Con respecto a lo ocurrido en los comicios generales de 2007, en los de septiembre pasado los votos en blanco se cuadruplicaron. En Jalapa, Quiché y Huehuetenango el fenómeno es muy notorio; y en la ciudad de Guatemala las boletas sin marca crecieron en 318%.
Los que en estas condiciones particulares votamos nulo y los que dejan las boletas en blanco cada vez somos más, más, más y más. Coincido con el analista Miguel Castillo en que este fenómeno es una clara manifestación de la desaprobación al las ofertas políticas vigentes, a sus propuestas de gobierno y a las mismas instituciones políticas del país. El gran número de votantes que optamos por decirle No al sistema actual me recuerda Esto es para locos, el slogan de Apple que publiqué ayer. Y debería llevarnos a una reflexión. Debería llevarnos a una reforma política que rescate la república antes de que no quede mucho que rescatar. No una que consolide la hegemonía de los partidos y los políticos que la gente rechaza con sus votos nulos y en blanco; sino una que responda a la gente que está lo suficientemente loca como para querer cambiar al mundo…para bien.
Los votos que rechazan el sistema actual deben ser tomados en serio.





