Hoy confirmamos que los guatemaltecos ahorramos poco; y que cuando la gente recibe su aguinaldo y su bono 14, los usa principalmente para hacer pagos.
Esta es mala noticia porque resulta evidente que los chapines no guardamos para los días lluviosos. Y también es mala noticia porque de los ahorros de la gente es de donde sale el capital para invertir en más fábricas, más fincas, más comercios, más negocios, más máquinas y todas esas cosas de donde salen la productividad, las oportunidades de empleo, los mejores salarios y otras cosas buenas. Sin ahorro y sin capital estamos condenándonos a la pobreza.
Puede que la falta de ahorro sea algo cultural en el sentido de que no se nos enseña a ahorrar desde niños. Uno de mis sobrinos es muy ahorrador, y guarda el dinero que recibe para comprar cosas que desea en el futuro. Admiro, en él, que no es cortoplacista y que sabe aprovechar el costo de oportunidad para conseguir lo que quiere. Cuando yo estaba en la Primaria, en el colegio había un sistema de ahorro y al final del año se premiaba a quien más ahorraba. Mis padres siempre me decían que debía guardar el 10% de mis ingresos y nunca he sido muy disciplinado en ese sentido.
Por otro lado hay que saber ahorrar; porque poner todo el dinero de uno en una cuenta de ahorros corriente es casi como tirar el dinero por el caño. Mientras que las cuentas comunes pagan 1.77% de intereses, los precios crecen a una tasa de 5.76% lo que -de forma muy simplista- quiere decir que uno pierde 3.99% del valor de su dinero. Las cuentas de depósitos a plazo son otra historia, porque ofrecen intereses más altos. Y claro, siempre está la posibilidad de ahorrar o invertir en papeles de deuda, con los riesgos calculados que eso implica.
Otro obstáculo para el ahorro es el dinero que los políticos y funcionarios nos quitan para redistribuirlo entre su clientela y otros intereses. Los impuestos que pagamos a la Administración, son dinero que -entre otras cosas- no podemos ahorrar. Y no sólo no podemos ahorrar, sino que se desperdicia en mala administración, o va a parar a las cuentas de los políticos y funcionarios corruptos.
A final de cuentas, si no podemos guardar para los días lluviosos, no podemos contribuir a la formación de capital. ¿Por qué nos extraña que sigamos siendo pobres?



