25
Oct 10

¿Saldrán de ahí las ideas de Los Colom?

¿Saldrán de aquí, también, las ideas solidarias de Los Colom?, me preguntó Cándido mientras sorbía su taza de chocolate.  Vea usté, añadió, si la Consejería de Solidaridad y Ciudadanía de la Generalitat Valenciana subvenciona proyectos elaborados por técnicos que recurren al “Rincón del Vago” para elaborar los informes que presentan, estoy seguro de que algo así hacen los miembros del equipo de Los Colom.  Y Cándido añadió: Es la única forma en que uno puede explicarse tanta superficialidad y tanta ineptitud.

Leí la noticia que me mostró Cándido y me pareció que la trama de subvenciones solidarias que los miembros de la Generalitat Valenciana habían armado, con material del Rincón del Vago, debería ser parte de una antología.

Gracias a Mary White por la pista.


25
Oct 10

No nos puede ocurrir lo mismo que a nuestros padres

Algo tiene que cambiar, a mi generación no le puede ocurrir lo mismo que a la de mis padres; escribió hoy @yoanisanchez desde Cuba.  Salvando las distancias, porque Yoani vive en una dictadura fuertemente enraizada, creo que los guatemaltecos deberíamos hacer propia esa frase.  ¡No nos puede pasar lo mismo que a nuestros padres!


25
Oct 10

No tiene al diablo adentro

Imagen de previsualización de YouTube

No crean ustedes que porque habla tiene al diablo adentro, este gramófono es lo mejor que se ha visto.  Pasen señores, pasen a oír sus canciones; así dice la voz en el disco que suena por medio de este hermoso aparato conservado en el Museo de los músicos invisibles.

A mí, este disco me causa muchísima gracia por varias razones: La primera es que, seguramente, en el Siglo XIX había muchísima gente que de verdad creía que los gramófonos eran cosa del Demonio.  ¿Cuántas beatas y beatos deben haber visto estos aparatos como obras de Satanás?  Eso no debe extrañarnos porque una vez oí de una anciana que no dejaba que grabaran su voz,  porque creía que eso era pecado y esto ocurría en la segunda mitad del Siglo XX.  De hecho, todavía en nuestros días, mucha de la moralidad gazmoña enfila su rabia contra la tecnología, la ciencia y la filosofía.  Segundo, porque a la gente más audaz le deben haber causado muchísima curiosidad y asombro los gramófonos.  ¡Cuánto diera yo por viajar en el tiempo y ver la cara de una familia chapina el día en el que el jefe de la casa entró con una gran caja, la abrió y puso un disco por primera vez!  Y tercero, porque los gramófonos costaban entre 40 y 200 pesos oro de aquel entonces, deben haber sido objetos tan reservados para los ricos; y ahora…¿quién no tiene un iPod, o algo parecido?


25
Oct 10

…y hoy me encontré con otro buzón


Vaya…hoy me encontré con otro buzón viejo del correo. Este está en la 12 avenida y 10a. calle de la zona 1.


24
Oct 10

Recuerdos del correo

Aveces siento nostalgia por el correo.  Me recuerda mi niñez, en la casa de mi abuela Frances, porque ella recibía cerca de un par de cientos de tarjetas de Navidad y siempre era alegre ver cómo las abría y el gusto que le daba saber de quienes las enviaban.   Y me recuerda las horas agradables que pasaba limpiando y ordenando mi colección de estampillas postales, cuando me ocupaba de ella.

Durante algún tiempo yo también enviaba y recibía tarjetas navideñas; pero primero perdí la costumbre, luego desapareció el correo y luego apareció el correo electrónico.  Cuando estudiaba en la University of Maryland yo escribía a casa todas las semanas.  Buscaba un rincón agradable en el campus, o en D.C. y me sentía como un viajero del Siglo XIX contando mis aventuras y descubrimientos.  Lo divertido es que ninguna de las tres personas a las que les escribía, me contestaba.   Pero a mí no me importaba.  El acto de escribir, de elegir el lugar y tomar la pluma y el papel era, en sí mismo, un placer que no necesitaba reciprocidad alguna.

El fin de semana pasado anduve por el viejo edificio del Correo en la ciudad de Guatemala; y ahí hay uno de los buzones que, antes, estaban distribuidos por casi toda la ciudad.  Eran amarillos y al frente tenían un espacio para el aviso de las tarifas. No creo que todavía alguien los use…y si alguien depositara ahí sus cartas, ¿qué ocurriría? ¿Cuántos de estos hay, todavía, dispersos por ahí? ¿Alguien los inspecciona de cuando en cuando?


