18
Sep 07

Unión Europea: Los saqueadores en acción

La Corte Europea de Primera Instancia confirmó que Microsoft, en Europa, debe abandonar su posición dominante y ceder espacios y conocimientos a sus competidores.

Al leer acerca de este caso, aquellos que conocemos la novela Atlas Shrugged o La rebelión de Atlas, por Ayn Rand, no podemos resistir acordarnos de los Jim Taggart, los Orren Boyle, los Paul Larkin y los Wesley Mouch del mundo. ¿Cómo no pensar en los looters o saqueadores al leer sobre el caso de Microsoft?

Si usted no ha leído la novela, y conoce el caso de Microsoft, de verdad le recomiendo que la lea. En octubre se celebrarán los 50 años de publicación de esta gran obra.


04
Ago 07

Fábulas, cuentos y pelis, pa´ los chapines

1. Cuando yo era niño uno de mis libros favoritos era el de las fábulas de Esopo. Ahora no recuerdo muchas y supongo que la de la zorra y las uvas, así como la del cascabel al gato, eran parte de aquel libro precioso. La que nunca se me olvidó, sin embargo, era la de las ranas que querían un rey.

Tal y como la recuerdo, la fábula iba así: Las ranas estaban cansadas del desorden y del desmadre en que vivían; así que un día le pidieron a Zeus, el padre de los dioses, que les enviara un rey. Zeus, les advirtió que quizás no era una buena idea pedir un rey; pero como las ranas eran tercas, el dios atendió su petición y les lanzó un leño grueso a su estanque.

Las ranas se asustaron por el ruido que hizo el leño al caer y se escondieron. Pero al darse cuenta de que el leño no se movía, poco a poco fueron saliendo de sus escondrijos y dada la quietud que “reinaba”, empezaron burlarse y a reírse de su monarca. “Es un rey ridículo”, dijeron.

Algo mosqueadas, las más audaces entre ellas empezaron a clamar salvajemente por un verdadero rey. Las demás se les unieron a las primeras y pronto el clamor era inaguantable. A Zeus, se le acabó la paciencia y preguntó “¿Queréis un rey de verdad?”; y luego de un sonoro “¡SÍ!”, les gritó: “¡Pues ahí os va!”. Y les mandó una enorme cigüeña, con corona de oro y cubierta de armiño, que, de inmediato, comenzó a devorarlas.

2. Más recientemente, una de las tiras cómicas que más me disfruto es la de Dilbert, por Scott Adams. En una de mis favoritas, Dilbert le pone el abrigo a su madre mientras se aprestan a salir a pasear, y mientras le pone el abrigo, le dice: “Como siempre, anoche trabajé hasta la media noche, mamá”.

Mientras pasean la madre comenta: “Al menos hiciste dinero extra”. A lo que Dilbert contesta: “A mi no me pagan horas extra”.

“Bueno, por lo menos era trabajo importante”, dice la señora. “Realmente no”, responde el hijo. “Mi jefe hizo que cambiara las diapositivas de mi presentación de PowerPoint, y los cambios hicieron que la presentación se viera peor que antes”, explica Dilbert.

“Bueno al menos estás preparado para la reunión”, comenta la madre. “Fue cancelada”, comenta Dilbert, para luego añadir que “está bien, porque el proyecto no cuenta con fondos, de todos modos”.

“Entonces…¿trabajas gratis para empeorar una presentación para una reunión que no ocurrirá, para un proyecto que no existe?”, pregunta la madre. “Sip”, contesta Dilbert.

“Oh…debes trabajar para las Naciones Unidas”, concluye la señora.

3. El manantial, la película basada en la novela homónima de Ayn Rand, está disponible en Take One, la tienda de vídeos de Futeca, en la zona 14. Esta novela, y la película, son un tributo a todas aquellas personas que están dispuestas a defender lo que es correcto, sin importar el costo.

«El manantial ilustra con inmensa claridad y crudeza la lucha entre la creatividad del hombre libre y magnánimo (del latín «de alma grande»); y el resentimiento del hombre servil y pusilánime («de alma pequeña»). Las palabras de Ayn Rand son una defensa apasionada de la excelencia del individuo y una estocada mortal a los mediocres celosos que pretenden cortarla». Así se expresó acerca de esta obra, Fredy Kofman, editor de la nueva traducción al español.

