06
Sep 07

Lo absurdo del totalitarismo chino

Este es el tipo de cosas que que vienen a la mente cuando algunas personas hablan del modelo chino, o de la libertad en China: El régimen de Beijing les ha prohibido a los monjes budistas reencarnar en Tibet, sin autorización del gobierno.

By Matthew Philips
Newsweek

Aug. 20-27, 2007 issue – In one of history’s more absurd acts of totalitarianism, China has banned Buddhist monks in Tibet from reincarnating without government permission. According to a statement issued by the State Administration for Religious Affairs, the law, which goes into effect next month and strictly stipulates the procedures by which one is to reincarnate, is “an important move to institutionalize management of reincarnation.” But beyond the irony lies China’s true motive: to cut off the influence of the Dalai Lama, Tibet’s exiled spiritual and political leader, and to quell the region’s Buddhist religious establishment more than 50 years after China invaded the small Himalayan country. By barring any Buddhist monk living outside China from seeking reincarnation, the law effectively gives Chinese authorities the power to choose the next Dalai Lama, whose soul, by tradition, is reborn as a new human to continue the work of relieving suffering.

Gracias a mi amigo Constantino por el tip.


05
Sep 07

Una entrevista para la Historia

A principios de los años 90, muchas personas leyeron mal El fin de la Historia y el último hombre, por Francis Fukuyama. Prueba de ello es esta entrevista para la Historia, con el candidato presidencial guatemalteco Pablo Monsanto, ex comandante guerrillero.

Los siguientes enlaces son muy útiles para dimensionar mejor la entrevista con Monsanto:


05
Sep 07

Nariz a nariz, en La Encuesta

Con 31.8% de encuestados a favor de Otto Pérez Molina y 31.7% a favor de Alvaro Colom, según La Encuesta, de Prensa Libre, los comicios de este domingo 9 de septiembre ofrecen estar “cardíacos”. Hasta yo empiezo a animarme, y talvez hoy, pero más tarde, disponga averiguar dónde me toca votar.

¿Saben que me llamó la atención? Que hay más gente dispuesta a votar por Luis Rabbé (del Frente Republicano Guatemalteco y de Efraín Ríos Montt), que por Rigoberta Menchú (Premio Nobel de la Paz y dirigente indigenista); a tal punto que esta última ha sido relegada al quinto lugar en La Encuesta.

Por cierto que entre Rigoberta Menchú, Pablo Monsanto y Miguel Angel Sándoval, ¡ya juntan 5.3%! Oscar Rodolfo Castañeda no llega ni a 1%; y Marco Vinico Cerezo ni siquiera es mencionado. El candidato oficial Alejandro Giammattei tiene 14.6% y Suger 8.4%.


04
Sep 07

Calentamiento global y consenso

Existe un amplio consenso acerca del calentamiento global, ¿verdad? No. No es así.

De mi amigo Cris Lingle recibí la siguiente información importante, basada en datos comprobables y no en especulaciones basadas en perceciones, ni en consignas:

In 2004, history professor Naomi Oreskes performed a survey of research papers on climate change. Examining peer-reviewed papers published on the ISI Web of Science database from 1993 to 2003, she found a majority supported the “consensus view,” defined as humans were having at least some effect on global climate change. Oreskes’ work has been repeatedly cited, but as some of its data is now nearly 15 years old, its conclusions are becoming somewhat dated.

Medical researcher Dr. Klaus-Martin Schulte recently updated this research. Using the same database and search terms as Oreskes, he examined all papers published from 2004 to February 2007. The results have been submitted to the journal Energy and Environment… The figures are surprising.

Of 528 total papers on climate change, only 38 (7%) gave an explicit endorsement of the consensus. If one considers “implicit” endorsement (accepting the consensus without explicit statement), the figure rises to 45%. However, while only 32 papers (6%) reject the consensus outright, the largest category (48%) are neutral papers, refusing to either accept or reject the hypothesis.


