El sueño del 44 sigue vivo dice una de las pintas que vi ayer en la Sexta avenida y 13 calle de la zona 1 y a juzgar por lo que dicen otras pintas la celebración de la Revolución de 1944 no es inocente, ni pacífica, ni cívica.
Hace ratos que las hoces y martillos no se hacían presentes con ocasión de la marcha que algunos grupos organizan con ocasión de la efemérides. Su mensaje de violencia, odio y delincuencia no se había hecho presente y este año volvió. Y la cuestión es: si el sueño de la revolución es lo que dicen las pintas en las paredes, ¿vale la pena seguir ese sueño? Vale la pena que se destine dinero de los tributarios para apoyar ese sueño. Los chapines, sería mejor que superemos ese sueño antes de que se convierta en pesadilla?
Las hoces y martillos son el símbolo del comunismo, la ideología colectivista y totalitaria que llevó a la ruina económica y moral a Cuba y a docenas de países en Europa, Asia y África, así como a Nicaragua y Venezuela. Es la misma ideología cuyos muertos se cuentan por decenas de millones. La misma que a sangre, fuego y tortura ha impuesto la dictadura del proletariado donde quiera que tome el poder.
Algunos de los mensajes son poéticos, pero no por eso son inocentes. Muchos jóvenes, por ejemplo, son atraídos a los grupos revolucionarios por medio de el arte y la protesta anti sistema.
Los mensajes más ominosos y abominables son llamados expresos a la delincuencia y al asesinato. Este tipo de mensajes deberían llamar la atención del Ministerio de Gobernación y de la Presidencia de la República. Sin duda ocurren en el contexto del asesinato misterioso de Juan Francisco Solórzano Foppa. No deben ser pasado por alto ya que los agentes buenos de la policía -que son los más- son los que están expuestos en las calles y carreteras mientras que las autoridades se aposentan en sus despachos.
El obispo Juan Gerardi,el socialismo y la ideología de muerte se abrazan en la Sexta avenida y al observador aguzado no le deberían pasar inadvertidos. Sobre todo porque el Movimiento Semilla (aunque extinto y sucedido por Raíces) está identificado con el socialismo.

A la iglesia católica se le hacen presentes sus fantasmas, así como su relación compleja con el marxismo-leninismo.
Las paredes de la iglesia de Santa Clara rara vez escapan a las pintas revolucionarias y comunistas. Algunas veces por los pecados de ocultamiento que ha cometido la propia organización religiosa aludida; y otras de una forma…curiosa…porque está bastante documentado que la iglesia católica ha estado directamente involucrada con la guerrilla marxista-leninista, cuando no ha apoyado teológica y filosóficamente muchas de sus posiciones, incluso las violentas.
A la luz de las pintas del 20 de octubre en la ciudad de Guatemala, pintas que llaman al asesinato, al odio, a la formación de guerrillas y al destruccionismo socialista, ¿De verdad es una efemérides que queremos seguir celebrando? ¿No es tiempo, ya, de superar los traumas de hace 82 años?