24
Oct 10

El primer ponche chapín de la temporada

Hoy tomamos el primer ponche navideño chapín, de la temporada, gracias a mi amiga Rosa María.  Aunque los hay propios de cada región del país, como el de la Costa, que lleva coco, todos los ponches tienen cosas en común como ciruelas pasa y pasas.

El de la casa de mis padres se hacía con cáscara de piña, y frutas secas como manzanas, melocotones y peras, sazonado con canela; pero cada familia tiene su receta.  Algunos le ponen papaya y mamey; y lo sazonan con pimienta gorda.

Generalmente se toma caliente, porque es propio de la temporada de frío; sin embargo, a mí me gusta frío.  Me gusta, también, con un toque de ron añejo, o de brandy.


23
Oct 10

Impresionante Luna sobre el Cerro Alux

Cuando me desperté hoy temprano, renegué de hacerlo mientras el cielo todavía estaba oscuro; y es que no me imaginaba el espectáculo que me ofrecería la Luna.

Ahí estaba la Selene, junto al Cerro Alux del valle de Guatemala, a punto de ocaso.  Y a su lado, aunque no se ve en esta foto, el Volcán de Fuego había expelido una nube enorme y espesa.  El espectáculo continuó hasta que la luna se ocultó completamente y entonces, en el levante, empezó a salir el sol.  Sus rayos se dieron contra superficies reflectivas ubicadas en lo que creo que es la Villa de Mixco, y entonces, en las montañas que vemos en la foto se vieron brillos intensos.


23
Oct 10

Las ramas de lo que ocurrió en la Zona Viva

Estimo que la idea de una Zona Viva, al estilo de las zonas rosa que hay en otras ciudades, surgió allá por los años 80.  Lo recuerdo bien porque durante un tiempo viví con mi abuela en la Segunda avenida y 12 calle.  Por aquel tiempo hubo un intento de ponerle de nombre algo así como la Zona de las Jacarandas; pegó más el de Zona Viva.

Durante un buen tiempo ahí estuvieron algunos de los mejores restaurantes de la ciudad; y muchos de los mejores lugares de diversión nocturna.  La Zona Viva surgió espontáneamente alrededor de uno de los hoteles de 5 estrellas más importantes de la ciudad, y en un área cuya arquitectura y urbanismo se prestaba para el efecto.  Naturalmente, al margen de la mera Zona Viva surgieron negocios cutres para atender a la clientela que buscaba acercarse a donde estaba la acción.  Y la Zona Viva se empezó a deteriorar.  Eso sí, el racionalismo constructivista trató de rescatar el área y mandó a poner maceteros en las esquinas y a poner aceras de mármol verde, quién sabe a qué costo. Pero el deterioro continuó.  Ese deterioro, digo yo, tiene que ver con dos fenómenos naturales: 1. La gente se aburre de ir a los mismos lugares y la vida nocturna evoluciona.  2. La economía de los chapines no da para sólo restaurantes de 5 tenedores, hoteles de 5 estrellas y otras diversiones caras; y demanda, claro, lugares más cómodos económicamente hablando.  Vi buena parte de ese proceso porque durante mucho tiempo viví en la 14 calle.

Algo parecido, pero en muchísimo menos tiempo, ocurrió con ese otro experimento racionalista y constructivista que fue Cuatro Grados Norte que terminó asfixiado porque la gente se cansó de ir ahí, y porque fue rodeado por lugares cutres.  Aunque las calles principales del distrito contaban con alguna seguridad privada, los alrededores se volvieron peligrosos, como ocurrió en la Zona Viva.

Algo así de triste auguro que va a pasar con la Sexta Avenida, que es el tercer experimento racionalista y constructivista de esta misma naturaleza.

Luego de la balacera que ocurrió en la Zona Viva hace ocho días, hay mucho clamor por resolver el problema de inseguridad haciéndose énfasis en la proverbial incapacidad de las autoridades locales.  Pero ojo; primero, es natural que los barrios y los distritos evolucionen de acuerdo con las necesidades de la gente, la composición de la clientela y sus posibilidades económicas.  Eso es un hecho que tiene más que ver con lo difícil que es el crecimiento económico en un ambiente tan adverso como el guatemalteco, que con poner aceras de mármol, o sembrar macetas. Y, segundo, la delincuencia como la del sábado pasado en la Zona Viva está íntimamente relacionada con las condiciones que crea la criminalización de las drogas.  Y ese fenómeno, el de la guerra perdida contra las drogas, también escapa a las modestas posibilidades de autoridades ineptas que creen que este tipo de cosas se arreglan con más licencias y regulaciones para restaurantes, bares y discotecas; con más prohibiciones y toques de queda; o con medidas parecidas.