En octubre próximo, que se celebra el 50 aniversario de la publicación de La rebelión de Atlas, por la misma novelista y filósofa, es buena idea introducirse a su obra por la vía de El manantial, ya sea viendo la película, o leyendo la novela.

Hace poco escuché una conferencia sobre el inmenso poder que el arte, la literatura, el cine y otras formas de comunicación tienen para transmitir ideas. Los tres ejemplos citados en este espacio son muestras de esa capacidad.

Publicada en Prensa Libre el sábado 4 de agosto de 2007


31
Jul 07

Marta Yolanda, La Danta y La rebelión de Atlas

En el año en que se celebra el 50 aniversario de la públicación de La rebelión de Atlas, por Ayn Rand, mi amiga Marta Yolanda Díaz-Durán, conductora del programa de radio Todo a Pulmón, llevó aquella novela a lo alto de la pirámide La Danta, en el sitio arqueológico de El Mirador, en Guatemala.

El Mirador (PDF) es un sitio del preclásico y La Danta es la más grande estructura maya conocida hasta ahora. Su base ocupa un espacio como el de tres campos de fútbol juntos, y es 10 metros más alta que la pirámide más alta de Tikal.

Fue una gran idea de Marta Yolanda llevar La rebelión de Atlas a La Danta; en parte porque es una forma de rendirle homenaje a la obra y a su autora, y en parte, porque allá arriba uno no puede sino pensar en las personas que construyeron pirámides y calzadas a lo largo y lo ancho de aquella selva inhóspita. Y cuya cultura, más mística que basada en la libertad y en la razón, fue tragada por la jungla.

Yo visité El Mirador en diciembre de 2005, y esta es la historia de ese viaje extraordinario:

El aroma a copal inundó el aire, y desde lo más alto de la pirámide El Tigre, mis amigos y yo observamos el ocaso. A nuestros pies estaba ese inmenso mar verde que es la selva. Nos llevó dos días y tantito atravesarla, pero ahí estábamos al fin, en la cuna de la civilización maya: la ciudad colosal de El Mirador. Allá arriba, emborrachado por la luz, los aromas y los colores, uno no puede sino pensar en las personas que construyeron ciudades y calzadas a lo largo y lo ancho de esa jungla.

Frente a nosotros estaba la La Danta, una mole increíble que mide 10 metros más que el templo IV de Tikal y cuya base ocupa el área de tres estadios de fútbol. La ciudad es inmensa, ¡y es unos 800 años más antigua que Tikal!

En toda la cuenca de El Mirador hay unas 26 ciudades grandes; y en nuestra jornada a través de la selva visitamos: La Florida, El Tintal y La Muerta.

No es fácil llegar a El Mirador; pero el duro viaje hacia esa ciudad formidable es el vivo ejemplo de cuando el camino vale tanto como el destino. Auxiliados por Billy Cruz, de Petén, mis amigos Silvia, Inés, Antonio y Raúl, así como mi sobrino Alejandro, y yo, emprendimos la aventura el 17 de diciembre pasado.

Ale de 12 años, y yo, fuimos a lomo de macho; pero los demás caminaron por bosques interminables y por bajos intimidantes a través de humedales enormes. A veces el agua fangosa les llegaba arriba de la cintura, yo me caí cuatro veces de mi Rucio, y el Ale quedó colgando de un árbol en una ocasión. Tras horas de montar, más de una vez reviví mi pierna entumecida poniéndole una cruz de saliva, según la costumbre local. Y entendí lo que es ser terco como una mula. Vimos cualquier cantidad de orquídeas, aunque muy pocas en flor; extrajimos copal del árbol que lo produce. Conocimos el chicle. Vimos aves hermosas y el cielo más estrellado que uno pueda imaginar. Pero aquello es la selva, y no hay que olvidarlo. Vimos huellas de jaguar y escuchamos sus rugidos, junto a los de los monos aulladores. Dormimos en campamentos en los que el olor a serpiente era perturbador. A mi sobrino se le metió una tarántula en el zapato y le apareció otra en su carpa. Y tuvimos que esquivar ejércitos de hormigas feroces, algunas de ellas muy olorosas. Dormíamos como tiernos, aunque una noche se inundó el campamento y tuvimos que pasarla entre el agua. Una culebra zumbadora se atravesó en el camino y yo regresé con dos garrapatas conchudas, mostacilla y docenas de piquetes.

