Los políticos de la Unión Europea están preocupados por el uso que se le da al dinero de sus tributarios y que es entregado a sus colegas guatemaltecos. La UE condicionó el desembolso de sus donaciones y ahora espera que el dinero que ya han entregado sea invertido y que haya resultados.
La United States Agency for International Developement, por su parte, firmó un acuerdo con Mi Familia Progresa con el propósito de mejorar la transparencia en ese programa. Uno puede suponer que el destino del dinero de los tributarios estadounidenses también es motivo de preocupación por parte de los políticos de aquél país del Norte.
Claro, si la inversión no se ve por ningún lado y todos los días se conocen casos de corrupción escandalosa en la administración socialdemócrata de Los Colom. Para los tributarios de Europa y de los EUA ha de ser difícil entender como es que, en medio de una crisis económica y de mucho desepleo, el dinero que ellos pagan como impuestos viene a ser desperdiciado a Guatemala.
De hecho, la Administración perdió 18 puntos en efectividad, debido a la falta de transparencia en el gasto público, de acuerdo con un informe de la Corporación para el Desarrollo del Milenio.
Sobre la naturaleza pervertida de la ayuda internacional, les recomiendo el artículo The Impoverishing Effects of Foreign Aid, por Manuel F. Ayau; así como los libros ONU, historia de la corrupción, por Eric Frattini; El espejismo humanitario, por Jordi Raich; y Lords of Poverty: the Power, Prestige and Corruption of the International Aid Business, por Graham Hancock.