03
Sep 07

¿Quién mató al obispo? ¡Segunda edición!

La segunda edición de ¿Quién mató al Obispo?, la investigación ineludible sobre el asesinato de Juan Gerardi, por los periodistas Bertrand de la Grange y Maite Rico ya está en Guatemala.

La distribuye Artemis y es una edición española con un epílogo diferente.

En 2003, cuando salió la primera edición, esto es lo que escribí acerca de esta importante obra.

El 27 de abril de 1998 yo estaba en la Universidad de Maryland. Cuando llegué a la oficina, y abrí mi correo electrónico, me encontré con varios mensajes acerca del asesinato del obispo Juan Gerardi. Mi primera reacción fue: ¡Que brutos! ¿A quién se le ocurre matar a un obispo? Luego me pregunté: ¿A quién puede beneficiarle esta mulada? Y entonces pensé: A lo mejor no es mulada. Alguien va a sacarle provecho a esto. Acto seguido pasé vergüenza y media, tratando de explicarles a mis compañeros y maestros en qué clase de país era brutalmente asesinado un obispo.

El asesinato Gerardi nos tocó a todos los guatemaltecos y nos persigue. A mí, porque soy periodista, porque lo entrevisté en Libre Encuentro y porque vi de cerca la cobertura de las investigaciones y del juicio. Por eso, y porque se quienes son Maite Rico y Bertrand de la Grange, he esperado con ansias su libro ¿Quién mató al Obispo?

La obra es un reportaje extraordinario; en el que, como Beatriz y Virgilio, los autores nos llevan por un círculo tras otro de revelaciones perturbadoras e infernales. Es la prueba (como si hiciera falta) de que existe el mal. Pero no sólo el mal aleatorio en circunstancias extraordinarias; sino la perversidad misma, que engendra acciones deliberadas, ejecutadas por personas específicas, y dirigida contra seres humanos convertidos en objetivos. La mafia, una sobrina vengativa, militares conspiradores, curas oportunistas y corruptos, diplomáticos y funcionarios internacionales hipócritas y shutes, testigos increíbles, amigos traidores, médicos inescrupulosos, jueces venales y cobardes, fiscales serviles y funcionarios trepadores de la iglesia se mezclan en una trama horrible alrededor de sus víctimas. Trama que no sólo es espeluznante, sino que confirma que la realidad supera a cualquier ficción.

Todo el libro es un torbellino. Pero a mí me impresionaron más la conspiración familiar alrededor de los Lima; la descalificación orquestada contra el experto Reverte; la ocultación de las mordidas de Balou, la indolencia de los jueces frente a los testimonios sospechosos de los indigentes y el origen de la matrícula P-3201; las vidas sórdidas de los Hernández y los Orantes; la historia triste de Villanueva. Usted escoja, y hay más.

En medio de todo, lo que más indigna es el desafortunado encuentro de intereses comunes entre el crimen organizado y la Oficina de Derechos Humanos del Arzobispado [de Guatemala]. Encuentro que muchas veces ha sido pasado por alto y hasta apañado por los socialistas que hacen activismo en las redacciones y por la jerarquía de la iglesia. Yo hace ratos que soy católico de atrio; pero si fuera un católico comprometido, dejaría de dar limosnas en misa, y de contribuir con la iglesia, hasta que no sea cerrado ese engendro espantoso que es la ODHA[G].

A aquella coincidencia de intereses se le une en calidad de indigna la actitud de los jueces y fiscales empeñados en adherirse a una sola línea de investigaciones en el proceso. “No nos confundan con hechos”, parecían decir. “Nosotros ya tenemos toda la verdad necesaria”. Y con esa actitud uno no puede sino estar convencido de que este proceso ha sido corrompido y que es una vergüenza para la historia judicial guatemalteca.Claro que los implicados y sus amigos ya han empezado con la usual campaña de descalificación, a falta de hechos y argumentos. Que si los autores trabajaron a sueldo, que si son de derechas, que si esto y que si aquello. Pero lo cierto es que cualquiera que examine sus credenciales encontrará en Maite Rico y Bertrand de la Grange a dos periodistas profesionales, con largas y brillantes trayectorias en El País y Le Monde, así como en América Latina. Ambos han escrito uno de los libros más importantes sobre la historia moderna de Guatemala.