El viaje a El Mirador fue toda una aventura, hecha más inolvidable gracias a los cuidados y a la extraordinaria habilidad de nuestro guía Henry Darwin; y gracias a la cocinera, Gladys. Por ella teníamos tortillas del comal y panqueques en plena selva. También por el asistente, Wilmer, y por los arrieros Manuel y Rudy que cargaban las 12 acémilas y montaban los campamentos con eficiencia.

Mi corazón se aceleraba cuando entrábamos a algún sitio, cuando mirábamos algún montículo, y más, cuando llegamos a El Mirador. A lo largo de la jornada uno puede llegar a experimentar algo de lo que sentían los primeros exploradores de esas regiones en el siglo XIX. Yo pensaba mucho en Stephens y Caterwood, así como en los Maudslay, y también en mi amiga Mayra, que hace años estuvo perdida en la selva durante dos noches.

En febrero de 2003, en el Museo Popol Vuh, tuve la suerte de conocer a Richard Hansen, el arqueólogo que está a cargo del proyecto de la cuenca de El Mirador. Y en esa ocasión quedé admirado del trabajo que está haciendo. Y desde entonces que tenía ganas de viajar hacia allá. A diferencia de otros sitios desarrollados, El Mirador todavía es un mundo perdido, ¡de verdad! y lleno de tumbas sin abrir. En él, uno no encuentra montones de turistas, ni mucha basura; y entra en contacto extremo con uno mismo, con la naturaleza y con grandes obras del genio humano. Por eso, la visita a aquella ciudad preclásica y los cinco días que pasamos en la jungla, fueron una experiencia física y psicológica inolvidable que enriqueció nuestras vidas.

Foto por María Dolores Arias.


24
Jul 07

En un "intellectual bootcamp"

En el año en el que se celebra el 50º. aniversario de la publicación de La rebelión de Atlas, por la filósofa Ayn Rand, tuve la dicha de asistir a la Objectivist Conference 2007, organizada por el Ayn Rand Institute.

El eje de la OCON 2007 fue una serie de seis conferencias sobre The DIM Hipothesis, dictadas por el filósofo Leonard Peikoff, autor de ese libro que será publicado próximamente. Este libro, sobre las diferentes formas de integración en la cultura, es una obra que abrirá brecha en la filosofía; y francamente fue muy enriquecedor haber estado en su presentación antes de que sea publicado.

La Conferencia incluyó diez sesiones generales, un panel de discusión, eventos especiales y 16 cursos especiales sobre Etica, Periodismo, Derecho, Física, Historia, Matemáticas, Economía y Literatura.

Entre esos cursos participé en los de The Science of Selfishness, por Craig Biddle; Giants of Law, por Thomas A. Bowden; Inspiring Heroes: Great Pioneers, por Debi Ghate, Elan Journo, y Keith Lockitch; Two, Three, Four and all that, por Pat Corvini; The Scientific Revolution, por David Harriman; The Media´s Fraudulent Accounting of Business Scandals, por Alex Epstein; y en The Meaning of Victory: 1945, por John Lewis.

La Conferencia, que se celebró en Telluride, Colorado, incluyó una visita al pueblo de Ouray, cuyo valle inspiró a Rand para la concepción de el Galt´s Gulch. El Valle de Galt es un ícono de La rebelión de Atlas. En la foto estoy con Yaron Brook, presidente del ARI.


20
Jul 07

Club de lectura de La rebelión de Atlas

La sesión introductoria del Club de lectura de La rebelión de Atlas -por Ayn Rand– empezó ayer, jueves.

El próximo jueves 26 empezaremos con los capítulos del I al III. Todavía es tiempo para apuntarse. Se ha formado un grupo que amenaza con hacer de las discusiones algo particularmente agradable y constructivo.

