Ya que estás de asueto, ¿sábes por qué? Pues hoy se celebra el derrocamiento del ancien régime en Guatemala, y un proceso que algunos llaman la Revolución de Octubre y otros llaman la Revolución de 1944 y otros llaman -de forma pomposa y cursi- la Primavera Democrática.
La primera supuesta Primavera chapina no sólo desencantó a muchos, sino que se estaba comportando como una dictadura. Juan José Arévalo en su Carta política al pueblo de Guatemala con motivo de haber aceptado la candidatura y otros escritos, dijo que, en el gobierno de Jacobo Árbenz, la policía fue obligada a practicar torturas repugnantes y a cometer crímenes contra la vida de los adversarios políticos.
Los desaciertos revolucionarios fueron tantos y de tal magnitud que una caricatura publicada por La Hora Dominical el 29 de junio de 1951, a poco más de un año de que Juan José Arévalo dejara la presidencia de la República, mostró a don Jorge Ubico caracterizado como Napoleón I y el texto dice: Marcados desaciertos revolucionarios hacen que muchos añoren al dictador, algunas de cuyas leyes totalitarias hoy se desengavetan.
¡Muy democrática la primavera pero había torturas repugnantes y crímenes contra las vidas de opositores! El mismo Árbenz sólo fue posible porque su opositor, Francisco Javier Arana fue convenientemente emboscado y -¡Ups!-, asesinado mientras el sucesor de Arévalo observaba desde El Filón, en Amatitlán. El voto clientelar era cultivado por La Revolución entre colonos de las fincas nacionales e intervenidas. Como eran analfabetas tenían que votar a viva voz frente a capataces y autoridades del gobierno cuya misión era conseguir el triunfo de Árbenz.
Pues ayer tuve el gusto de participar en Libertópolis con José Carlos Ortega y Erick Bolaños y conversar sobre hechos curiosos de la Revolución, esos que a los apologetas no les gusta que se expongan y mucho menos en estos días. Aparte de los anteriores conté algunos como la destitución de magistrados, el impuesto a las radios, la prohibición de que las barberías abrieran en domingo y después de las 6:00 p. m. y ¿como no? el uso de fuerzas de choque para disolver manifestaciones pacíficas. Esos grupos eran conocidos como Los Chiquilines y operaban como las Turbas Divinas, de Nicaragua, o las Avispas Negras, en Venezuela.
Desde los primeros días de La Primavera, destacados comunistas como Vicente Lombardo Toledano, Miguel Mármol, Obdulio Barthé, Roberto Morena, Gustavo Valcárcel, Juan Vargas Puebla y César Godoy visitaban constantemente Guatemala. Los comunistas criollos fueron ocupando más y más puestos importantes en el gobierno; y ¿sábes qué dijo don Jorge Ubico antes de abandonar Guatemala? Cuídense de los comunistas y de los cachurecos.
Claro que La Revolución tuvo logros que en su momento parecían relevantes como el seguro social impuesto en toda Hispanoamérica por los Estados Unidos de América; y que por su carácter monopólico, forzado y colectivista es un modelo agotado que ya hubiera sido superado si no fuera por la mitología revolucionaria.
Para conocer mejor la naturaleza de la Revolución te recomiendo El asedio a la Primavera, por Rodrigo Fernández Ordóñez; así como Un sueño de primavera, por Ramiro Ordóñez Jonama; y Genocidio sobre Guatemala y El calvario de Guatemala. Seguramente querrás leerlos para comprender más y mejor la efeméride de hoy.