La obra hace evidente que, aunque la paz fue firmada hace años, la guerra todavía está activa. El libro le da una perspectiva necesaria a la historia reciente de los guatemaltecos y le añade elementos imposibles de ignorar. Nos desnuda a los chapines y nos debería poner a meditar profundamente. Si no ha leído ¿Quién mató al Obispo?, cómprelo, pídalo prestado, o lo que sea; pero hágalo preparado para presenciar la autopsia de un crimen y para sentir una profunda angustia. Luego, reflexione.

En la foto: Bertrand de la Grange, Luis Figueroa y Maite Rico.


03
Sep 07

Las deliciosas pitayas

Anoche comí pitayas, de postre. A mi me gusta cortarlas en cubos, esparcirles azúcar y sazonarlas con algo de Triple Sec.

Las pitayas chapinas contrastan notablemente con sus primas asiáticas que mostré hace poco. Por cierto que mi amiga Justine contó que en Asia les llaman Frutas Dragón, y si uno ve bien la de la izquierda, puede imagnarse por qué.

Cuando las comía, me acordé de una historia que leí cuando estaba en la Primaria. Esta es la de una cueva que estaba habitada por murciélagos, y de la cueva salían ríos de sangre.

La gente, por supuesto, tenía mucho temor de la cueva y de los murciélagos; miedo que se hacía espantoso si tomamos en cuenta el vampirismo que implicaba la abundancia de sangre.

Resulta, claro, que todo tenía su explicación. Los murciélagos en cuestión consumían muchas pitayas y por lo tanto su orina y sus excrementos salían coloreados. Al mezclarse estos con el agua que corría en la caverna, parecía que de ella salían ríos de sangre.

No recuerdo si la cueva quedaba en Honduras, o en Guatemala, pero quizás alguien puede ampliarnos más información sobre esta historia.


02
Sep 07

¿Qué hace uno cuando ve un acto criminal?

Ayer, entre El Amate y el mercado de La placita quemada vi uno de esos actos criminales que ocurren todos los días, varias veces al día, en la ciudad de Guatemala. Venía yo del Centro, como a las 4:30 p.m. con unos amigos. Pasábamos de la Cuarta a la Sexta avenida y cuando vimos que algo extraño estaba pasando con el auto que venía a nuestro lado. Se movía como si el conductor no supiera como utilizar el embrague. O eso creí yo.

Lo que estaba pasando, en realidad, es que por la ventanilla del conductor se había introducido un sujeto que llevaba en su mano un cuchillo como de carnicero, yo diría que de unos 25 cms. de largo.

El conductor se hizo a su derecha y casi cayó sobre el copiloto. Las personas de atrás del carro pegaban de gritos. El auto de enfrente no se movía.

Fue un momento de tensión increíble. Yo no sabía que hacer; pero detuve mi carro y pensé que no me movería de ahí hasta saber si los agredidos estaban bien. Luego intenté sacar mi teléfono para tomar una foto, pero se me había olvidado encenderlo.

En eso el agresor huyó porque varias personas empezaron a gritarle. El conductror agredido salió de su vehículo y como vi que no estaba sangrando decidí continuar mi camino.

¿Qué debe hacer uno en estos casos?