La rebelión de Atlas, por Ayn Rand, «el libro que ha marcado una diferencia en más vidas, después de la Biblia», según una encuesta elaborada por el Club del libro del mes y la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos de América, será objeto de lectura y discusiones en el Club de lectura de la Biblioteca Ludwig von Mises, de la Universidad Francisco Marroquín.

«La rebelión de Atlas es un canto al espíritu y a la mente humana, que merece ser escuchado por todos aquellos que aman la libertad. Al terminar su lectura, algo extremadamente significativo había tenido lugar en mi vida: La virtud y la nobleza de la libertad brillaban tan radiantes que me dolían, quemaban mis retinas y penetraban hasta lo más hondo de mi corazón. Al mismo tiempo, me resultaba intolerable y opresiva la oscuridad maligna del totalitarismo en que vivimos», dijo Freddy Kofman, de la Editorial Grito Sagrado, responsable de la más reciente edición del libro, en español y sin censura.

Los jueves, del 19 de julio al 11 de octubre de 2007,
de 5:30 a 6:30 p.m.

Universidad Francisco Marroquín
Biblioteca Ludwig von Mises
6 Calle final, zona 10

Participación gratuita
Estacionamiento Q10 por hora

Información en: biblioservicios@ufm.edu.gt


04
Jul 07

Club de lectura: La rebelión de Atlas

La rebelión de Atlas, por Ayn Rand, “el libro que ha marcado una diferencia en más vidas, después de la Biblia”, según una encuesta elaborada por el Club del libro del mes y la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos de América, será objeto de lectura y discusiones en el Club de lectura de la Biblioteca Ludwig von Mises, de la Universidad Francisco Marroquín.

“La rebelión de Atlas es un canto al espíritu y a la mente humana, que merece ser escuchado por todos aquellos que aman la libertad. Al terminar su lectura, algo extremadamente significativo había tenido lugar en mi vida: La virtud y la nobleza de la libertad brillaban tan radiantes que me dolían, quemaban mis retinas y penetraban hasta lo más hondo de mi corazón. Al mismo tiempo, me resultaba intolerable y opresiva la oscuridad maligna del totalitarismo en que vivimos”, dijo Freddy Kofman, de la Editorial Grito Sagrado, responsable de la más reciente edición del libro, en español y sin censura.

Los jueves, del 19 de julio al 11 de octubre de 2007,
de 5:30 a 6:30 p.m.

Universidad Francisco Marroquín
Biblioteca Ludwig von Mises
6 Calle final, zona 10

Participación gratuita
Estacionamiento Q10 por hora

Información en: biblioservicios@ufm.edu.gt


29
Jun 07

Buenas noticias para quienes nos interesa el Objetivismo

Me acabo de registrar en http://www.aynrand.org/ El objetivo es aprovechar que está disponible, de forma gratuita, una valiosa colección de vídeo y audio sobre el Objetivismo y por Ayn Rand; así como a conferencias impartidas en el Ayn Rand Institute.

Todo este material está a disposición de estudiosos del Objetivismo y el único requisito es el de registrarse en el sitio Web del Instituto. Ayn Rand es autora de La rebelión de Atlas, que cumple 50 años en octubre de 2007; y también de El manantial.

Las conferencias de Rand incluyen temas como El arte en la educación, Fe y fuerza, Introducción al Objetivismo, y Filosofía: ¿quién la necesita?, entre otras. Entre sus entrevistas se cuentan: Los enemigos del “extremismo”, La naturaleza de los derechos, La política en una sociedad libre, La prensa en una sociedad libre, y El egoísmo como virtud, entre otras. Otras grabaciones incluyen: Apolo y Dionisio, La balcanización global, La bancarrota moral de nuestra época, El nuevo fascismo: el gobierno por consenso, y ¿Qué es el capitalismo?

El material también incluye una serie de conferencias sobre temas que incluyen derechos de propiedad, el islam, religión y moralidad, y la crisis en la física, entre muchos otros.

