación? A los promotores de ProReforma nos incomodan los gobiernos populistas con retórica paternalista, ¡de izquierdas, o de derechas!, y si W no fuera tan manipulador en sus críticas superficiales, les hubiera ahorrado a sus lectores tiempo y esfuerzo alrededor de una idea que él pretende colgarle al proyecto, y que el proyecto no tiene por ninguna parte. ¡En una buena argumentación, no se debería valer eso que hace Martín!

Ahora bien. Esa incomodidad que muchos tenemos contra el populismo paternalista no sólo tiene que ver con su naturaleza engañosa. Tiene que ver con el hecho de que las experiencias en donde este ha sido puesto en práctica, demuestran que los gobernantes populistas y paternalistas usan la democracia para hacerse del poder y luego no dudan en arrasar los derechos individuales de las personas en nombre del interés nacional, del interés de clase, del interés de la etnia, del interés del partido, o del interés general. Dígame, usted, si no. Así fue en la Alemania nacionalsocialista y en la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. Así es más cerca y ahora, en lugares como Venezuela y Nicaragua, en donde críticos inflamados, como el autor de W no serían tolerados por los regímenes democráticos de turno, si las críticas se opusieran a los designios de quienes ejercen el poder.

Próximamente, como lo comenté arriba, abordaré el tema de los derechos y los intereses, en el que W hizo piruetas y se somató.

[1] Luis Figueroa, ¿Caballo de Troya?. http://www.eleutheria.ufm.edu/, Primavera, 2005
[2] Tomás Mazaryk fue el primer presidente de Checoslovakia (1918).
[3] Presidente de Checoslovaquia y luego de la República Checa (1989).
[4] Sondra Myers. La democracia es una discusión. Connecticut College, Connecticut, 1997. P. viii
[5] En música, el contrapunto es la técnica de composición que combina diferentes líneas melódicas con coherencia armónica.
[6] Friedrich A. Hayek. Los fundamentos de la libertad. Unión Editorial, Madrid, 1978. P. 148-150.
[7] Leyes como normas generales y abstractas, claro; y no como reglamentos particulares y específicos.
[8] Si quiere saber por qué es que los derechos son estos, y no otros, vea http://www.isil.org/resources/introduction-spanish.html