Ya se puede ver el esperado trailer de Atlas Shrugged, part I basada en la novela monumental y homónima por Ayn Rand. Ella es mi filósofa favorita y estoy ansioso por ver cómo quedó esta peli.
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Ya se puede ver el esperado trailer de Atlas Shrugged, part I basada en la novela monumental y homónima por Ayn Rand. Ella es mi filósofa favorita y estoy ansioso por ver cómo quedó esta peli.
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Mi excursión de la semana pasada me llevó de Quetzaltenango a Atitlán; y, junto a ese lago maravilloso, vi esta escena cerca del amanecer: El Cerro de Oro que recuerda a el elefante de El Principito.
El Cerro de Oro se halla en el lado Sur del lago, frente a los volcanes Tolimán y Atitlán. Aquí se lo ve entre la niebla de la mañana y enmarcado por distintos tonos de azul. Los que provee el cielo y los que provee el agua.
Le he oído al escritor Jorge Carro la hipótesis de que La Antigua es el asteroide de El Principito dado que Antoine de Saint-Exupery vivió en esa ciudad colonial que es conocida como Ciudad de las Perpetuas Rosas (y El Principito tenía una rosa) ; y a que esa ciudad está rodeada por tres volcanes, uno activo y dos apagados (como los que tenía el principito en el asteroide B612.
También había oído que El Cerro de Oro se parece al elefante que fue tragado por una serpiente, en El Principito; pero nunca lo había visto desde esta perspectiva. De hecho, la gente del área conoce al cerro con el mote de El elefante dormido.
Según el más reciente WikiLeak sobre Guatemala, la colaboración de Rigoberta Menchú -la política, empresaria y Premio Nobel de la Paz- con la administración de Oscar Berger, le daba a esa administración un toque de credibilidad en los campos del indigenismo y de los derechos humanos. ¿Es ese el papel que juega Helen Mack -también premiada internacionalmente- con la administración de Los Colom? ¿Es Helen Mack un adorno para la administración de Los Colom?
Me pregunto esto al leer que la Comisionada Presidencial para la Reforma Policial, adversa la compra de armamento militar para la Policía Nacional Civil. ¿Será tomada en serio la oposición de Mack?
Por otro lado, también surge la pregunta: ¿Para qué van a comprarle armamento militar complejo a una policía mal entrendada, corrupta e incapaz?
Una lección para los dictadores -y dictadores wannabes– del mundo es la forma en que los egipcios echaron del poder a Hosni Mubarak. Vea, usted, la transmisión aquí, de la celebración en Cairo.
¿Cuánta luz artificial puedes conseguir con una hora de tu trabajo, ganando un sueldo promedio?* La cantidad de luz artificial que puedes comprar con una hora de tu trabajo, ganando un sueldo promedio, se ha incrementado de 24 lumenes/hora en 1750 A.C. (con lámpara de aceite de ajonjolí); a 186 en 1800 (con candela de cebo); a 4,400 en 1880 (con lámpara de kerosina) a 531,000 en 1950 (con bombillas incandecentes); hasta 8.4 millones de lumenes/hora con las actuales bombillas ahorradoras. Más aún: la luz LED está sobrepasando, por mucho, la última cifra.
Puesto de otra forma -dice Matt Ridley en The Rational Optimist– con una hora de tu trabajo puedes comprar 300 días de luz artificial suficiente para leer. En 1800, con una hora de trabajo te comprabas sólo 10 minutos de luz artificial para leer.
La energía eléctrica, como la conocemos, mejora el nivel de vida de las personas porque les compra tiempo. Tiempo para leer, para estar con la familia, para descansar, y para vivir mejor. Yo pienso en esto cuando veo que hay grupos de interés opuestos a más y mejores fuentes de energía y fuentes de luz. Pienso en estos cuando veo que hay grupos de interés que prefieren la oscuridad, a la luz. Pienso en esto cuando hay grupos que quieren estatizar la energía eléctrica. Pienso en esto cuando leo que en Cuba -donde la energía está estatizada- los apagones son cada vez más frecuentes.
El candelero, por cierto, es un reptil elaborado en cerámica mayólica de la casa Montiel, en La Antigua Guatemala, que ya no se produce.
*En un país desarrollado, como los Estados Unidos de América; no en un país pobre.
En menos de 24 horas, el esperado trailer de Atlas Shrugged, part I estará disponible en la Internet.
Haz clic aquí para verlo en cuanto esté listo.
En 1859 Charles Darwin publicó el libro que buscaba dar una solución al problema del cambio de las especies. En la conferencia El legado de Darwin, el profesor Daniel Haering explicará cómo los estudios de aquel científico siguen siendo utilizados, 150 años después, por múltiples disciplinas, entre ellas las ciencias sociales.
Actualmente ramas como la sociología, psicología y economía quedan desnudas sin la poderosa carga explicativa de las ideas evolutivas. Una conversación de Daniel Haering, con Yours truly está disponible aquí.
La conferencia será hoy, jueves 10 de febrero de 2011, a las 6:30 p.m. en el Auditorio Milton Friedman de la Universidad Francisco Marroquín. La participación es gratuita y abierta a todo público. El estacionamiento tendrá un costo fijo de Q30.