La conferencia de Leonard Peikoff, titulada Why Should One Act on Principle, también está a disposición de quienes estén registrados en http://www.aynrand.org/


28
Jun 07

Para los que no le temen a la razón, al egoísmo y al capitalismo

Para celebrar los 50 años de La Rebelión de Atlas, The Objectivist Academic Center ha colocado este vídeo en Youtube. Aquellos de ustedes que no le temen a la razón, al egoísmo y al capitalismo, lo encontrarán muy útil para conocer la filosofía Objetivista. Los demás…quizás quieran ponerse a prueba. El vídeo está en inglés.

http://www.youtube.com/watch?v=IGIWqaPMS5A


14
May 07

El regreso del perfecto idiota, comentado

Del cuate peruano, Héctor Ñaupari, he recibido los siguientes comentarios acerca de El regreso del perfecto idiota latinoamericano, obra de Carlos Alberto Montaner, Alvaro Vargas Llosa y Plinio Apuleyo Mendoza.

Se ha publicado El regreso del idiota, de Plinio Apuleyo Mendoza, Carlos Alberto Montaner y Álvaro Vargas Llosa (Random House/Mondadori, México, 2007, 343 páginas) tercera entrega de estos destacados defensores de la libertad, el progreso y bienestar, valores tan esquivos como urgentes en nuestros países, y que causara, como es lógico, ácidos e insultantes comentarios por parte de la divine gauche latinoamericana.

Lo novedoso es que todos estos presurosos pero desacertados “críticos” cometían el grave yerro –como hicimos notar en su oportunidad– de no haber leído el libro, que todavía no había salido a la venta, un rotundo y al mismo tiempo grave caso de deshonestidad intelectual, amparado en el siniestro silencio de sus compañeros de ruta y de otros ingenuos en la academia y la cultura, de un lado a otro del continente.

Como seguramente estos aviesos y poco serios comentarios continuarán, nos apresuramos a recomendar este magnífico libro e insistir en su inmediata lectura. En sus inquietantes páginas, nuestros autores pasan revista a la actualidad de América Latina y, en su análisis, sorteando las zigzagueantes coyunturas de nuestros países, rastrean, en primer término, la genealogía intelectual y política de los “nuevos” izquierdistas de esta parte del continente.

En el libro queda claro que el neosocialismo o “socialismo del siglo XXI” latinoamericano está viviendo un autoengaño: se considera a sí mismo pleno de vitalidad, cuando en realidad se ha fosilizado, exponiendo su oscura decrepitud a la realidad solar e inmisericorde de nuestros tiempos, y dilapidando inexorablemente el poco capital espiritual que todavía le queda. “Nietas de Marx, hijas de Lenin y sobrinas de Freud”, como sostienen los escritores, el último héroe de las izquierdas, Ernesto Che Guevara, lleva muerto más de cuarenta años, y casi nadie conoce su verdadero pensamiento –resumido en esa terrible frase suya: “ser… una fría máquina de matar”– ni sus crueldades y asesinatos a sangre fría, teniéndosele más como un fenómeno chic antes que como un verdugo a mansalva de adolescentes, lo que fue en realidad.

Sin correr la suerte de Guevara, –como puntualiza brillantemente el libro comentado– fuera de las costas de Cuba, el viejo y enfermo Comandante que la tiraniza no inspira los enfebrecidos entusiasmos de hace cuatro décadas, repetidos hasta el hartazgo en proclamas, poemas, odas y canciones de nueva trova. Más bien, queda patente que es, para todas las democracias en el mundo, una gran incomodidad, por sus sostenidas violaciones a todos los derechos humanos, su saudita riqueza, su olímpico desprecio a la libertad de pensamiento, prensa y expresión, y, sobre todo, por llevar el triste título de ser el dictador más antiguo de América Latina.

