Las protestas de 2018 contra reformas al seguro social y la acumulación de poder del régimen Ortega-Murillo, en Nicaragua, fueron reprimidas con gases lacrimógenos, balas de goma y fuego real por la Policía Nacional y grupos paramilitares aliados. Hubo más de 300 muertos, principalmente jóvenes y cientos de heridos y detenciones masivas.

Rl Ministerio de Gobernación dcompró 50 mil medios disuasivos como granadas de gas lacrimógeno, humo blanco y proyectiles para la PNC. La ilustración es de Grok.
Te cuento esto porque el Ministerio de Gobernación de la administración Arévalo compró 50 mil medios disuasivos como granadas de gas lacrimógeno, humo blanco y proyectiles por Q40.07 millones para la PNC.
¡Qué lejos están los tiempos en que los miembros del Movimiento Semilla se dedicaban a la barricada, a pintar paredes y a causar destrozos con la esperanza de que no fueran tocados ni con el pétalo de una rosa! ¿Te imaginas el escándalo si alguno de aquellos colectivos hubiera recibido gases y balas de goma?
En Hispanoamérica hay una ¿tradición? de gobiernos afines a la administración semillera/raicera en cuanto al uso de medios disuasivos contra la oposición.
En Venezuela, tras las elecciones presidenciales del 2024, miles salieron a las calles en Caracas y otras ciudades para denunciar fraude. La Guardia Nacional Bolivariana y la Policía Nacional Bolivariana dispararon gases lacrimógenos y balas de goma para impedir que las marchas avanzaran. Hubo decenas de muertos (muchos atribuidos a colectivos armados, que recuerdan a los legendarios chiquilines de Arévalo Bermejo) y más de 2,000 detenciones.
En Bolivia, en 2025, durante protestas de grupos afines a Evo Morales y por crisis económica, habilitación electoral y decretos de combustibles, la policía usó gases lacrimógenos y balas de goma para impedir que las marchas llegaran a la plaza principal de La Paz.
En Honduras, en 2024, durante la Marcha de las antorchas que exigía la renuncia de Xiomara Castro (tras un video de su cuñado negociando con narcos), la policía lanzó al menos una bomba lacrimógena cuando la columna se acercaba a Casa Presidencial.
En Colombia, en 2024, el Escuadrón Móvil Antimotines, de Gustavo Petro, lanzó gases lacrimógenos contra una manifestación de mujeres en la Plaza de Bolívar de Bogotá, sin que hubiera violencia previa que lo justificara.
Aquí en Guatemala, en 2021, los violentos impidieron la arriada de la bandera en la Plaza de la Constitución por sus amenazas; y en 2017 los vándalos causaron destrozos, en ambas ocasiones en el contexto del 15 de septiembre. En 2020 individuos acudieron a aquella plaza preparados para la violencia con palos de golf y bates de beisbol. ¡Pero no hubo gases, ni balas de goma!
¿En qué contexto es que la Administración del Movimiento Semilla y su cría Raíces piensa usar 50 mil medios disuasivos? Si es para liberar bloqueos que afectan las vidas de miles de guatemtecos y para proteger los derechos de la gente pacífica, se entiende; pero si es para disolver manifestaciones pacíficas de oposicion…a las puertas de las elecciones generales, eso es otro par de zapatos. El inventario ya está. Falta el pretexto.
Columna publicada en República.