¿Quién paga y quién reparte?

 

¿Conoces la frase que dice la verdadera lucha de clases es entre quienes pagan impuestos y quienes viven de ellos? La he leído en varias versiones, pero el miércoles me enteré de que su origen puede rastrearse hasta A Disquisition on Government, obra del estadista y teórico político estadounidense John C. Calhoun.

"La verdadera lucha de clases es entre quienes pagan impuestos y quienes viven de ellos". La ilustración es de ChatGpt.

«La verdadera lucha de clases es entre quienes pagan impuestos y quienes viven de ellos». La ilustración es de ChatGpt.

John C. Calhoun escribió que el resultado inevitable de la acción fiscal desigual del gobierno es dividir a la comunidad en dos grandes clases: una, compuesta por aquellos que, en realidad, pagan los impuestos y, por consiguiente, soportan exclusivamente la carga de sostener al gobierno; y la otra, formada por quienes reciben los fondos recaudados por medio de los desembolsos —es decir, aquellos que, de hecho, son mantenidos por el gobierno—. En pocas palabras: dividir a la sociedad entre quienes pagan impuestos y quienes viven de ellos.

Normalmente se le atribuye el concepto de la lucha de clases a Carlos Marx; pero él no dejó una definición única y formal de lucha de clases, como la que uno encontraría en un diccionario, o en un tratado sistemático (a pesar del tetúnte que es El Capital). Hizo varios intentos de describir el fenómeno en distintos textos; los marxistas los ordenaron y le dieron formulaciones más sistemáticas al concepto.

¿Por qué te cuento esto? Porque en la semana leí que el Sindicato de Trabajadores de la Educación en Guatemala pretende que se le asigne la mitad del dinero tomado de los tributarios, por medio de impuestos, y que en el Presupuesto para políticos y burócratas se le asigna al sector de educación estatal. Porque los diputados le asignaron al Congreso un presupuesto de Q1,533 millones, de los cuales Q13 millones son para ese ñaque que se llama Parlamento Centroamericano. Porque no te imaginas cuántos políticos y burócratas reciben seguros médicos, aunque tú no puedas tener uno decente para ti y tu familia.

En esas condiciones, ¿cómo no va a haber una lucha de clases como la que describió Calhoun?

Schenone y Hayek

En esa dirección, mi amigo y maestro Osvaldo Schenone escribió que gobernar es gravar para gastar y confirmó que los políticos y burócratas no ejercen el poder gubernamental principalmente para proveer seguridad ciudadana y administrar justicia (que son fines legítimos de cualquier gobierno), sino para imponer tributos y gastarse ese dinero ajeno que han tomado bajo amenazas.

Ya en Camino de Servidumbre, Friedrich A. Hayek había denunciado al Estado por abandonar su misión original (seguridad y justicia) para dedicarse a satisfacer necesidades. En La planificación y el Estado de derecho, Hayek explicó que el Estado dejó de limitarse a establecer reglas generales para que las personas persigan sus propios fines y pasó a decidir cuáles necesidades atender y cómo hacerlo. Entonces, la autoridad planificadora debe escoger entre necesidades y asignar importancia a unas sobre otras. Esa decisión, dice Hayek, le da al Estado poder para orientar la vida económica y, con ella, los medios para alcanzar muchos otros fines.

En temporada electoral, estas necesidades y aquellos fines, pagados con aquellos impuestos, son las necesidades y fines de quienes están en el poder, controlan el presupuesto del Estado y pueden comprar clientelas con los tributos recaudados legalmente, pero inmoralmente. De esa forma se cumple con el rito democrático aunque se violen principios republicanos (los propios del Estado de derecho). Esta práctica es peligrosa siempre, pero en tiempos de comicios es letal para la república.

La verdadera lucha de clases no necesita consignas: basta con mirar quién paga y quién reparte.

Columna publicada en República.

Comments

comments

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.