La guerra contra las drogas escapa a la modestia de la improvisación local y se está peleando en las calles, pueblos y carreteras de Guatemala.  La misma, a pesar de su fracaso, seguirá reclamando vidas.  Como dijo Henry David Thoreu, por cada mil personas atacando las ramas de un problema, hay una sóla atacando sus raíces.  Antes de que los muertos sean más, es hora de cuestionar la guerra contra las drogas.

La foto, por cierto, es de la 14 calle de la Zona Viva, tomada la noche en que vino George W. Bush.


23
Oct 10

¿Tres que desaparecieron?

Vaya usted a saber por qué, hoy amanecí pensando en el soldador de ollas, el afilador de cuchillos y la compradora de papel y botellas.  Tengo añales de no ver a los tres.  Estos tres personajes recorrían las calles de los barrios de la ciudad de Guatemala y ofrecían sus servicios.  No recuerdo cómo lo hacía el primero; pero el afilador de ollas llevaba un pito inconfundible y la tercera gritaba ¿Tiene papel o boteeeeeeeeeeeellas?

El primero que desapareció, según mis recuerdos era el soldador de ollas; oficio que creo que desapareció totalmente porque, ¿quién suelda sus ollas?, del mismo modo en que ¿quién zurce sus calcetines? Ahora resulta más barato y conveniente comprar una olla nueva, o estrenar calcetines que soldar aquellas, o zurzir estos.

Los otros dos es posible que no hayan desaparecido, sino que es sólo que ya no los veo.  Cuando el afilador de cuchillos llegaba a la casa le sacábamos todos los de la cocina; pero no los del comedor, porque estos eran llevados a un lugar especializado.  Es que aveces, a los afiladores de la calle se les iba la mano y recuerdo que, en la cocina de mis padres, había un cuchillo de mango blanco cuya hoja fui viendo reducirse y reducirse hasta que parecía casi un estilete.

La compradora de papel y botellas me causaba mucha alegría porque en la casa de mis padres se recibían entre dos y tres diarios; y siendo ellos jóvenes y parranderos, nunca faltaban las botellas. Así que si la compradora pasaba en algún momento que no estaba ninguno de los dos, yo sacaba el papel y las botellas y era el beneficiado por la venta.

¡Chispas!, tiene razón la lectora y cuata AnaLu, que dejó un comentario: Me faltaron los que componen zapatos; y el grito que yo recuerdo era el de ¿Zapatos para cooomponeeeeeeeeeer?


22
Oct 10

Facta non verba: Arzú, el azote de la economía

Creímos que la política debía someterse a la economía y ahora nos damos cuenta de que es al revés; dijo el alcalde y dios del Palacio de la loba, Alvaro Arzú al amenazar que volverá a la política nacional.

Lo que seguramente no recuerda el Jefe Edil es que, durante su presidencia, la economía estuvo tan sometida a sus caprichos políticos, que mantuvo elevadísimas las tasas de interés activas, mismas que anduvieron en un promedio de 19.37%, habiendo llegado hasta 22.4%.  Con ello y políticamente, movilizó el siempre escaso capital de la economía real a la economía de papel y generó una pirámide de inversiones en papeles que, concluyó en la quiebras que afectaron a muchísimos pequeños ahorrantes e inversionistas.

Sin duda no sabe, el Jefe del Ayuntamiento, que la economía tiene que ver directamente con el significado y la relevancia de las acciones humanas; mismas que son cocientes y tienen propósitos.  La economía tiene que ver con los medios que las personas elijen para alcanzar sus fines; mismos que las personas seleccionan de acuerdo con sus juicios de valor.  Si se admite que los fines que persiguen las personas, y los medios que eligen para alcanzar aquellos propósitos tengan que estar sometidos al poder político, tenga usted miedo, tenga mucho miedo.

Si Arzú hiciera realidad eso con lo que está amenazando, en el sentido de que la economía debe estar sometida a la política, no estaría actuando de forma diferente a Los Colom que querían una banca central socialdemócrata para que, precisamente, la economía esté sometida a la política.

Así en broma, la gente cree que Arzú dice aquel tipo de cosas porque es un ignorante enciclopédico como dijo una vez no me acuerdo quién; pero no es así.  Las dice porque es un arrogante; porque se cree el Jorge Ubico del Siglo XXI; y porque puede.  Arzú de verdad cree que él elegiría mejores fines que la gente, y cree que -de plano- los medios que él seleccionaría serían aún mejores.  De eso se trató su Presidencia en 1996-2000 y de eso se trata su gestión municipal.  El cree que es el capitán del barco, el pastor del rebaño, el padre de la patria, el niño en el bautizo y el muerto en el funeral. Querer que la economía esté sometida a la política es querer que el árbitro decida cómo se juega el partido.

Esta entrada fue publicada en el diario Siglo Veintiuno.