Hace ocho días agarré camino para Xela; y tengo muchas razones para decir que fue una excursión muy educativa, alegre y llena de buenas experiencias. Como los lectores se imaginarán, el componente alimenticio fue importante durante el viaje. ¡Se come sabroso en Quetzaltenango!
La cena que comí en Tertulianos, en la antigua e impresionante Villa Lesbia, no sólo fue riquìsima, sino que se enmarcó en el ambiente histórico de aquella residencia. Pedí un pescado al ajillo que me dejó el corazón contento.
Luego almorcé en El sabor de la India, el lugar de la foto. Aaaaah, el curry de res, con nan, fue estupendo. A ese lugar hay que llegar con paciencia porque no es uno de comida rápida; pero la espera -que tampoco es mucha- vale la pena. Los aromas en ese lugar son encantadores, el personal es muy amable y el ambiente relajado.
La otra cena la hice en El Pasaje Mediterráneo, en el Pasaje Enriquez. Ahí disfrutamos de su variedad de tapas, acompañadas por cerveza Cabro. Yo pedí una Mousaka, croquetas de jamón serrano y hummus, todos deliciosos. Igual estában riquísimos los platos distintos que pidieron mis acompañantes. En viernes, por la noche, el ambiente es de fiesta.
Finalmente, un desayuno lo hice en Baviera; y había pachitos. La mera verdad, hubiera querido comerme más de uno. Acompañado por chocolate y pan francés, mi desayuno de pachito estuvo muy reconfortante. Ahí, también, la atención del personal es muy agradable.
En este espacio se recibe, con frecuencia, la visita del lector Carlos Fajardo. Y con la misma frecuencia que el visita Carpe Diem, se le publican sus comentarios. Esto es a pesar de que, en ellos, el visitante acude generalmente a prácticas que en el boxeo equivalen a los golpes bajos. En ese sentido, Fajardo abusa de la hospitalidad que recibe en este espacio.
Para muestra, un botón: el más reciente de aquellos golpes bajos es el que usó cuando comentó la entrada que se titula Pacto político, atol con el dedo y el emperador desnudo. En ella, al criticar la distinción que hay entre democracia y república, Fajardo quiere hacer creer, a los lectores, que dicha distinción es un huevo de serpiente y que quienes distinguimos entre ambos no nos atrevemos a definir.
Fajardo, también, acude múltiples tipos de falacias -generalmente ad hominem– para descalificar lo que no puede desvirtuar con argumentos válidos.
Lo de que quienes distinguimos entre democracia y república no nos atrevemos a definir ambos términos es mentira; fácilmente evidenciada por el hecho de que Aristóteles hizo la distinción en La República; y los liberales más modernos, como Alexis de Tocqueville, en La democracia en América, también hicieron la distinción. Autores del siglo XX, como Ludwig von Mises y Friedrich A. Hayek también han escrito sobre el asunto. Y, por cierto, no estoy de acuerdo con el segundo en sus ideas sobre la democracia. Pero eso es otro par de zapatos.
En términos contemporáneos, autores como Edward Cline, Walter Williams, Glenn Woiceshyn, Alexander Marriott, Amit Ghate, Allen Forkum, Jessica Nappi y Carter Laren, entre otros, han abundado en el tema. Hace pocas semanas Marta Yolanda Díaz-Durán y Warren Orbaugh, en Todo a pulmón, hicieron un programa completo al respecto.
¿De dónde saca Fajardo que los liberales no definimos las diferencias entre democracia y república? ¿Por qué trata de engañar a los lectores? ¿Por qué?
Hasta ahora le he tenido paciencia a Fajardo y he publicado su retórica; pero cuesta tenerle paciencia. Verán los lectores: Carpe Diem es un espacio privado de uso público. Respeto la libertad de expresión de Fajardo y de todos, pero me pregunto: ¿estoy moralmente obligado a prestar mi espacio para que él, o cualquier otro lector, use falacias y distorsione la realidad con quién sabe qué propósitos? Y la respuesta es que no. No.
Respeto la libertad de expresión de Fajardo y de cualquiera otro; pero -como corresponde- ejercida en su propio espacio, con sus propios recursos, y con su propio tiempo. Invito a Fajardo, por ejemplo, a que establezca un blog propio y que desde ahí, con toda libertad, se exprese cuanto quiera y como quiera y contribuya al diálogo como pueda. Nunca me atrevería a negarle su derecho a la libre expresión en su espacio y con sus recursos; pero puedo reservarme el derecho a negarle el uso de mi espacio y de mis recursos.
Verán los lectores: un derecho se basa en un pacto voluntario y su ejercicio implica las obligaciónes de no dañar a otros, ni infringir cargas a nadie con él. De esa cuenta, en Carpe Diem no me siento obligado a cargar con falacias repetidas, repetidas y repetidas. Ni a patrocinarlas.
Cuando en una sociedad unos se atribuyen derechos, a costa de obligar a otros, esa sociedad vive bajo un doble estándar moral que mina la cooperación social pacífica que es el cimiento de la mismísima sociedad. No estoy, ni puedo estar, obligado a prestarle mi espacio y mis recursos a la repetición de falacias que tergiversan los principios y los valores que aprecio.
¡Bienvenido el diálogo!; pero, por favor, sin falacias y sin distorsiones retóricas deliberadas y repetitivas.