Del mismo modo, convienen los autores en que muy poco sensato ha de ser tener como adalides a líderes indigenistas, nacionalistas y tropicales bolivarianos –los “izquierdistas carnívoros”– que repiten los mismos clichés de hace cuando menos un siglo y medio; y, peor aún, cuando se sabe que comparten también los mismos apetitos de poder desaforado y supremo. En realidad –como comprueba el libro– en sus discursos y metodologías, nuestra izquierda se ha detenido en el tiempo. Un clarísimo ejemplo de ello es Silvio Rodríguez. Como señala con indudable acierto el destacado crítico literario peruano Gustavo Faverón –a quien nadie puede acusar, por cierto, de neoliberal– “Silvio Rodríguez canta la revolución y es un ejemplo estrepitoso de conservadurismo. Su música es la eterna repetición edulcorada y entristecida de las mismas tres notas; sus letras son tan nuevas como pueda ser nuevo a estas alturas alguien que parece no haber leído en su vida nada más que a Bécquer y al Che Guevara. Ni siquiera su guitarra parece haber sido afinada en los últimos treinta años. Uno tiene la impresión de que afinarla sería un acto demasiado experimental para Rodríguez: es imposible detectar ningún tipo de evolución en sus discos: su primera época y la última son lo mismo”[1].

Es por eso que, acorde con los nuevos tiempos, como destacan Mendoza, Montaner y Vargas Llosa, hay una izquierda renovada en América Latina, la cual ha abordado el tren de la historia, porque ha comprendido la realidad del mercado sin anteojeras ni corsés ideológicos, lo mismo que el respeto a los derechos esenciales de las personas y la democracia, sin perder por ello sus preocupaciones sociales.

Si algo podemos concluir de esta “izquierda vegetariana” –como se la denomina en el libro– es que resulta mejor y más práctico convencerles de la naturaleza bienhechora del mercado, que lograr que algunos liberales tengan en cuenta las evidentes desigualdades que padece nuestra región. No obstante, ése no es el caso de los autores de El regreso del idiota, pues, si una evidencia resalta en el libro, es el reconocimiento de la pobreza y las divergencias sociales de Latinoamérica, y su solución a través de la libertad y el emprendimiento empresarial sin cortapisas, propuestas que, a fuerza de insistir, y reforzadas por el peso de la realidad, vienen siendo acogidas en diversos países.

Asimismo, en el libro se explica al gran público el complejo de Fourier, mal psicológico descrito por un venerable economista austriaco, Ludwig von Mises, el cual aqueja a las izquierdas latinoamericanas y europeas por igual –configurando un rarísimo caso de igualitarismo psiquiátrico, donde el denominador común está representado por un “sueño [que] es… un escape a anhelos reprimidos…”– y que consiste en descargar en el otro –la burguesía, el imperialismo, el neoliberalismo hambreador y genocida– sus amargas frustraciones, bajo la coartada de “reivindicaciones sociales”, en una “providencial transferencia de la culpa”, como destacan los autores. Resolver este mal latinoamericano es una tarea pendiente si se quiere alcanzar realmente el desarrollo para la región, y que las reformas no queden simplemente en modernizaciones cosméticas, tragedia que ha ocurrido en el pasado, también analizada escrupulosamente en El regreso del idiota.

Finalmente, en su último capítulo, este libro quiebra uno de los mitos que más ha vendido la izquierda en ambos lados del Atlántico: el monopolio de la autoridad moral de sus intelectuales. Cuando leemos la conspiración del silencio urdida contra Hayek, y su posterior vindicación; la odisea de Popper, huyendo del totalitarismo nazi, lo mismo que Ayn Rand y su dramático escape del comunismo emergente en su Rusia natal; o, los insultos proferidos contra Carlos Rangel, tenemos la certeza que hay una historia paralela, de heroísmo y compromiso, de sacrificio y virtud, en los intelectuales liberales, que debe ser escrita. Estimo que el homenaje rendido a estos paladines en este libro sea el punto de partida para contarla. Ése es mi deseo y mi esperanza.

[1] Faverón, Gustavo. Dean Reed y los héroes quietos. Revolución conservadora (invitado especial: Silvio Rodríguez). Blog Puente Aéreo, del autor. Mayo, 2007.

En la foto estamos Alvaro Vargas Llosa, y su servidor.

09
Abr 07

Leche hedionda

Leo que la administración está repartiendo leche ligosa, granulosa y con mal olor como parte del programa Vaso de Leche Escolar, del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentación . El caso fue denunciado en Chichipac, Rabinal; pero ¿será un caso aislado? Lo cierto es que es recurrente porque ya ha ocurrido durante tres años seguidos. Esto es lo que escribí, hace exactamente 2 años, sobre ese programa sospechoso.