01
Sep 07

Ficciones

En Guatemala vivimos de ficciones. Ayer leí que la PGN reconoció que once fincas ubicadas en la biósfera maya, que se las habían apropiado personas particulares, han sido recuperadas sólo en papel, ya que en la realidad están en poder de 38 grupos de invasores. Esta es la misma PGN que supervisará el control absoluto de las adopciones en Guatemala. Y si así como les va con las fincas, les va a ir con las adopciones, el futuro de los niños abandonados se pinta mal.

Aquí, en este bello paisaje el estado es dueño del subsuelo, supuestamente para el bien común. Y lo que resulta, en realidad, es que los propietarios del suelo han sido despojados de la propiedad del subsuelo y de sus riquezas, y han sido condenados a padecer la pobreza, mientras viven y trabajan sobre potenciales fuentes de enriquecimiento. El dueño de un terreno en Texas se hace rico si encuentra petróleo en su tierra, en tanto que el dueño de un terreno en Guatemala, sigue pobre si encuentra oro negro en su terreno. ¿Por qué? Porque el chapín no es propietario del subsuelo.

Los guatemaltecos hablamos de partidos políticos, cuando lo que tenemos son roscas y maquinarias electoreras. Un partido político, propiamente dicho, funciona como intermediario entre los gobernantes y los electores y los tributarios, y es una plataforma para la discusión de ideas y de políticas públicas. Sin embargo las organizaciones que conocemos como partidos son grupos de amigos que se asocian para llevar a alguien al poder; y una vez alcanzado ese propósito, o habiendo fracasado en el intento, esas organizaciones se consumen.

Así le pasó a la DCG, que por mucho fue el partido más grande y mejor organizado de su tiempo, y que luego de llevar a Vinicio Cerezo al poder se consumió en la corrupción y en la gran parranda que fue aquella administración para terminar malviviendo, a duras penas, hasta nuestros días. La UCN fue un castillo de naipes que se vino abajo con el asesinato de Jorge Carpio. El MAS fue un estornudo que se hizo nada como consecuencia de los delirios de Jorge Serrano. El PAN, luego de llevar a Alvaro Arzú a la presidencia, no aguantó la primera derrota de Berger y en estas elecciones sólo le faltó irse a parar a la Diecisiete calle de la zona 1 para ver si alguien le hacía el favor. El FRG, tras la escandalosamente corrupta administración de Alfonso Portillo, se diluye poco a poco en la medida en que el patriarca Efraín Ríos Montt se hace más y más irrelevante.

El PU, el CASA y el PP son poco más que clubes de amigos. El primero gira alrededor de Arzú; el segundo lo hace alrededor de Eduardo Suger y el tercero alrededor de Otto Pérez. Otros grupos como la URNG, la ANN, el MAIZ y EG, cuentan entre su dirigencia con varios exguerrilleros y con simpatizantes de la exguerrilla. Entre ellos hay tantos rencores, tanta amargura, y tantas cuentas pendientes, que se atomizan cada vez que pueden. Y la UNE no es más que la necedad de llevar a Alvaro Colom a la presidencia.

En Guatemala, las organizaciones políticas que nosotros llamamos partidos tienen una vida máxima de 20 años; pero aunque vivieran 50, su contribución a la madurez política de los electores y de los tributarios sería casi nula. El problema, una vez más, es que vivimos una ficción. Una rosca electorera, no es un buen intermediario político y no es una plataforma de discusión apropiada para fundar una democracia, ni un estado de derecho.

Quizás los guatemaltecos deberíamos dejarnos de quimeras y de ficciones. Los políticos chapines, presionados por la comunidad internacional y por “los países amigos”, en connivencia con los intereses de numerosas ONG, están abdicando a la facultad de gobernar. Y el primer paso para esta declaratoria de autointerdicción política es la CICIG. ¿Qué otra ficción vendrá después?

Ahora bien. Todo esto no ocurre en el vacío. Ocurre porque muchos creen que las cosas no pueden cambiar, y porque permiten que ocurra. ¿Y usted, qué piensa?

Publicada en Prensa Libre el sábado 1 de septiembre de 2007