Leche cortada

¡Pasé una Semana Santa de película!; es decir, viendo películas y comiendo delicias de temporada. Pero eso sí, en una salida al Centro, para ver procesiones, vi las pintas que lo ensucian. En varias se hace referencia al Gobierno “de” los empresarios; frase que me hizo pensar si realmente debería decir Gobierno para los empresarios, o mejor aún, Gobierno “para los empresaurios”.

¿Qué me llevó de la Pasión a aquellas meditaciones mundanas? El que los “empresaurios” lecheros hayan conseguido, del ministro Álvaro Aguilar, la ejecución del Programa Vaso de Leche Escolar. Un ardid populista diseñado para aprovecharse del erario y obtener rentas parasitarias a favor de sí mismos.

Hago aquí una pausa para aclarar que no estoy contra la alimentación de los niños, ni contra la educación; pero sí, ¡y mucho!, contra los privilegios que pretenden los grupos de interés.

Lo que los lecheros “nacionales” quieren es que el Gobierno les compre la leche sólo “a ellos”. De forma excluyente. Por eso es que se anuncia pomposamente que “los lecheros están fortaleciendo sus hatos”. ¡Cómo no, si ya tienen amarrado el negocio!

Otra aclaración importante: no estoy contra los negocios, ni contra los empresarios, ni contra el lucro. Al contrario ¡yo admiro a los empresarios!; pero a los “empresaurios” mercantilistas, no. Desgraciadamente, el Gobierno para los “empresaurios” está alentando a una clase de productores adictos a la teta del erario.

Que no nos extrañe, entonces, que los libreros quieran estar fuera del sistema del IVA. Que no nos parezca raro cuando los arroceros quieran servir arroz con leche en las escuelas, cuando los criadores de cerdos quieran añadirle tocino al desayuno escolar y cuando los productores de maíz amarillo quieran que haya tortillas doradas. ¡Todo sea por los niños!… o por una tajada del presupuesto del Estado.

La transa de los lecheros viene de lejos. En 1999 consiguieron un arancel que los protegía contra los competidores que tenían de Honduras, Costa Rica y Chile. Y allá por diciembre pasado obtuvieron, del presidente Berger, la promesa de darles Q45 millones (que no se invertirían en seguridad y justicia), para subsidiar sus negocios personales.

Lo que me da mala espina es un detalle que muchos no saben. Esto es, que hasta hace poco, la billetera de Óscar Berger contenía un escapulario, su carné del Colegio de Abogados, el del Club Guatemala, el del seguro, tarjetas de crédito, las fotos de rigor y… chanananán: un carné del Consejo Nacional de Fomento Lechero. A ver ¿qué concluye, usted, de esto?

En enero de 2005, los productores guatemaltecos de miel de abejas se vieron enfrentados a una caída pronunciada en el precio de su producto.

Contrario a lo que hacen ahora los “empresaurios”, aquellos empresarios no clamaron en la Prensa por privilegios, monopolios o subsidios.

Tanto Édgar Santizo como Imogen Sieveking hablaron claramente de “mejor administración de sus costos de producción, del manejo técnico de sus colmenas para mejorar la calidad, y de la búsqueda de nuevas opciones para exportar”; así como de “mejorar la calidad de la miel y la productividad de sus colmenas”.

Contraste usted la actitud demagógica y cortoplacista de los lecheros y de los otros “empresaurios” que buscan vivir del tesoro público, con la de los verdaderos empresarios como los de la miel; que en lugar de pedir que el desayuno de arroz con leche, tocino y tortillas sea endulzado con miel blanca, hablan de asumir una actitud emprendedora.

¡Estos son los empresarios de verdad! Estos son “la minoría más perseguida”, de la que hablaba Ayn Rand; porque estos pagan, con el desprestigio del sector empresarial, los platos que ensucian los “empresaurios” buscadores de rentas parasitarias.

¡Por los niños!, ¿qué necesidad hay de fomentar los monopolios y los privilegios? Yo sugiero, humildemente, que para combatir efectivamente la pobreza, el “Gobierno para los empresaurios” se torne en un Gobierno para todos.